La diferencia entre niños demandantes y de alta demanda

Adrianazul · 11 noviembre, 2015

La principal diferencia entre un niño demandante y un niño de alta demanda es que el primero es capaz de cumplir con todas sus tareas y de adaptarse perfectamente a cualquier situación, según su edad, pero exige atención por un evento puntual; mientras que el de “alta demanda” necesita vigilancia y ayuda extra por sus condiciones.

Entendemos que es normal que los niños reclamen atenciones, pero en este artículo se hablará sobre niños que la exigen de una forma desmesurada y que por tanto se les conoce como “niños de alta demanda” o “niños demandantes”, según sus circunstancias.

Un niño demandante es un niño con un desarrollo evolutivo normal, que tiene un proceso de adaptación adecuado a su edad y que circunstancialmente, por un motivo, empieza a pedir atención, a demandar. Estos pueden con sus labores y lo han hecho antes, pero por un evento puntual empiezan a pedir que las hagan por ellos.

Mientras que en los otros casos, los de los niños de “alta demanda” es necesario que exista un diagnóstico previo, por ser niños que ameritan de mucha atención, por ejemplo, porque no pueden cumplir las labores escolares.

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Mami atiéndeme

“Un niño demandante es un niño que está pidiendo atención”, explica la psicóloga Nathalie Sánchez.

La especialista asegura que por lo general no existen niños demandantes como una característica de personalidad, sin embargo los niños se tornan demandantes cuando están de una u otra manera exigiendo constantemente a todas las personas que están a su alrededor que lo atiendan, que lo miren, que lo mimen, que respondan hacia sus necesidades en general.

Si eso pasa es necesario que estés alerta, pues el comportamiento de un niño que pide atención indica que algo está pasando.

¿Qué le estará pasando? Es la pregunta que debes hacerte. Puede tratarse de un evento general como por ejemplo que el niño no recibe la suficiente atención o cariño de parte de sus padres o cuidadores; o bien que la cantidad de cariño o atención no satisface adecuadamente sus necesidades emocionales.

Pero también esta actitud puede deberse a necesidades puntuales como cambios o  eventos particulares que puedan causar ansiedad en el niño; y justo por eso está exigiendo que lo atiendan.

Cuando los niños atraviesan situaciones de cambio o situaciones difíciles, que les generan angustia, hay una especie de regresión emocional, apunta la experta.

Si esto es lo que pasa, por lo general, se comportan como un niño más pequeño y recuerda que los niños pequeños son demandantes.

Los padres dicen: Es que es mi hijo se ha vuelto demandante. Lo dicen porque pide o exige más cosas de las que estamos acostumbrados a darle a un niño según la edad cronológica que tiene, ejemplifica la psicóloga.

Lo sobresaliente consiste en una interacción entre tres grupos básicos de rasgos humanos; esos grupos se sitúan por arriba de las habilidades generales promedio, altos niveles de compromiso en las tareas y altos niveles de creatividad. Los niños sobresalientes y talentosos son los que poseen o son capaces de poseer ese juego compuesto de rasgos, y aplicarlos en cualquier área potencial que pueda ser evaluada del desempeño humano.

 – Joseph Renzulli, profesor de Psicología de la Educación en la Universidad de Connecticut-

Bulle

“Niños de alta demanda”

Aunque no es un término estándar que manejen los médicos o los psicólogos, hay quienes califican a ciertos niños como de “alta demanda”.  Estos, según la explicación, de la psicóloga Rosa Jove responden a ciertas características.

  • Altas capacidades intelectuales: Un 70% de los niños con altas capacidades y superdotados han sido “bebés de alta demanda” o incluso tachados en su infancia como hiperactivos.

Sharon Lind en su publicación “before referring a Gifted child for ADD/ADHD evaluation” indica que estos niños se suelen calmar con actividades cognitivas, o cuando son más mayorcitos, con videojuegos en donde tengan que pensar.

  • Hipersensibilidad sensorial: Hay niños cuyos cinco sentidos son más sensibles. Para ellos, por ejemplo, el sonido es más fuerte, el olor más fuerte. También tienen sensibilidad a la luz.

Hay otros síntomas como la sensibilidad emocional, siendo niños muy empáticos. No obstante las “características” antes descritas resultan muy subjetivas, por lo que lo más recomendable es que cuando veas señales o comportamientosen tu hijo que te llamen la atención o con los que no puedas lidiar, acudas a un especialista que, en primera instancia, podría ser su pediatra.

Los médicos y los psicólogos tienen instrumentos con los que pueden diagnosticar si el niño necesita de ayuda especial o extra para cumplir con ciertas tareas o adaptarse a situaciones determinadas.