¿Por qué mi hijo tiene la lengua blanca?

Agetna · 2 marzo, 2016
La lengua blanca puede ser una alerta por parte del organismo para indicar que algo no está del todo bien.

La mayoría de las veces, la lengua es una parte del cuerpo que pasa desapercibida. De color rosa, lisa y húmeda, este músculo no solo cumple con la función gustativa, también es un fiel reflejo de la salud interna de cada persona. Alerta cuando las cosas no van bien en el organismo, como sucede con casos como el de la lengua blanca. 

Es importante saber que esta situación no tiene por qué significar nada. La lengua blanca en los menores puede darse por causas tan simples como la falta de una buena higiene bucal. 

No obstante, algunos trastornos en el organismo sí que pueden caracterizarse por dotar a la lengua de un color blanquecino. Por ese motivo, se recomienda acudir al médico y evaluar en equipo lo que sucede.

¿A qué se debe la lengua blanca?

Generalmente, la lengua es un buen medidor de la salud de una persona. Que un niño tenga la lengua blanca puede indicar desde mala higiene bucal, hasta problemas en el organismo. Algunos de ellos, incluso relacionados con la alimentación o con una respiración incorrecta.

La lengua debe ser de color rosa, por ello, nos alarmamos al ver una lengua blanca.

La apariencia de la lengua debe ser lisa, hidratada, de color rosa, y sin mal olor.

Si empieza a presentar un color blanquecino, se encuentra poco hidratada y emite cierta fetidez, debes prestarle atención. Esta clase de síntomas pueden deberse a unas causas determinadas. Entre las más comunes podemos citar:

  • Halitosis.
  • Candidiasis.
  • Mala alimentación.
  • Mala higiene bucal.
  • Problemas digestivos.
  • Problemas respiratorios.
  • Efectos secundarios por el uso de ciertos medicamentos.

También puede aparecer mal olor bucal en el niño después de haber estado resfriado, o de haber sufrido alguna infección de garganta. En ese caso, solo sería temporal y no habría nada de lo que preocuparse.

¿Qué puedo hacer al respecto?

Si el médico ha descartado que se trate de algún problema en el organismo puedes relajarte. Tienes que centrarte en la limpieza bucal de tu hijo y en enseñarle todos los aspectos relacionados con la higiene personal.

La lengua blanca puede darse incluso en bebés. Cabe destacar que a ellos también se les debe cepillar las encías aunque carezcan de dientes.

Si el niño sabe lavarse ya los dientes, debes acompañarle durante los momentos en los que lo hace. Enséñale a hacerlo correctamente, y no olvides insistir en que también debe cepillarse la lengua. Tiene que acostumbrarse a que la higiene bucal es algo muy necesario, que además debe realizar después de cada comida.

Tres remedios caseros contra la lengua blanca

A continuación te presentamos las recetas de algunos remedios caseros eficaces que te ayudarán a eliminar esa antiestética (y no pocas veces maloliente) placa blanquecina de los dientes y lengua de tus hijos.

Es importante añadir que estas tres soluciones son inocuas; es decir, si por alguna casualidad el niño llegara a ingerir un poco de estas sustancias, no correrá ningún peligro. Así que no debes preocuparte por nada.

1. Cepillado y enjuagues con sal

pasta de dientes sobre un cepillo de dientes

Después de que tu hijo se lave los dientes, espolvorea un poco de sal sobre su lengua y pídele que la cepille durante algunos segundos. Cuando termine, debe enjuagarse con abundante agua.

Si el niño odia el rozamiento que provocan la sal y el cepillo contra la lengua, puedes variar este remedio y pedirle que haga gárgaras con agua y sal varias veces al día.

2. Cepillado y enjuagues bucales con sábila

Corta algunas porciones de sábila o aloe vera. Lávalas, pélalas y colócalas dentro de un vaso con agua durante dos días o más. Cuando tu hijo termine de lavarse la boca, indícale que remoje su cepillo con esta disolución y que lo frote en su lengua.

Cuantas más veces haga esta operación, más efectiva será. Las cerdas deben recorrer toda la superficie de la lengua, además de donde se encuentra la placa blanquecina. Cuando termine, que haga varias gárgaras con este mismo agua.

3. Cepillado y enjuagues con bicarbonato de sodio y agua

Haz una pasta con bicarbonato de sodio y agua. Embadurna las cerdas del cepillo de tu hijo con esta pasta. Luego, pídele que las frote contra su lengua hasta abarcar toda su superficie.

Al terminar, añade abundante agua a la pasta que haya quedado para que tu hijo complete el tratamiento. Es necesario que haga todas las gárgaras que pueda.