Escarlatina en niños: lo que debes saber

Francisco María García · 3 octubre, 2017

La salud de los niños es uno de los temas que preocupan más a los padres. Tener conocimiento de las enfermedades más comunes que puedan contraer durante la niñez es necesario para poder prevenirlas y tratarlas a tiempo. La escarlatina en niños es una de ellas.

¿Qué es la escarlatina?

La escarlatina -también llamada fiebre escarlata- es una infección generada por una bacteria causada por estreptococos del grupo A. Este germen es capaz de producir una toxina, que es una sustancia a la que ciertas personas pueden resultar sensibles.

Cabe indicar que no todos los estreptococos del grupo A producen toxinas. Además, no todas las personas son sensibles a sus efectos. La escarlatina en niños suele darse entre los 4 y los 8 años de edad. Es mucho menos frecuente que se desarrolle en niños menos de 2 años.

Causas de la escarlatina

Los estreptococos del tipo A suelen infectar las mucosas. Su forma de transmisión más frecuente se produce por medio de pequeñas gotas de saliva infectadas. Estas son lanzadas al ambiente por medio de la tos o los estornudos.

Si bien, existen otros medios de contagio de la escarlatina, pero de menor incidencia. Se contagia, por ejemplo, por medio de alimentos mal lavados o juguetes o utensilios que los niños puedan llevar a la boca, es decir, por contacto. También puede transmitirse por medio de la pus, pero son muy pocos los casos registrados.

La escarlatina tiene un período de incubación que va de uno a tres días. La incubación es el período de tiempo que transcurre entre la infección y el momento en que los primeros síntomas aparecen. Durante este tiempo de incubación de la infección el niño afectado puede contagiar a más personas.

Uno de los lugares más propensos para la transmisión de la escarlatina es la escuela. Además, aparece con mayor virulencia en la estación de invierno.

La escarlatina en niños es una enfermedad que aparece entre los 4 y los 8 años.

Síntomas de la escarlatina en niños

Existen dos momentos en la manifestación de esta infección. La fase inicial (a la que también se le denomina pródromos) se puede confundir fácilmente con una amigdalitis típica. Tiene síntomas sumamente similares. Es común que en este período se presente fiebre alta que aparece de manera brusca. Junto con la fiebre se pueden sentir dolores de garganta y de cabeza. Los vómitos no son muy frecuentes, pero pueden ser un síntoma más de esta fase. A esto se le suman dolores abdominales y sensación de agotamiento.

El segundo momento de la escarlatina es el período del sarpullido (también denominado exantema). Esta es la manifestación más característica de la escarlatina y es, también, de donde proviene su nombre. Se trata de una erupción de color rojiza (escarlata) que aparece inicialmente en el rostro y en el cuello del niño. Posteriormente la erupción se va expandiendo por el resto de cuerpo de manera descendente.

En un primer momento, la aparición del sarpullido de la escarlatina puede tener alguna similitud con una quemadura solar. Al presionar la parte del cuerpo con sarpullido, la piel tiende a clarear. Después la piel se torna rugosa y aparecen granitos muy pequeños.

Otra característica importante es que este sarpullido afecta a los codos o la parte posterior de las rodillas. También se detecta en la zona de las axilas. Es decir, que suele instalarse en las zonas con pliegues del cuerpo. Eso sí, tiene la particularidad de no atacar la zona comprendida entre la nariz y la boca. Junto con el sarpullido, también es común que la lengua adquiera un color rojo intenso y que los ganglios del cuello aumenten sus dimensiones al tacto.

La escarlatina en niños provoca que la lengua adquiera un color rojo intenso.

Una vez pasados los 5 días desde el momento de su aparición, el sarpullido empieza a borrarse. A continuación, comienza un proceso de descamación similar al que ocurre con una quemadura. Este proceso puede llegar a durar hasta 8 semanas.

¿Cómo se diagnostica y cuál es su tratamiento?

Aparte de los síntomas que se pueden percibir, el método más efectivo para diagnosticar la escarlatina es realizar un cultivo de garganta. Se trata de un análisis de laboratorio que detectará la escarlatina de manera inmediata. En cualquier caso, es importante mantener a los niños alejados de personas o grupos de niños que tengan o se sospeche que puedan tener escarlatina para evitar su propagación.

El tratamiento indicado para esta enfermedad infantil es el suministro de antibióticos. Principalmente se recomienda la penicilina, o en su defecto amoxicilina, al menos durante 6 días. La escarlatina en niños es una infección leve que aparece cada vez con menor frecuencia. Si es debidamente tratada, no debería suponer ninguna preocupación para los padres.