Incontinencia urinaria en el embarazo

Gladys González · 27 diciembre, 2016
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 15 mayo, 2019

En la medida en que el feto crece, ocurren múltiples cambios. Uno de los cambios más sobresalientes es el hecho de que el útero de la madre va aumentando su tamaño y hace presión sobre la vejiga, haciendo que se produzca la famosa incontinencia urinaria en el embarazo.

El tamaño y peso del bebé hacen que se eleve la presión intraabdominal, lo cual genera un debilitamiento considerable en el suelo pélvico y altera la posición de los órganos que estos músculos sostienen. En esto también puede influir el aumento de peso de la madre.

De acuerdo con varios estudios, al menos un 67% de las mujeres embarazadas sufre de incontinencia urinaria en la fase de gestación; de los cuales un 16% sigue sufriendo este problema en el puerperio. En ambos casos, es fundamental acudir al médico para recibir el diagnóstico y el respectivo tratamiento. 

Tipos de incontinencia urinaria en el embarazo

  • Incontinencia de urgencia. Es el deseo de ir al baño continuamente, puesto que no puedes aguantar las ganas una vez que aparecen. Por lo general, se asocia a vejigas hiperactivas o a patologías neurológicas.
  • Incontinencia de esfuerzo. Las pérdidas de líquido se originan por ciertas acciones como toser, levantar algo pesado, reír o estornudar. La mayoría de las embarazadas sufren de este tipo de incontinencia.
  • Incontinencia mixta. Se trata de la mezcla de las dos anteriores, es decir, por un problema del organismo y la debilidad de la musculatura perineal y de la faja abdominal.

Ninguno de estos escenarios debe confundirse con la micción urgente, cuyo origen pueden ser las infecciones del tracto urinario, el escape de la orina en la uretra, inflamación o vaginitis (secreción de la vulva y la vagina).

Si llegas a presentar fiebre, vómitos, pérdida repentina de peso, escalofríos, dolor de espalda, fatiga, sed o apetito descontrolado, debes ir al médico cuanto antes.

Recomendaciones

  • Evitar el estreñimiento para que la vejiga no tenga presión y debilite los músculos de la pelvis. Para ello, es conveniente ingerir líquidos y fibra en la dieta.
  • No suspender la hidratación a lo largo del día puesto que se puede poner en gran riesgo la salud.
  • Beber agua cada vez que se sienta sed y procurar ir al baño antes de sentir »muchas ganas».
  • No aguantar las ganas de orinar e ir más seguido al baño. Aunque no tengas ganas, trata de ir cada una o dos horas para liberar la vejiga de líquido. Esto te ayudará a prevenir accidentes. 
  • Haz ejercicios para fortalecer el suelo pélvico. Para ello, se recomienda utilizar las bolas de Kegel. Los ejercicios con estos instrumentos consisten, básicamente, en contraer los músculos del ano y la vagina por un período de 10 segundos y, luego,  descansar por otros 10 segundos más. Es recomendable repetir esto varias veces durante unos 3 minutos, como mínimo.
  • Control del peso. Con una buena alimentación y una rutina de ejercicios podrás evitar esos kilos de más que causarán presión en la vejiga. Evita el consumo de cafeína y picante que irrita el sistema urinario.

Conclusión

Ten en cuenta que tener ganas de ir a orinar constantemente es algo normal durante el embarazo. Procura seguir las recomendaciones de tu médico en todo momento y no tendrás mayores inconvenientes.