¿Es perjudicial la lactancia prolongada para la madre?

Francisco María García · 15 noviembre, 2017
Los beneficios de la lactancia prolongada para la madre y para el niño son numerosos. La lactancia materna podría ser normal hasta los seis o siete años de vida del niño.

Cuando una madre amamanta más de los nueve meses o incluso del año, suele encontrarse con mucha presión social. También con críticas por parte de sus familiares, amigos y su entorno más cercano. Siendo esa presión sin duda, la mayor dificultad de la lactancia prolongada para la madre.

Este problema se hace aún mayor cuando las madres comienzan el destete después de los dos años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda dar el pecho en exclusiva durante los primeros seis meses de vida del recién nacido. Y a partir de ese momento combinarlo con otros alimentos, hasta al menos los dos años. Después de ese periodo es un proceso que se mantendrá hasta que la madre y el niño lo deseen.

Bajo esta premisa, la lactancia prolongada para la madre podría ser perfectamente normal hasta los seis o siete años, ya que no existen datos que demuestren que es perjudicial para el niño o para la madre.

Al contrario, muchos estudios avalan esta práctica como manera de fortalecer el vínculo entre madre e hijo. Al tiempo que le proporciona un alimento nutritivo, estéril, que lo hidrata, protege y desarrolla su sistema inmune. También le sirve de consuelo al niño al estar al resguardo de su madre y en contacto directo a través de su pecho.

Los estudios concluyen que cuanto mayor es el tiempo de amamantamiento, mayor es el beneficio obtenido tanto para la madre como para el niño, el cual incidirá en su salud a lo largo de su vida.

El destete nocturno no implica ningún daño para el bebé.

Hay que destacar que el período natural de destete se puede fijar desde los dos hasta los seis años. Siguiendo el patrón de que al niño le hacen falta los nutrientes de la leche para lograr un buen desarrollo de huesos y órganos, el pequeño debería consumir en ese período leche materna y no así leche de vaca.

Sin embargo, y a pesar de los múltiples beneficios que aporta la leche materna al niño y a la madre, amamantar por un período mayor a los dos años tampoco es recomendable. Por ello, la lactancia prolongada para la madre suele ser un período de dificultades sociales y culturales. Presiones que las madres no siempre soportan, aun sabiendo y conociendo los beneficios de la leche materna.

“La lactancia prolongada para la madre podría ser perfectamente normal hasta los seis o siete años de vida del menor”

Barreras sociales

Muchas veces se cree que la lactancia materna prolongada puede perjudicar al niño, que le puede acarrear problemas psicológicos y que después de los primeros nueve meses la leche materna ya no es suficiente para su correcta alimentación.

El problema de la lactancia materna prolongada es la falta de información sobre el tema. La sociedad debería conocer los beneficios de la lactancia materna prolongada para poder ayudar a las madres que han elegido esa opción a seguir amamantando hasta que ella y su hijo así lo deseen.

Beneficios de la lactancia prolongada para la madre y el niño

Existen evidencias científicas de que cuanto más prolongada es la lactancia materna, mayores son los beneficios para el niño y para la madre. Entre otras cosas, porque ayuda a reducir la morbilidad infantil por diarrea, las enfermedades infecciosas y respiratorias agudas, la obesidad, la diabetes y el cáncer en los niños.

La lactancia prolongada para la madre no comporta ningún riesgo.

Lejos de ser perjudicial, la lactancia prolongada para la madre es beneficiosa para su salud física y emocional.  Quienes la han practicado tienen una menor probabilidad de padecer cáncer de mama y de ovario. Además, las ayuda a mantener controlada la presión arterial y bajo el nivel de colesterol. Asimismo, tienen una menor probabilidad de sufrir diabetes tipo 2 y osteoporosis.

Numerosos estudios señalan que la leche materna no pierde sus nutrientes con el tiempo, y que después del primer año es más rica en grasa y energía. Por otra parte, está relacionada con un mayor desarrollo cognitivo y psicomotor en el niño.

Tomando en consideración que hasta los siete años el sistema inmunitario del niño no está desarrollado, los pediatras deberían recomendar la lactancia prolongada, por ser la leche materna más beneficiosa que cualquier otro tipo de leche. Debido a su alto porcentaje de anticuerpos y nutrientes ofrecen al bebé una mayor protección contra las infecciones.

En resumen, la lactancia prolongada solo ofrece beneficios para la madre y para el niño. Su cuestionamiento y crítica solo se basan en falsas creencias y prejuicios.