Intención paradójica: una curiosa alternativa terapéutica

27 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
¿Alguna vez has pensado que pedir a tu hijo que se comporte mal deliberadamente podría ayudar a mejorar su conducta? Te explicamos cómo funciona la intención paradójica.

Cuando un niño lleva a cabo conductas inadecuadas, la primera reacción de los adultos es pedirle que no lo haga. Sin embargo, en ocasiones, tras probar con peticiones, amenazas o incluso técnicas psicológicas convencionales, no parece haber manera de erradicar dicho comportamiento. Es, precisamente, en estos casos, cuando la intención paradójica puede resultar verdaderamente útil.

Hemos de aclarar que esta técnica tiene ciertos riesgos y limitaciones. Por lo mismo, siempre debe ir incluida dentro de un conjunto más amplio de estrategias y ha de emplearse de forma controlada y adecuada. No obstante, por sus características, puede lograr resultados rápidos, eficaces y sorprendentes.

¿En qué consiste la intención paradójica?

La intención paradójica se basa en pedirle al niño que haga precisamente aquello que queremos erradicar. Si deseamos que deje de morderse las uñas, le invitaremos a hacerlo con mayor frecuencia y durante más tiempo. Si tiene problemas de insomnio, le daremos instrucciones para que permanezca despierto toda la noche. O, si suele lanzar sus juguetes al suelo cuando se enfada, le pediremos que lo haga durante un tiempo establecido.

¿Cómo evitar que los niños se muerdan las uñas?

Como puedes comprobar, se trata de una técnica realmente sorprendente que parece ir en contra de la lógica. El sentido común nos dicta que debemos ser claros con el niño respecto a lo que debe y no debe hacer. Sin embargo, cuando nada parece dar resultado, la paciencia comienza a sustituirse por desesperación. Llegados a este punto, la intención paradójica puede ser una buena alternativa.

La intención paradójica funciona cuando otras técnicas no lo hacen

Hay que tener en cuenta que, en diversas situaciones, pedirle al pequeño que no realice una conducta no es suficiente por diversos motivos:

  • No está en las manos del niño cesar ese comportamiento. Por ejemplo, cuando un pequeño moja la cama o cuando tiene un hábito nervioso, como arrancarse el pelo, no está bajo su control parar esa conducta. Aunque quiera, no puede cambiarla.
  • Con su mala conducta el pequeño trata de llamar la atención o de generar una respuesta en sus padres. Aunque dicha respuesta sea negativa, logra su cometido.
  • La secuencia de interacción padres-hijo se ha arraigado. “El niño actúa indebidamente, sus progenitores le regañan, y el comportamiento continúa”. Cuando este desenlace se ha repetido en numerosas ocasiones , y aunque sea desagradable, es difícil generar un cambio.

¿Cómo funciona la intención paradójica?

Por sus características tan particulares, la intención paradójica supone un revulsivo muy eficaz para eliminar los comportamientos indeseados. Por un lado, en el caso de los niños que no pueden evitar la conducta, esta técnica elimina la ansiedad anticipatoria.

Madre intentando que su hijo recoja los juguetes de su habitación.

Es decir, un pequeño que no consigue dormir puede sentir una gran ansiedad al momento de irse a la cama porque anticipa su fracaso en lograr conciliar el sueño. Así, al darle instrucciones para que se mantenga despierto toda la noche, la ansiedad desaparece. Y, por lo mismo, es muy probable que se quede dormido.

Por otro lado, están aquellos niños que se comportan mal para llamar la atención de los otros o con el fin de desobedecer deliberadamente. En este caso, al pedirles que realicen la conducta indeseada, esta deja de cumplir su función. Por ejemplo, si pedimos al pequeño que, al enfadarse, lance los juguetes al suelo durante 10 minutos, este comportamiento ya no le servirá. Ahora, para desobedecer debería justamente parar de tirarlos.

Por último, cuando la mala conducta se mantiene porque la secuencia se ha repetido demasiadas veces, la intención paradójica genera un cambio, una ruptura. Ahora los padres ya no regañan al niño, sino que justamente le piden que actúe más aún de esa manera.

Una alternativa terapéutica

Bien sea por la reducción de la ansiedad o por lo sorprendente de las instrucciones, la realidad es que la intención paradójica puede ofrecer interesantes resultados. Se ha aplicado, con efectos positivos, en el tratamiento de condiciones como la enuresis, los tics nerviosos o el tartamudeo. Sin embargo, es importante recordar que siempre ha de formar parte de un plan terapéutico más amplio.

Si no es utilizada de forma adecuada, esta técnica puede perder el factor novedoso y pasar a reforzar la conducta que queremos eliminar. No obstante, cuando otras estrategias convencionales no dan resultado, aquí podemos hallar una buena alternativa.