La apendicitis en niños: síntomas y tratamiento

Francisco María García · 2 agosto, 2017

La apendicitis en niños es una de las principales causas de hospitalización infantil. Se trata de la inflamación del apéndice. Para muchos especialistas las funciones que cumple este órgano no están claras. Este organismo funciona prácticamente de la misma forma estando o no éste presente en el cuerpo humano.

Las estadísticas revelan que cualquier persona puede padecer de esta inflamación. Sin embargo, son los niños en edad en torno a los 10 años, los más propensos a presentar esta condición que debe ser tratada de inmediato.

 El apéndice mide un promedio de 10 centímetros, tiene forma cilíndrica y se ubica en la parte derecha y baja del abdomen. Su inflamación en niños puede dificultar su oportuno diagnóstico. En muchos casos los pequeños no son capaces de describir los síntomas, ni la ubicación del dolor.

 Principales síntomas de la Apendicitis en niños

  •  La primera alerta de la posible presencia de una apendicitis es la sensación de molestia. Este malestar sucede en la parte alta del abdomen o alrededor del ombligo, seguida de nauseas y ocasionalmente vomito. Esta molestia tiende a intensificarse con el paso de las horas y a localizarse en la parte inferior y derecha del abdomen. Ese es precisamente el lugar donde se ubica el apéndice.
  • Por lo general ante la presencia de una apendicitis en niños, el pequeño carece de apetito. Tampoco tendrá ganas de jugar o realizar cualquier actividad. También se le dificulta la movilidad y el caminar por la presencia e intensidad del dolor.
  • El diagnostico en casa puede retrasarse al confundir la molestia con un sencillo dolor de barriga. Incluso puede originarse una indigestión. El dolor de cabeza y la fiebre son otros de los indicios de la presencia de una apendicitis en niños. Ocasionalmente pueden aparecer cuadros diarreicos dentro de los síntomas.
  • Para nadie es un secreto que un niño en movimiento es síntoma de un “niño sano”. Cuando el niño presenta inflamación del apéndice, por lo general procura no moverse para evitar el dolor.

La rapidez en el diagnóstico

Es sumamente importante el diagnóstico temprano de esta afección. El agravamiento de la apendicitis puede derivar en la perforación de este órgano y finalmente en una peritonitis. Con ello se complicaría el cuadro clínico y se incrementan los riesgos de contraer una infección en la zona abdominal.

Algunos expertos advierten que la presencia ininterrumpida de estos síntomas exige acudir inmediatamente a atención médica especializada. Un cese repentino del dolor, en vez de significar la desaparición de la apendicitis, puede ser una señal de una complicación mayor en el proceso inflamatorio. Con todo ello, es mayor el riesgo de una peritonitis (o inflamación del peritoneo), que puede poner en riesgo la vida del paciente.

Tratamiento de la apendicitis en niños

Ante la presencia de los síntomas antes descritos lo más prudente y oportuno es solicitar atención medica lo antes posible. Mediante de análisis de sangre, orina y palpaciones, un experto en  salud determinará la procedencia del dolor. En un segundo término, las acciones a tomar para hacerlo desaparecer.

Los médicos indican que el único tratamiento para la apendicitis se realiza a través de la extirpación de este órgano. Esta medida ha evolucionado con los años, convirtiéndose en una intervención menos dolorosa y más simple.

Ante la menor sospecha, debemos llevar a nuestros hijos al médico

La intervención quirúrgica puede hacerse de dos maneras:

  • Laparoscopia. Se realizan pequeñas incisiones, introduciendo instrumentos. Con  una pequeña cámara se permite seguir el procedimiento. De esa forma se extrae el órgano sin realizar incisiones mayores
  • Laparotomía. En este caso se hace una incisión de mayor tamaño, en sentido horizontal al apéndice ubicado en la zona baja y derecha del abdomen.

Riesgo de peritonitis

Como hemos visto anteriormente, una apendicitis que no es atendida oportunamente puede convertirse en una peritonitis. La peritonitis es una complicación con cierta complejidad. Además de la extracción del apéndice es precisa una limpieza del contenido intestinal que pueda haberse esparcido por el abdomen.

En estos casos suele imponerse el uso de antibióticos. Ocasionalmente  puede necesitarse una segunda cirugía para evitar infecciones. Es importante que se eviten este tipo de riesgos, por lo que los médicos especialistas insisten en la importancia de la atención oportuna.

Conociendo los síntomas, aumentan las probabilidades de atender esta condición a tiempo. Con ello, existen más posibilidades de que el procedimiento sea sencillo. El niño, tras un breve reposo, se recuperará satisfactoriamente y podrá hacer su vida con total normalidad.