¡Quiero un frasco de calma para mi hijo!

Macarena 4 mayo, 2016
¿Todavía no conoces el frasco de la calma? Descubre en este artículo los beneficios de esta revolucionaria idea de María Montessori y cómo hacerlo tú misma.

¿Nunca has sentido que la crianza de tu hijo se te va de las manos cuando, en plena pataleta o berrinche, llora desesperada y desconsoladamente? Si aún desconoces el modo de calmarlo inmediatamente, no te angusties ni preocupes, pues hay un secreto que debes considerar: el frasco de calma.

El frasco de calma consiste nada más ni nada menos que en un viejo pero sumamente eficaz método diseñado por la reconocida pedagoga italiana María Montessori. Conoce en este artículo cuáles son sus beneficios y aprende a hacer tú misma esta útil herramienta para hacer frente a la angustia de los niños.

¿Qué es exactamente el frasco de calma?

El frasco de calma implica mucho más que una revolucionaria idea para calmar las rabietas de los niños, pues también, es un interesante instrumento para relajar a sus padres, quienes pueden poner coto a la estridente reacción de su hijo a través de esta idea de Montessori.

Asimismo, esta fascinante, curiosa y efectiva herramienta funciona del mismo modo que el yoga, la meditación o el ejercicio de mirar una vela, es decir, actúa cual técnica para controlar el estrés capaz de ayudar además a despejar la mente de grandes y pequeños.

Ahora bien, el frasco de la calma es un simple recipiente plástico con agua, pegamento y purpurina que los niños víctimas de la tristeza, el llanto, el estrés o la rabia pueden agitar para calmarse y distraerse observando con atención la belleza de los brillos y sus diversas formas.

En paralelo, mientras el pequeño hace uso de su frasco de calma, puedes ayudarlo también a bajar varios decibeles si le hablas de forma amena y calmada, con mucho amor y cariño. Otra buena idea complementaria es sugerirle que realice inspiraciones profundas y que expire con tranquilidad.

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No obstante, lo más sorprendente de este destacable objeto es que no calma solo rabietas particulares o pasajeras, sino que funciona a largo plazo dado que concientiza paulatinamente al chico respecto a su respiración. Por supuesto, cada vez que el menor se sienta superado, tomará él mismo el frasco de calma.

¿Lo más valorado de este “artefacto casero”? Es que lejos de constituirse en un castigo, se emplea a modo de terapia con objeto de distraer y calmar al niño mientras desarrolla su concentración y respiración. Así también la criatura pasa un buen momento al tiempo que supera su frustración.

¿Cuáles son sus beneficios?

Por su parte, la creadora del frasco de calma, Maria Montessori -primera mujer doctorada en medicina de Italia-, explicó que este invento permite a los pequeños de entre dos y cinco años organizar su sistema nervioso central en un estímulo concreto.

Por otro lado, la ciencia demostró que, cuando el niño está estresado, tanto su ritmo cardíaco como su respiración se aceleran, así como también su mente queda bloqueada, en blanco. Pero, si el chico se concentra en la suave lluvia de brillantina, una orden cerebral inconsciente disminuye la agitación.

Es decir, el frasco de la calma nos demuestra que existe cierta relación entre ese patrón visual y la calma, capaz de estimular la capacidad de concentración del menor y estabilizar sus niveles de energía. Por esto mismo se recomienda su uso durante viajes largos o momentos que requieran una prolongada espera.

Este milagroso frasco de calma tan efectivo a la hora de relajar la mente, puede además ser una gran esperanza para aquellos padres de niños intranquilos o hiperactivos. No obstante, ten atención con el tamaño y el material del frasco, pues debe ser apropiado para la edad y la habilidad de tu hijo.

¡Quiero un frasco de calma para mi hijo! ¿Cómo hacerlo?

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Seguramente ahora te estés preguntando cómo hacer un frasco de la calma propio. Aquí encontrarás los materiales necesarios y los pasos que debes seguir. ¡Ya verás que es demasiado sencillo! Recuerda utilizar materiales atractivos, colores brillantes y que el frasco no sea demasiado pesado para el niño.

Materiales

  • Un bote plástico
  • 2 cucharadas de pegamento con purpurina
  • 4 cucharaditas de purpurina (color a elección)
  • 1 gota de colorante para comidas
  • Agua caliente
  • Champú para niños transparente
  • Pistola de silicona

Procedimiento

  • Mezcla los materiales dentro del frasco, dejando un dedo de aire para permitir el movimiento de los elementos.
  • Incluye juguetes o figuras diminutas adentro (estrellas, animales, corazones, etc.). Una alternativa es agregar pintura de color flúor. Cuida en todo momento que ningún material sea tóxico.
  • Pega la tapa del frasco con la pistola de silicona, asegurándote que quede bien sellado y firme para evitar fugas y derrames. ¡Listo, frasco de calma preparado!

Y tú, ¿todavía no has probado este sorprendente método? No lo dudes ni un segundo, tu hijo lo adorará y tú te sorprenderás al comprobar su eficacia. ¡Todo sea porque la infancia de los niños sea sana y feliz!

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