Cómo enseñar a los niños a cumplir con sus compromisos

Para ayudar a los niños a cumplir con sus compromisos, debemos pensar en cómo hacerlo. Algunos pueden necesitar anotar sus obligaciones, mientras que otros podrían recurrir a las alarmas.
Cómo enseñar a los niños a cumplir con sus compromisos
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 16 octubre, 2022

En un inicio, los adultos y los progenitores hacemos todo por los niños. Preparamos sus mochilas, separamos su ropa y ordenamos los útiles escolares. Con el tiempo, llega el cuaderno de comunicaciones y empiezan las primeras notas que buscan que ellos empiecen a asumir responsabilidades.

Esto sucede porque los chicos ganan autonomía de manera progresiva y es importante que los acompañemos y estamos ahí para ayudarlos a desarrollar su potencial. Enseñarles a los niños a cumplir con sus compromisos es esencial para que aprendan nuevas habilidades y comiencen a insertarse en la vida en sociedad. Veamos cómo podemos hacerlo.

Conoce cómo enseñar a los niños a cumplir con sus compromisos

Existen diferentes formas en que podemos enseñar a los niños a cumplir con sus compromisos. A continuación, te contamos algunas de ellas.

Hazlo parte de las tareas de la casa

Es buena opción asignarle a los niños y a los jóvenes algunas tareas para realizar en el hogar. Para ello, es importante tener en cuenta su edad para que asuma un compromiso acorde.

Hacer parte al niño en las tareas del hogar es una forma de ejercitar la responsabilidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los compromisos que les asignamos deben ser adecuados para su edad. Cuando eso no sucede, podemos frustrarlos. Por ejemplo, podemos indicarle que todos los días debe tender la cama y que cada jueves debe ordenar la habitación.

Muéstrale a tu hijo cuáles son las consecuencias de no cumplir con sus compromisos

Veamos esta situación. Tu hijo adolescente tenía que bañarse antes de que sus hermanos más chicos volvieran de la clase de fútbol. De este modo no habría demoras en el uso del baño y todos podrían llegar a tiempo a la función de cine. Si no lo hizo, en ese momento, sin enojos y con mucha asertividad, le harás notar que es posible que surjan retrasos y que lleguen cuando la película haya comenzado. De esta forma, el joven notará que al no cumplir con su parte, habrá una consecuencia que afectará a los demás y a él mismo.

Ser un ejemplo

Esta es una medida sencilla, pero clave. A temprana edad, los adultos somos los principales referentes de los niños. Por lo tanto, debemos tener aquellas conductas que deseamos que ellos repitan. Por ejemplo, si todo el tiempo ven que ponemos excusas sobre nuestra impuntualidad o sobre algún asunto, creerán que es lo correcto y lo replicarán.

Adecuar la forma en que ellos necesitan que los ayudemos

A algunos chicos les costará un poco más ser memoriosos y acordarse de lo que deben llevar a la próxima clase. Por eso, podemos ayudarlos con algunos extras. Por ejemplo, a los más pequeños les podemos decir que siempre deben volver a casa con tres cosas (o el número que sea): la mochila, su abrigo y el juego o elemento principal que emplearon para la actividad del día. En el caso de los adolescentes, podemos proponerles que usen alarmas o una agenda de notas.

Reconoce su esfuerzo y sus logros

Así como es importante llamar la atención cuando los menores no cumplen con sus compromisos, también lo es cuando sí lo hacen. Por eso, es bueno que lo felicites por sus logros y que reconozcas sus esfuerzos del mismo modo en que remarcas sus errores.

Felicitar a tu hijo por su esfuerzo y por sus logros es importante para reforzar su autoestima y para demostrarle que valoras su trabajo.


Beneficios de cumplir con los compromisos

Hay un momento en que los adultos tenemos que asumir que los niños crecen, desarrollan sus propios gustos y deben empezar a ser responsables con sus obligaciones y tareas. A veces, podemos llegar a sentir que somos menos importantes para ellos, pero esto no es así. Simplemente, empezamos a ocupar otro rol en su vida y debemos adaptarnos a estas nuevas circunstancias. Ser padres sobreprotectores no los prepara para la realidad del mundo. De hecho, los deja sin alas y con enormes dificultades para desenvolverse cuando están solos.

El hecho de que los niños y adolescentes sean responsables y cumplan con sus compromisos hace que se conviertan en personas en las cuales se puede confiar. A nivel interno, también les permite sentirse útiles y valiosos, por lo que refuerzan su autoestima.



El diálogo debe ser el primer paso

Cuando los niños no cumplen con sus compromisos, es importante que podamos preguntarles qué ha ocurrido. Es clave que no nos quedemos con nuestras propias ideas. Por ejemplo, considerar que ha sido por pereza, porque sabe que siempre hay alguien para hacer sus tareas o porque es muy desorganizado. Estas etiquetas los encierran y casi que funcionan como una profecía autocumplida. Si creemos que no son capaces de asumir responsabilidades, eso terminará por ocurrir, porque de ese modo dañamos su autoestima y les hacemos creer que no son capaces.

En este sentido, lo primero debe ser preguntarles qué ha ocurrido. Por ejemplo, por qué que no le dieron de comer a la mascota o no ordenaron su habitación. Una pregunta abierta, sin tono acusatorio, es un buen puntapié para entenderlos. Además, las respuestas pueden llegar a sorprendernos. Por ejemplo, quizás no entendieron cómo hacerlo, no sabían cómo organizarse o simplemente sintieron miedo. De esta manera, podremos sintonizar y empatizar con esa situación y ser capaces de ofrecerles ayuda.

Explica el sentido de cumplir con los compromisos

Cumplir con los compromisos a veces puede resultar tedioso. Es decir que, en ocasiones, nos proponemos levantarnos temprano para ir a la clase de tenis, pero cuando llega la hora, nos gustaría quedarnos en casa. Es importante que también les enseñemos a los niños a ver el otro costado. Pero, al mismo tiempo, debemos ayudarlos a encontrar el sentido de por qué sí hacerlo. Por ejemplo, cuando llegan a la clase de tenis se encuentran con sus amigos y la pasan bien o que cuando ganan una medalla se sienten a gusto con su esfuerzo.

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  • Goleman, Daniel. El cerebro y la inteligencia emocional: nuevos descubrimientos. B de Books, 2015.Bilbao, Alvaro (2015) El cerebro del niño explicado a los padres.Plataforma Actual.
  • Monsalvo, Eugenio & Sousa, Renata. (2008). El valor de la responsabilidad en los niños de educación infantil y su implicación en el desarrollo del comportamiento prosocial. Revista Iberoamericana de Educación, ISSN 1681-5653, Vol. 47, Nº. 2, 2008. 47.

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