Errores frecuentes que cometemos con nuestros hijos y nos alejan de ellos

Mantener una mente abierta y empatizar al máximo con los niños y los adolescentes es algo crucial para mejorar la relación paternal.
Errores frecuentes que cometemos con nuestros hijos y nos alejan de ellos

Última actualización: 01 julio, 2022

Educar a los hijos no es una tarea sencilla, debido a que cada etapa conlleva a nuevos desafíos que deben aprenderse a superar. Ser mamá o papá es una labor que nunca se deja de ejercer. De ahí la importancia de conocer y evitar los errores frecuentes que cometemos con nuestros pequeños y nos alejan de ellos.

A medida que pasa el tiempo y los niños van creciendo, existen algunas actitudes paternales que pueden terminar por afectar la relación con los hijos. No obstante, aunque puede que la crianza se torne compleja en algunos momentos, pensar en el bienestar físico y emocional de todos debería ser prioridad.



8 errores frecuentes que deterioran la relación con los hijos

Existen algunas acciones normalizadas por algunos padres que perjudican la relación con sus hijos. Desde comentarios dichos a la ligera y prohibiciones sin sentido, hasta la sobreprotección y las normas estrictas. Estos son algunos de los errores frecuentes que deberías evitar y erradicar del hogar para mejorar la relación familiar.

1. Etiquetar y juzgar

Etiquetar a los hijos no solo trae repercusiones emocionales para ellos, sino que también los aleja de sus padres. Y, la mayoría de veces, los prejuicios se esconden detrás de frases inocentes. Por tal razón, evita el uso de calificativos (tales como bruto, llorón o inútil) y mejor acompaña con cariño a tu pequeño en su camino por la vida.

Juzgar y etiquetar a los hijos únicamente genera desconfianza y lejanía con sus padres. Por lo que es mejor hablar desde el corazón y acompañar con respeto,

Debemos recordar que los padres no somos los dueños de la vida de los hijos. Y, a medida que pasan de la niñez a la adolescencia, es indispensable fortalecer la confianza y el apoyo. Por eso, refuerza la comunicación positiva y el diálogo en lugar de los regaños y los juicios de valor.

2. No imponer límites y normas

Tanto los niños como los adolescentes necesitan de límites claros y normas establecidas para que sepan cómo controlar sus emociones y pensar en los demás. Es indispensable cultivar valores como el respeto, la empatía y la solidaridad.

Puesto que, sin importar la edad de los hijos, no se les debe permitir hacer lo que desean cuando no piensan en los otros o en ellos mismos. Establecer normas es muy útil para que los jóvenes sean conscientes de sus decisiones.

3. Cohibir su adolescencia

Puede parecer difícil en algunos casos aceptar que los hijos ya no son niños y que, poco a poco, comienzan a separarse del ala maternal que siempre los había protegido.

Debido a esto, es necesario no olvidar que, durante la adolescencia, es normal que los hijos cometan errores o necesiten ayuda. Y es tarea de los padres apoyarlos con amor y acompañarlos con respeto.

4. No ser un buen ejemplo

Las enseñanzas impartidas durante la infancia pueden llegar a ser determinantes en la vida de las personas. En especial, aquellas actitudes que se comparten en el día a día mediante el ejemplo y la observación. Debido a que los padres son los principales modelos por seguir de los niños durante gran parte de su vida.

Así que procura ser coherente con tus palabras y brinda un buen ejemplo a los hijos. No puedes pretender exigirle a un niño que sea respetuoso si el trato familiar es grosero y cortante. O que sea responsable cuando observa que su padre no lo es y no hay problema con eso. La educación y la enseñanza de valores comienza por casa.

5. Sobreprotegerlos: uno de los errores frecuentes

Está bien que quieras cuidar a tus hijos de los peligros que se encuentran en el exterior. No obstante, y a medida que van alcanzando más madurez, los niños necesitan ver el mundo por sí mismos. Con el fin de experimentar, conocer y encontrarse a sí mismos.

Confía en los valores que les has inculcado a tus hijos a lo largo de la vida y bríndales la seguridad para confiar siempre en sus padres.

Y claro que el camino se pondrá difícil en algunos momentos. Sin embargo, los niños y los adolescentes necesitan equivocarse para poder aprender de sus errores. Para conectar con ellos, bríndales tu amor y tu compañía, pero no los sobreprotejas ni cortes sus alas.

6. No confiar en los hijos

Es algo normal que los hijos nos decepcionen al equivocarse en algún momento. No obstante, no dejes que aquellos errores que pueden solucionarse con diálogo y amor se conviertan en un motivo de desconfianza constante.

Dale otra oportunidad a los niños y los jóvenes, confía en los valores y las enseñanzas inculcadas. Esto también les permitirá fortalecer el vínculo con sus padres y confiar plenamente en ellos.



7. Imponer expectativas personales

En algunas ocasiones, se ponen sobre los hombros de los hijos cargas emocionales que no les pertenecen. Cada persona es un universo único por explorar y puede estar alejado de los gustos o expectativas de los padres.

Por lo tanto, procura brindarles a los niños las herramientas que necesitan para dar lo mejor de sí mismos, pero no los obligues a cumplir objetivos poco realistas.

8. No dejar que los hijos vivan su vida

Controlar cada uno de los movimientos de los hijos no es sano, ni para ellos ni para sus padres. Es necesario dejar a un lado las inseguridades personales y dejar que los adolescentes exploren el mundo que los rodea y vivan su vida como desean.

Mientras los hijos sean buenas personas, con valores sólidos y respeto por los demás, poco importa su gusto musical o su manera de vestir. Recuerda que todos fuimos jóvenes en algún momento, así que cambia el autoritarismo por el diálogo y la empatía.

Evita estos errores frecuentes que solo te alejan de los hijos

Ser padre es una tarea que nunca termina y exige de una educación constante acompañada de amor incondicional. Con el fin de pensar en el bienestar de los hijos y procurar mantener una relación cercana y cariñosa.

Por último, recuerda que, tanto los niños como los jóvenes, necesitan del apoyo y acompañamiento de sus padres. Así que, intenta cambiar estos errores por mejores actitudes que fortalezcan la relación con los hijos sin importar su edad.

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