Estrategias para promover la curiosidad en el aprendizaje

30 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la maestra Azucena Fernández
Potenciar la curiosidad de una forma positiva y constructiva es una gran vía de crecimiento personal. Es importante para el aprendizaje.

La curiosidad es un instinto natural que aporta ventaja de supervivencia a algunas especies. Hace posible el conocimiento del propio entorno y favorece conductas de adaptación al mismo. La curiosidad es crucial para el aprendizaje, por eso, hoy vamos a repasar algunas estrategias para promover la curiosidad en el aprendizaje.

Cuando algo concreto es capaz de avivar nuestra curiosidad, nuestras emociones positivas se despiertan y la atención crece. Además, esta curiosidad promueve la toma de decisiones y hace que tengamos interés por lograr nuestras metas.

Los maestros que logran despertar la curiosidad en sus alumnos consiguen que, para ellos, la experiencia del aprendizaje sea mucho más satisfactoria. Además, los resultados que consiguen siempre son mejores que los que lograrían sin curiosidad.

Pero ¿es posible crear la curiosidad en el aprendizaje? Este es uno de los grandes desafíos del diseño de nuestros sistemas educativos, de la creación de nuestros contenidos y currículo.

Cualquier sistema actual en los métodos de enseñanza debería, como mínimo, ser consciente de lo que tiende y lo que no tiende a estimular la curiosidad, y entender que el hecho de que esta se despierte o no puede afectar a la experiencia de aprendizaje en general.

Estrategias para promover la curiosidad en el aprendizaje

Modela la curiosidad en todas sus formas

La curiosidad es un instinto humano y, como la mayoría de los instintos, puede ser refinada a través de la observación y la práctica.

Niño con una lupa lleno de curiosidad por el aprendizaje.

Ejemplo: Anima a tus alumnos a reflexionar en voz alta. Pueden hacerlo mientras leen un libro, ven un vídeo o incluso tienen una conversación. Al ‘hacer una pausa’ para ‘pensar en voz alta’, pueden explicar cómo, qué y por qué están pensando lo que están pensando, las preguntas que tienen, las cosas que despiertan su interés y, lo que es más importante, el valor para seguir esa curiosidad allá donde les lleve.

Haz que la curiosidad sea el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje

Puedes, por ejemplo, crear unidades de aprendizaje basadas en la investigación en la que las lecciones y actividades ‘no funcionen’ sin curiosidad. Un ejemplo podría ser una sesión QFT (Quoted For Truth – Citado para la verdad).

QFT es una expresión de acuerdo y apoyo. Podemos hacer una actividad en la que los alumnos que quieran se coloque de pie al lado del maestro durante una de sus declaraciones. Esto puede utilizarse, sobre todo, en temas en los que las opiniones crean discusión, y los alumnos pueden escoger su bando en una discusión. Si alguien ‘te QTF’, quiere decir que se pone de tu parte en la discusión.

Curiosidad y sucesos cotidianos

Puedes empezar las clases presentando un problema cotidiano para despertar en el alumno la curiosidad nada más empezar. Por ejemplo: «Hoy en el patio hay nuevas zonas con cajas de madera pintadas de verde. ¿Por qué creéis que ha pasado esto?».

Es importante que expongan sus experiencias

En todo proceso de aprendizaje, la repetición es fundamental para consolidar conocimientos y habilidades, pero no debemos centrarnos solo en esto, sino que es importante también intentar proporcionar a los alumnos mientras más vivencias, mejor.

Podemos animarlos a contar experiencias propias relacionadas con el contenido tratado, empezando por contar alguna experiencia personal nuestra.Niños sorprendidos con un experimentos de ciencias aumentando su curiosidad por el aprendizaje.

Enfócate en las preguntas, no en las respuestas

«Las preguntas pueden ser herramientas de aprendizaje extraordinarias. Una buena pregunta puede abrir las mentes, cambiar los paradigmas y forzar la incómoda pero transformadora disonancia cognitiva que puede ayudar a crear pensadores. En la educación, solemos valorar la capacidad del estudiante para responder a nuestras preguntas. Pero podría ser más importante su capacidad de crear sus propias preguntas importantes y, lo que es más importante, la voluntad de hacerlo».

-Terry Heick-

Un gran indicador de la curiosidad lo tenemos en las preguntas. Estas demuestran curiosidad y pueden utilizarse como una herramienta de evaluación. Por una pregunta podemos saber que el alumno tiene curiosidad, qué conocimientos tiene, qué confianza le aportamos y el interés del estudiante en la materia. Así que, haz que pregunten.

En los colegios, a menudo, nos olvidamos de cosas como la importancia de despertar la curiosidad en la enseñanza a los alumnos. Al volver a lograr este estado natural que provoca la curiosidad, el proceso de enseñanza aprendizaje funcionará mucho mejor y de forma más natural.

  • Boctor, Lisa. (2013). Active-learning strategies: The use of a game to reinforce learning in nursing education. A case study. Nurse education in practice.