¿Cómo lidiar con un dolor de barriguita?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 3 junio, 2019
Zuleyvic Adriana Cuicas · 7 febrero, 2016

Un dolor de barriguita es una de las molestias más comunes en los niños. Por lo general, se trata de un malestar pasajero, que no está causado por una enfermedad grave y que puede atenderse en casa, con ciertos cuidados.

El dolor abdominal fuerte a veces puede provenir de afecciones leves, tales como gases o cólicos por gastroenteritis vírica epidémica, explica la Sociedad Española de Pediatría.

Describir el dolor es clave

Es importante preguntarle a los niños cómo se sienten y pedirles que intenten describir la molestia. Para ayudarlos, podemos indicarle cómo puede ser el dolor: punzante, como si fuesen burbujas, etcétera. Según sea la descripción del dolor, el punto de mayor intensidad, entre otros aspectos, podremos determinar si el problema es una indigestión, gases o bien, un virus estomacal.

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Los bebés y los niños pequeños que todavía no han desarrollado el lenguaje no pueden describir su dolor. Con lo cual, es importante tener en cuenta que la molestia puede ocurrir a causa de:

  • Apendicitis.
  • Estreñimiento.
  • Infecciones urinarias.
  • Oclusión o bloqueo intestinal.
  • Síndrome de intestino irritable.
  • Acidez estomacal o reflujo de ácido.
  • Alergias o intolerancia a los alimentos.
  • Enfermedad intestinal inflamatoria (enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa).
  • Intususcepción, causada por una parte del intestino que se introduce en sí mismo.
  • Gastroenteritis vírica epidémica o intoxicación alimentaria (Salmonella, Shigella).
  • La faringitis estreptocócica y la mononucleosis pueden causar dolor abdominal en los niños.

Tipos de dolor

Normalmente, el dolor similar a un calambre no es grave y es más probable que se deba a gases y distensión. Con frecuencia, va seguido de diarrea. Los signos más preocupantes son que el dolor se produzca con más frecuencia, que dure más tiempo (más de 24 horas) o que esté acompañado de fiebre.

En cambio, el cólico es un dolor que se presenta por oleadas con distinta intensidad y que por lo general comienza y termina de forma repentina.

En los bebés, el llanto prolongado e inexplicable (a menudo llamado “cólico”) puede ser causado por dolor abdominal. Este puede desaparecer una vez que expulsa los gases o expulsa las heces. En estos casos, mimar y mecer al niño pueden brindar algo de alivio.

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¿Cómo atender un dolor de barriguita?

Si la molestia es leve, pídele a tu hijo que se recueste con las piernas extendidas (no flexionadas, ya que puede aumentar la incomodidad). Acaricia su abdomen realizando movimientos circulares (en el sentido de las agujas del reloj y luego al contrario) para ayudarle a liberar los posibles gases acumulados.

También puedes pedirle al pequeño que beba unos cuantos sorbos de agua u otros líquidos claros mientras realizas el masaje. Esto le ayudará a evacuar las heces (en caso de que el dolor se produzca por estreñimiento).

En caso de que el problema persista, será indispensable consultar con el pediatra para poder brindarle al pequeño el tratamiento más adecuado.

Prevención

  • Mantén un horario de comidas estable.
  • Procura brindarles a los niños una alimentación balanceada.
  • Trata de hacer pequeñas meriendas entre comidas para evitar que su estómago pase mucho tiempo inactivo.
  • Asegúrate de que tus hijos consumen suficiente cantidad de fibra a diario (esto les ayudará a ir al baño con regularidad).
  • Evita incluir en las comidas alimentos fritos, picantes y excesivamente condimentados. 
  • Durante las primeras horas de la mañana, bríndale alimentos suaves y evita los sólidos. Algunos de los más recomendables son el arroz, la compota de manzana o banana y las galletas digestivas.
  • Procura que los niños se mantengan bien hidratados a lo largo del día, para ello, recuérdales que deben beber un poco de agua cada cierto tiempo. En especial, si realizan actividad física.
  • Supervisa las comidas y asegúrate de que mastican lento y correctamente los alimentos.
  • Además, cuida que no coma más de lo que puede o en realidad necesita.
  • Procura que descanse al menos unos 15 minutos después de las comidas principales. 
  • Dicho descanso no debe realizarse nunca tumbado, sino sentado o ligeramente recostado para así  evitar digestiones pesadas o bien, una indigestión.
  • La cena debe ser tomada unas dos horas antes de dormir, como mínimo, para evitar afectar el descanso.
  • Evita que beban bebidas con cafeína así como refrescos.
  • También es recomendable evitar la ingesta excesiva. Sobre todo de golosinas, frutos cítricos, lácteos y tomate.

Si tiene dolor de barriguita, no le des ácido acetilsalicílico (aspirina), ibuprofeno, paracetamol ni medicamentos similares sin antes consultarlo con el pediatra.

Dolor de barriguita de larga duración

Hay una patología llamada dolor abdominal de larga duración, en niños constituye un motivo frecuente de consulta en asistencia primaria y hospitalaria; suponiendo el 24 % de las consultas pediátricas.

Según la Asociación Española de Pediatría entre 13- 17 % de los escolares experimentan dolor abdominal al menos una vez a la semana. Habitualmente se presenta en edad escolar, entre los 5 y los 12 años de edad.

Para diagnosticarla, se estable la existencia de una reactividad intestinal anormal frente a diferentes estímulos: fisiológicos (alimentos, distensión del intestino, cambios hormonales), nociceptivos (procesos inflamatorios) o psicológicos estresantes (separación de los padres, ansiedad).

¿Cuándo consultar con el pediatra?

Independientemente del tipo de dolor de barriguita que tenga el niño, es fundamental consultar con el pediatra acerca de cuál puede ser el mejor tratamiento. Sobre todo, si las molestias no desaparecen con el paso del tiempo y se intensifican o se presentan acompañadas por otros síntomas.

  • Apley J. The child with abdominal pain. London: Blackwell Scientific Publications. 1975.

  • Apley J, Hale B. Children with recurrent abdominal pain: How do they grow?  Br Med Journal 1973; 3: 7-9.

  • Nelson N. Dolor abdominal. En: Behrman RE, Kliegman RM, Jonson HB, editores. Tratado de Pediatría. Madrid: Mc Graw-Hill- Interamericana de España; 1997. 1303-6.

  • Puente-Gutiérrez, J. Distensión abdominal: un enfoque fisiopatológico. RAPD Online 2017; 40 (6): 283- 299.