Importancia de la vitamina K en recién nacidos

Adrianazul 25 julio, 2017

Hay muchas razones por las que un bebé puede nacer con niveles bajos de vitamina K; una de ellas es porque este elemento no atraviesa la barrera de la placenta con facilidad. Este compuesto es muy importante para la vida del bebé porque puede evitar la enfermedad hemorrágica del recién nacido.

Y aunque ciertamente este es un padecimiento muy raro, puede ocurrir con más incidencia en bebés que nacieron luego de partos complicados, en cesáreas, prematuros y de mamás que tuvieron que tomar medicamentos para la coagulación, epilepsia y tuberculosis durante el embarazo.

La administración oportuna de vitamina K en recién nacidos -cuya deficiencia puede determinarse a través de los exámenes médicos de rutina- puede salvarle la vida a un niño, ya que los niveles bajos de esta vitamina pueden ocasionar sangrado de la orina, oídos y nariz.

Un miligramo de vitamina K puede evitar que el recién nacido presente hemorragias internas, las cuales en muchos casos resultan imperceptibles. Justo por la relevancia de esta vitamina para la vida del bebé después de haber hecho los exámenes médicos pertinentes, suele ocurrir que se le administre un miligramo de vitamina K al bebé vía intramuscular.

La leche materna es rica en Vitamina K

vitamina K

La insuficiencia de vitamina K tiene muchas soluciones y una de ellas es la lactancia materna. La leche materna es rica en esta vitamina; por eso las dosis que normalmente le administran al bebé son muy bajas y se hacen sobre todo para prevenir episodios de sangrado.

La primera leche que brota del pecho de cualquier madre -llamada calostro– es muy rica en nutrientes y vitamina K; por eso amamantar a tu bebé también reduce el riesgo de que sufra una hemorragia por falta de esta vitamina. Es imprescindible que el bebé tome todo el calostro al nacer y que su mamá se asegure de que toda la leche sea extraída, pues la última leche es la que contiene más cantidad de vitamina K.

Las leches de fórmula también contienen buenas cantidades de vitamina K, justamente para evitar una hemorragia en el niño. No obstante, lo ideal es que el bebé sea amamantado de manera exclusiva -y durante los primeros meses de nacido- con leche materna.

Evita hemorragias

La administración de vitamina K es una de las pautas que normalmente cumple el personal de salud que asiste un parto, quienes -basados en diversos estudios médicos- recomiendan aplicar una inyección única durante las primeras dos o cuatro horas de vida; este es el único procedimiento doloroso para el bebé luego de su nacimiento.

Y aunque la vitamina K puede ser administrada mediante una inyección o vía oral con unas gotas, los especialistas aconsejan colocarla inyectada para asegurar que el bebé no padezca de hemorragias.

Esta inyección puede ser colocada cuando la mamá está dando el pecho a su bebé, pues el contacto piel con piel ayuda al recién nacido a asimilar el dolor del pinchazo.

Un bebé sano será un adulto feliz

-Anónimo-

Esta inyección es administrada para evitar la enfermedad hemorrágica del recién nacido, la cual aunque ciertamente es poco frecuente puede causarle consecuencias muy graves al bebé, por eso es tan recomendada.

Esta enfermedad se caracteriza por un cuadro sangrante que el organismo del recién nacido no puede parar de forma natural, como consecuencia del déficit de la vitamina K.

Este sangrado suele afectar a diversas partes del cuerpo como el cordón umbilical o el aparato digestivo y tiene tres presentaciones diferentes en función de su momento de aparición (precoz, clásica o tardía).

La forma más común, la clásica, se produce entre los 2 a 7 días de vida y afecta al 0,25- 1,7% de los recién nacidos que no recibieron la profilaxis con vitamina K en el parto. No existen casos constatados en bebés que sí la hayan recibido, según revelan los estudios médicos que se han publicado en Internet sobre este tema.

vitamina k 1

También es importante que sepas que la vitamina K es imprescindible para la formación de factores que contribuyen a la coagulación de la sangre.

Esta vitamina es sintetizada de manera natural por nuestros intestinos y también se encuentra presente en una amplia gama de alimentos como las verduras de hoja verde, el hígado, los huevos, la soja y algunas frutas como el kiwi.

Te puede gustar