3 juegos para trabajar las emociones en los niños

Estos juegos para enseñar las emociones a los niños no pueden faltar en tu hogar. ¡Les ayudará en mejorar su educación emocional!
3 juegos para trabajar las emociones en los niños
María José Roldán

Escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán.

Última actualización: 25 enero, 2023

Las emociones son necesarias en la vida de las personas y aunque las tenemos de manera innata, lo que no sabemos si no nos enseñan es a gestionarlas. En este sentido, entender lo que sentimos en cada momento es fundamental para alcanzar el bienestar. Por eso, vamos a explicarte algunos juegos para trabajar las emociones en los niños.

Las emociones se deben trabajar desde la más tierna infancia. Solo de esta manera se podrán gestionar correctamente en la vida adulta. Cuando logramos comprenderlas, podemos identificarlas y comunicarlas de forma asertiva. Sin embargo, para conseguir una buena educación emocional es buena idea contar con algunos juegos, ya que los niños aprenden a través de la motivación y de la diversión.

Lo ideal es que sean juegos sencillos para que puedan realizarlos y entenderlos sin problemas. De esta manera, serán capaces de identificar las emociones propias y ajenas. Y, lo mejor de todo, es que podrán expresarlas y reconocerlas siempre que sea necesario. Esta es una manera estupenda de hacer un buen trabajo interno y de comenzar a interiorizar la empatía.

Apunta estos juegos para trabajar las emociones

A continuación, vamos a comentarte algunos consejos para que puedas trabajar las emociones en los niños a través del juego. No pierdas detalle y apunta aquellos que consideres que son mejores para enseñar a tus hijos.

La educación emocional es fundamental en la vida de los niños y de los adultos. Una buena manera de aprender para los menores es jugar a reconocer las emociones en el rostro de otras personas.

1. El detective de emociones

Este juego consiste en convertirse en un detective de las emociones. Por ejemplo, hay que identificar las emociones en diferentes recursos, como ser en las caras de otros compañeros, en tarjetas, en revistas, en los cuentos o en las personas que aparecen en la televisión. El objetivo es identificar o adivinar qué ocurre en esas expresiones y saber cuál es la emoción que se manifiesta.

Una vez que se acierte se tiene que intentar imitar esa expresión y, después, explicar alguna situación que les haya hecho sentirse de esa manera alguna vez. Además, si se trata de un recuerdo o una situación que nos hace sentir mal, hay que pensar en qué haríamos para sentirnos mejor si volviera a suceder.

También, con las emociones encontradas, ¡se puede hacer un diccionario de las emociones! Así, se podrá recurrir al mismo siempre que se requiera recordar cuál era una emoción en concreto. De este modo, conseguirán interiorizarlas mucho mejor.

2. Escribimos las emociones

Escribir un diario es una herramienta fabulosa para trabajar las emociones e identificarlas. Así, se puede tener conciencia de ellas y de lo que nos transmiten. Por supuesto, para los niños más pequeños habrá que adaptar el tipo de diario, por ejemplo, con dibujos.

En cualquier caso, es importante que se expresen las emociones a través de la escritura. De ese modo, los niños comenzarán a entender la importancia de comunicar lo que nos ocurre, aunque sea en un cuaderno que nadie más puede leer, a no ser que nosotros decidamos lo contrario.

La escritura y el dibujo son claves a la hora de representar y comprender mejor las emociones. Es importante que los niños tengan siempre papeles y colores a mano para poder utilizar este juego cuando lo necesiten.

3. Dibujo mis emociones

Esta actividad es algo más personal y merece la pena hacerla para que los niños interioricen mejor sus propias emociones y así las puedan entender. Es un recurso ideal para poder expresar a través del dibujo las sensaciones más intensas que se experimentan. Además, es una manera de conectar con la mente emocional y la racional al mismo tiempo.

De esta manera, los pequeños descargan la emoción y, al mismo tiempo, la pueden expresar para que después sea más sencillo buscar las soluciones a aquello que nos hace sentir mal. Si lo prefieren, también pueden romper el dibujo cuando lo acaben, si así se sienten mejor. Lo que importa es que disfruten y descarguen esa emoción para poder entenderla. Puedes acompañarle en esta actividad y le puedes reforzar con palabras positivas.

La importancia de la educación emocional

La educación emocional es fundamental en la vida de las personas para alcanzar más éxito a nivel personal y profesional. Aunque nacemos con emociones, no lo hacemos con educación emocional. Es por eso hay que educar a los niños en este aspecto para que todo les sea más fácil. Incluso, los adultos seguimos en el aprendizaje de gestionar las emociones de acuerdo con las circunstancias de la vida que nos toquen vivir.

Aunque la educación emocional es durante toda la vida, es desde el nacimiento y hasta los 6 años cuando es fundamental integrar a los pequeños en el mundo de las emociones para favorecer su desarrollo. Para ello, es necesario tener en cuenta que el adulto es el mayor ejemplo y guía de los niños. Entonces, siempre debemos estar presentes y acompañarlos en el juego y en su aprendizaje.

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