Fiebre alta: ¿agresión o defensa del organismo?

La fiebre alta es una manifestación común de múltiples afecciones y no siempre representa y peligro para el pequeño, de hecho, puede resultar beneficiosa.
Fiebre alta: ¿agresión o defensa del organismo?
Nelton Ramos

Revisado y aprobado por el médico Nelton Ramos.

Escrito por Gladys González

Última actualización: 23 abril, 2022

Cuando nos convertimos en madres, nuestro concepto de bienestar cambia: si ellos están bien, nosotras también. Por eso, en los momentos en que se enferman hacemos lo imposible para que se recuperen. No obstante, aunque estemos preocupadas, tenemos que diferenciar si la fiebre alta se trata de una agresión o una defensa del organismo.

Y es que la temperatura y sobre todo si es una fiebre alta, es señal importante que nos envía nuestro cuerpo en situaciones irregulares. Sin esta manifestación sería más difícil saber lo que sucede. Tanto en niños como en adultos, debemos estar atentos, pues puede traer una serie de reacciones muy serias.

Temperatura normal en los niños

En este sentido, mamá y papá debemos estar pendientes de que la temperatura corporal del niño no supere los 37 °C. Aunque esta puede variar por muchos factores, es importante que tengan en cuenta el lugar de su cuerpo que elijan para hacer la medición porque influye considerablemente.

Pero, ¿cómo varía esta información? Para detectar la fiebre en tu pequeño puedes medirla por vía oral, rectal o axilar. Cada uno arroja un dato diferente, pero que se acerca a la realidad. Ahora bien, se considera que un bebé tiene fiebre cuando es superior a estos niveles:

  • Recto: 38 °C.
  • Oral: 37,5 °C.
  • Axilar: 37 °C.

Tu pediatra de confianza te ayudará  a saber sí la fiebre te está alertando sobre el inicio de un proceso viral  en tu bebé o se trata de una señal de algo más serio como una infección.

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Causas de la fiebre

Primero que nada, es importante recordar que la fiebre no es una patología en sí, sino un síntoma que puede indicar la presencia de diferentes afecciones. No se trata de un signo patognomónico, ya que una gran cantidad de enfermedades cursa con esta alteración sobre todo durante la etapa inicial. Teniendo esto en cuenta, dentro de las principales causas de la fiebre destacan:

  • Infecciones: la mayoría de las infecciones bacterianas, virales, parasitarias o micóticas cursan con fiebre, por lo que esta es la causa más común. La temperatura se eleva debido a que estos microorganismos no son capaces de resistirla, siendo así uno de los primeros mecanismos de defensa.
  • Exceso de ropa: los recién nacidos y los lactantes tienen problemas para ajustar su temperatura debido a que el sistema nervioso aún no se encuentra del todo desarrollado. En este sentido, su temperatura puede aumentar de forma considerable si están en un ambiente caluroso o cuentan con demasiada ropa.
  • Vacunas: las vacunas generan la producción de anticuerpos contra determinadas bacterias y virus causantes de enfermedades. Sin embargo, durante dicho proceso inmunitario, es muy común que los niños presenten fiebre, aunque la misma no será tan alta como en los casos anteriores.

Algunas señales de alerta

Conocer a tu hijo te permite identificar situaciones diferentes como, por ejemplo, un cambio en su temperatura. Por esta razón, ante una sospecha debes tocar su frente o cabecita para ver si sientes algo distinto.  Además, algunas señales de que tu hijo se siente muy mal son las siguientes:

  • Rechaza los líquidos y la comida.
  • Tiene diarrea o vómitos persistentes.
  • Presencia de signos de deshidratación.
  • Tiene más de 24 horas con fiebre.
  • Padece de una erupción cutánea.
  • Le duele al orinar.

Para confirmar o descartar tu duda, debes tomar su temperatura con un termómetro para tener más exactitud. Posteriormente, llama a tu pediatra para que le comentes los resultados y te oriente en este caso. Bajo ninguna circunstancia, le des un medicamento sin la autorización de tu doctor, pues él te ayudará si se trata de un proceso viral o si es una señal de algo más serio como una infección.

¿La fiebre de mi hijo es grave?

Generalmente, la temperatura del cuerpo se eleva por una infección y saber los grados te dirá si es grave. Por supuesto, mamá y papá, deben saber que la edad que tenga el niño es un elemento clave. Este tema es mucho más preocupante cuando tiene menos de tres meses y tiene fiebre alta.

Asimismo, el comportamiento que ellos presenten te permitirá saber si se siente muy mal. Es decir, si ves que todavía sigue jugando, comiendo y llevando una rutina normal, pues no te angusties tanto y solo ocúpate de protegerlo del frío.

En términos generales la fiebre no es mala. De hecho, incluso la fiebre alta puede llegar a ser beneficiosa, ya que es el mecanismo de defensa del cuerpo contra las infecciones por virus o bacterias. Sin embargo, es necesario vigilar que la temperatura no sobrepase los límites recomendados

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¿En qué momento llamar al pediatra?

Solo tú lo conoces a la perfección a tu hijo. Así que si estás preocupada y ves que algo no anda bien, entonces es hora de llamar al experto.

Como dijimos anteriormente, si es menor de tres meses y tiene temperatura alta, no lo pienses y ve al hospital. Si tiene más edad observa su comportamiento, de persistir por más de 24 horas comunícate con tu médico de confianza.

La Academia Estadounidense de Pediatría nos aconseja que si el pequeñito tiene entre tres y seis meses y la temperatura rectal llega a 38,9 °C (102 °F), hables con el pediatra; y si tiene entre seis meses y dos años y tiene una temperatura de 40 °C (104 °F), busques ayuda profesional.

Coméntale si también presentan tos, pérdida de apetito, diarrea, vómitos , señales de una infección de oído, somnolencia, sarpullidos , enrojecimiento, dificultad para respirar e irritabilidad.

El comportamiento de tu pequeño es una señal importante que te permitirá saber sí se siente muy mal. Sí ves que sigue jugando, comiendo y llevando una rutina normal, no te angusties. Seguramente no se trata de nada serio.

Métodos naturales para bajar la fiebre alta

Seguramente, el especialista te recomendará un tratamiento con medicinas, que deberás seguir al pie de la letra. Por lo general, los especialistas suelen indicar la administración de medicamentos de venta libre como el paracetamol y el ibuprofeno a dosis específicas. En casa, puedes pasar una esponja con agua fresca por todo su cuerpo para que sientan alivio.

Algunos suelen pasar un trapo mojado con alcohol por todo el cuerpecito, pero nunca lo intentes. El alcohol penetra por la piel y llega al torrente sanguíneo, lo cual generará un descenso en la temperatura.

Por su parte, se recomienda vestir al niño con ropa ligera y cubrirlo con una manta que apenas lo abrigue si así lo desea. Lo ideal es no exceder la cantidad de ropa que se le coloque al niño para permitir la liberación del calor. La ingesta de líquidos es fundamental, por lo que es necesario darle agua, jugos o caldos al niño cada vez que se pueda.

Mantén la calma y toma las medidas necesarias

Mantenlo protegido de las corrientes de aire y del frío para que no se complique más y se recupere. Recuerda que la mejor medicina es el amor y la comprensión en estos momentos. Como madres y padres nos vamos a asustar muchísimo en estas circunstancias, pero hay que tratar de mantener la calma y buscar asesoría profesional.

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