Incontinencia urinaria en el embarazo

Gladys3 27 diciembre, 2016

En la medida en que el bebé crece en la barriguita de mamá, muchos cambios van ocurriendo y nuevos escenarios se viven. Uno de los más sobresalientes es el hecho de que el útero va aumentando su tamaño y hace presión sobre la vejiga, haciendo que aparezca la famosa incontinencia urinaria en el embarazo.

El tamaño y peso del chiquitín hacen que se eleve la presión intraabdominal, lo cual genera un debilitamiento considerable en el suelo pélvico y altera la posición de los órganos que estos músculos sostienen. Sumado a esto, el incremento descontrolado del peso corporal de la madre también puede influir.

La incontinencia urinaria aumenta en los últimos meses del embarazo

Como consecuencia, indudablemente, esta situación es muy incómoda debido a que, por ejemplo, no te permite estar tranquila en un viaje o salir a la calle.

De acuerdo con varios estudios, al menos un 67% de las mujeres embarazadas sufre de incontinencia urinaria en la fase de gestación, de los cuales un 16% sigue sufriendo este problema en el puerperio.

En ambos casos, es fundamental que le comentes a tu médico cómo te sientes y escuchar sus consejos.

Tipos de incontinencia urinaria en el embarazo

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La necesidad de ir constantemente al baño es algo normal en esta etapa tan hermosa de la vida. Seguramente, deberás apurarte un poco para llegar a un sanitario o detenerte varias veces en un lugar para resolver este inconveniente, pero no te preocupes porque es esto lo vas a superar.

Ahora bien, hablar con tu ginecólogo es importante para saber qué tipo de incontinencia urinaria estás presentando. Este síntoma común de la gestación se divide en tres categorías:

  • Incontinencia de urgencia. Es el deseo de ir al baño continuamente, puesto que no puedes aguantar las ganas una vez que aparecen. Por lo general, se asocia a vejigas hiperactivas o a patologías neurológicas.
  • Incontinencia de esfuerzo. Las pérdidas de líquido se originan por ciertas acciones como toser, levantar algo pesado, reír o estornudar. La mayoría de las embarazadas sufren de este tipo de incontinencia.
  • Incontinencia mixta. Se trata de la mezcla de las dos anteriores, es decir, por un problema del organismo y la debilidad de la musculatura perineal y de la faja abdominal.

Ninguno de estos escenarios debe confundirse con la micción urgente, que se trata de las ganas de orinar más seguido de lo normal.

Las causas que lo originan son las infecciones del tracto urinario, escape de la orina en la uretra, inflamación o vaginitis (secreción de la vulva y la vagina).

Si llegas a presentar fiebre, vómitos, pérdida repentina de peso, escalofríos, dolor de espalda, fatiga, sed o apetito descontrolado, tienes que avisar de inmediato a tu doctor, para que te evalúe y te recomiende un tratamiento efectivo.

¿Cómo evitar la incontinencia urinaria en el embarazo?

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A pesar de que es un problema bastante común en las futuras mamás, no hay que perder la esperanza pues hay varias técnicas que te ayudarían a evitarla. La prevención es el elemento clave en esta situación, la cual debe procurarse desde el principio de la gestación.

A continuación, te diremos lo que puedes hacer para que no tengas tantos problemas en los últimos meses:

  • No aguantar las ganas de orinar e ir más seguido al baño. Aunque no tengas ganas, trata de ir cada una o dos horas para liberar la vejiga de líquido.
  • Haz ejercicios de fortalecimiento del suelo pelviano. Los llamados ejercicios de Kegel juegan un papel importante en la vida de la mujer, sobre todo, en estos nueve meses maravillosos.

Estos consisten en contraer los músculos del ano y la vagina por un período de 10 segundos y, luego, descansas por otros 10 segundos más. Trata de hacerlo hasta que cumplas unos tres minutos.

  • Control del peso. Con una buena alimentación y una rutina de ejercicios podrás evitar esos kilos de más que causarán presión en la vejiga. Evita el consumo de cafeína y picante que irrita el sistema urinario.

Vivir estas experiencias puede ser incómodo para cualquier mujer, pero no te angusties que todo esto pasará y verás que habrá valido la pena cuando ese chiquitín te mire directo a los ojos y tome tu mano con fuerza… Así, como diciéndote ¡gracias!

 

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