Fiebre alta: ¿agresión o defensa del organismo?

Gladys · 26 febrero, 2017

Cuando nos convertimos en madres, nuestro concepto de bienestar cambia: si ellos están bien, nosotras también. Por eso, en los momentos en que se enferman hacemos lo imposible para que se recuperen. No obstante, aunque estemos preocupadas, tenemos que diferenciar si la fiebre alta se trata de una agresión o una defensa del organismo.

Y es que la temperatura y sobre todo si es una fiebre alta, es señal importante que nos envía nuestro cuerpo en situaciones irregulares. Sin esta manifestación sería más difícil saber lo que sucede. Tanto en niños como en adultos, debemos estar atentos, pues puede traer una serie de reacciones muy serias.

En este sentido, mamá y papá debemos estar pendientes de que la temperatura corporal del niño no supere los 37ºC. Aunque esta puede variar por varios factores, es importante que tengan en cuenta el lugar de su cuerpo que elijan para hacer la medición porque influye considerablemente.

Pero, ¿cómo varía esta información? Para detectar la fiebre en tu pequeño puedes medirla por vía oral, rectal o axilar. Cada uno arroja un dato diferente, pero que se acerca a la realidad. Ahora bien, se considera que un bebé tiene fiebre  cuando es superior a estos niveles:

  • 38°C (recto)
  • 37,5°C (oral)
  • 37°C (axilar)

Tu pediatra de confianza te ayudará  a saber sí la fiebre te está alertando sobre el inicio de un proceso viral  en tu bebé o se trata de una señal de algo más serio como una infección

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Algunas señales de alerta

Conocer a tu hijo te permite identificar situaciones diferentes como, por ejemplo, un cambio en su temperatura. Por esta razón, ante una sospecha debes tocar su frente o cabecita para ver si sientes algo distinto.

Para confirmar o descartar tu duda, debes tomar su temperatura con un termómetro, para tener más exactitud. Posteriormente, llama a tu pediatra para que le comentes los resultados y te oriente en este caso. Bajo ninguna circunstancia, le des un medicamento sin la autorización de tu doctor, pues él te ayudará si se trata de un proceso viral o una señal algo más serio como una infección.

¿La fiebre de mi hijo es grave?

Generalmente, la temperatura del cuerpo se eleva por una infección y saber los grados te dirá si es grave. Por supuesto, mamá y papá deben saber que la edad que tenga el niño es un elemento clave. Este tema es mucho más preocupante cuando tiene menos de tres meses y tiene fiebre alta.

Asimismo, el comportamiento que ellos presenten te permitirá saber si se siente muy mal. Es decir, si ves que todavía sigue jugando, comiendo y llevando una rutina normal, pues no te angusties tanto y solo ocúpate de protegerlo del frío.

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¿En qué momento llamar al pediatra?

Solo tú lo conoces a la perfección. Así que si estás preocupada y ves que algo no anda bien, entonces es hora de llamar al experto.

Como dijimos anteriormente, si es menor de tres meses y tiene temperatura, no lo pienses y ve al hospital. Si tiene más edad observa su comportamiento, de persistir por más de 24 horas comunícate con tu médico de confianza.

La Academia Estadounidense de Pediatría nos aconseja que si el pequeñito tiene entre tres y seis meses y la temperatura llega a 38,3ºC (101ºF), hables con el pediatra; y si tiene más de seis meses y tiene una temperatura de 39,4ºC, busques ayuda profesional.

Coméntale si también presentan tos, pérdida de apetito, diarrea, vómitos, señales de una infección de oído, somnolencia, sarpullidos, enrojecimiento, dificultad para respirar e irritabilidad.

El comportamiento de tu pequeño es una señal importante que te permitirá saber sí se siente muy mal. Sí ves que sigue jugando, comiendo y llevando una rutina normal, no te angusties. Seguramente no se trata de nada serio

Métodos naturales para bajar la fiebre alta

Seguramente, el especialista te recomendará un tratamiento con medicinas, que deberás seguir al pie de la letra. En casa, puedes pasar una esponja con agua fresca por todo su cuerpo para que sientan alivio.

Algunos suelen pasar un trapo mojado con alcohol por todo el cuerpecito, pero nunca lo intentes. El alcohol penetra por la piel y llega al torrente sanguíneo, lo cual generará un descenso en la temperatura.

Mantenlo protegido de las corrientes de aire y del frío para que no se complique más y se recupere. Recuerda que la mejor medicina es el amor y la comprensión en estos momentos. Como madres y padres nos vamos a asustar muchísimo en estas circunstancias, pero trata de mantener la calma y buscar asesoría profesional.