Enseña a los niños a ser felices, no ricos

Raquel Aldana · 6 noviembre, 2015

A los niños hay que enseñarles el valor de las cosas y no el precio. Hay que hacerles saber que lo que realmente importa en este mundo no es lo que se tenga o no se tenga, sino lo que hay dentro.

La educación en valores les hará comprender que tienen que manejar los extremos, respetarse a sí mismos y establecer sus propios límites. Solo así sabrán qué hacer con los demás y con las exigencias del mundo que les rodea.

Así que si queremos cosechar personas felices y adultos sanos tendremos que sembrar a tiempo el valor de todos aquellos principios que nos ayudan a manejar su lugar en la sociedad y su riqueza interior.

A los niños lo que les hace falta el amor

 

A un niño no le hace falta la mejor videoconsola ni el último juego del mercado. Lo que la infancia necesita es calor, cariño y diversión cultivado en valores. Esta idea es de alguna manera innata, solo que el manejo de nuestra sociedad crea sentimientos egoístas, interesados y pretenciosos.

Por eso está en nuestra mano conservar la inocencia de estos niños, algo que podemos hacer simplemente con el gesto de dar más importancia o relevancia a todo aquello que juzgamos como poderoso, bonito y enriquecedor.

Así, un niño comprenderá que las personas más valiosas para él son aquellas que tienen más protagonismo en su vida por el amor que le dan y no por sus pertenencias.

De esta manera le haremos entender que lo importante y lo básico reside en las buenas intenciones y en el esfuerzo que requiere lograr que los demás y ellos mismos se sientan bien.

¿Cómo podemos conseguir que no le den prioridad a lo material?

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Como ya sabemos conseguir que nuestros hijos tengan prioridades por encima de lo material puede resultar difícil en un mundo en el que todo se mueve por dinero. Así que debemos hacerles ver que la felicidad se compone de las pequeñas cosas y que el juego está en la imaginación, lugar al que siempre podrán llegar.

Para ayudarles a formar esta idea podemos jugar con ellos de muchas formas. Veamos algunas ideas:

1. Realizando una caja de tesoros callejeros

A la mayoría de los niños les encantan las hojas, las piedras, las flores y todo aquello que ven por la calle. Así que aprovechando este entusiasmo podemos proponerles hacer una caja de tesoros callejeros en la que recojan todo aquello que les resulte llamativo (piedras, palos, piñas, hojas, plásticos…)

Con estos mismos objetos se pueden realizar manualidades, inventar juegos, construir historias, hacer experimentos, etc. Un lujo educativo al alcance de todos.

Niños explorando tesoros callejeros

2. Realizando regalos manuales

Es importante que conservemos la costumbre de hacer postales, tarjetas o regalos de cumpleaños manuales. Así no solo evitaremos el vicio y la comodidad materialista, sino que ayudaremos a nuestros hijos a desarrollarse cognitivamente y a valorar el esfuerzo a través de la gratitud y la felicidad de los demás.

 

3. Personalizando sus cosas con un sello personal

Al elaborar un sello personal conseguimos que cada una de sus pertenencias sea única e irrepetible. Así que si por descuido se le rompe un juguete, se le mancha una ropa o pierde sus enseres estará perdiendo una parte de él y, por lo tanto, pondrá especial cuidado y sentirá las cosas como insustituibles.

Un niño debe ganarse los premios a través de su esfuerzo, debe comprender que este es un valor que les ayudará a conseguir aquello que deseen y, por lo tanto, que les hará sentir bien. Esto les hará sentir felices por lo que ellos guardan dentro y por aquello que tienen o dejan de tener.