¿En qué consiste la maniobra de Kristeller?

Óscar Dorado 14 abril, 2018
La maniobra de Kristeller es una técnica utilizada en situaciones de emergencia. A continuación, te contamos más sobre cómo se practica. 

La maniobra de Kristeller es un impulso hecho por el ginecólogo o una partera durante la fase final del parto para ayudar al niño a salir.

Su inventor, el ginecólogo alemán Samuel Kristeller, lo concibió en 1867 como una ayuda para los partos más difíciles. La maniobra se recomienda para facilitar la separación de la cabeza del feto en caso de emergencia.

En los cursos de preparación para el parto, las parteras informan sobre los posibles riesgos del parto. Asimismo, es posible que te hayan contado qué es la maniobra de Kristeller y su aplicación en caso de partos difíciles.

Entre las consecuencias más comunes para la mujer, destacan la dispareunia o dolor severo durante las relaciones sexuales, rotura de costillas, fractura de los músculos abdominales o la ruptura uterina, entre otras.

La maniobra de Kristeller se practica solo en casos de emergencia.

¿Cuando se lleva a cabo la maniobra de Kristeller?

La maniobra se puede realizar solo en situaciones de emergencia y nunca se debe llevar a cabo en el caso de que sea un parto fisiológico normal sin complicaciones.

El momento preciso para practicarlo es cuando la cabeza del niño es claramente visible y la fase de expulsión casi ha terminado. La maniobra de Kristeller se lleva a cabo cuando:

  • Las contracciones del útero no son lo suficientemente fuertes para que el bebé salga, incluso después de la administración de oxitocina para estimularlas.
  • La madre ya no puede empujar correctamente porque está cansada o pierde el control de los músculos abdominales.
  • El pulso del bebé se ralentiza y se sospecha sufrimiento fetal.
  • El niño se queda atrapado en el canal del parto y la cabeza y los hombros se esfuerzan por salir.

¿Cómo se lleva a cabo?

La sensación que experimenta la madre es como si el médico saltara sobre el vientre de la mujer para sacar al bebé. Se trata de una maniobra muy dolorosa que en algunos casos conduce al desmayo de la parturienta.

A pesar de que la técnica es bastante simple, debe ser realizada por personal experimentado. El médico agarra el borde de la cama o las sábanas con una mano, colocando el antebrazo a la altura de la parte superior del útero. Cuando llega la contracción, con un empujón firme, el brazo se desliza a lo largo de todo el vientre, ejerciendo un empuje desde el útero hacia abajo.

La maniobra de Kristeller no puede repetirse más de tres veces, así que, en caso de que la mujer tenga un cuarto parto y presente complicaciones, deberán aplicarse otras medidas alternativas.

“Tomar la decisión de tener un hijo es trascendental. Se trata de decidir que tu corazón caminará siempre fuera de tu cuerpo” –Elisabeth Stone.

¿Cuando no debería ser practicada?

Para algunas mujeres no es posible recurrir a esta maniobra. En especial, debe evitarse a toda costa cuando existen las siguientes condiciones:

  • La cabeza del niño es mucho más grande que el espacio disponible, debido a una desproporción entre su tamaño y los de la pelvis de la madre.
  • Hay una neoformación (quiste u otro) a lo largo del canal del parto que puede dificultar la salida del bebé.
  • El embarazo anterior terminó con una cesárea que hizo que el útero fuera más propenso a las laceraciones.
  • Se llevó a cabo una operación previa para la extracción de un fibroma.

Complicaciones

Una maniobra realizada de la forma incorrecta o en un momento de parto poco favorable, puede causar varias complicaciones, incluso a nivel psicológico.

En este sentido, la maniobra de Kristeller tiene algunas implicaciones porque el fuerte dolor nubla la capacidad de concentración de la futura mamá, lo que hace que el momento del parto sea doloroso y no tan emocionante como debería ser. A nivel médico, los principales riesgos son:

  • Recurrir a una episiotomía importante.
  • Laceraciones en la vagina y el perineo.
  • Desprendimiento de la placenta que provoca sufrimiento fetal.
  • Hematomas del útero.
  • Ruptura del útero que resulta en hemorragia.
  • Un uso consciente.
La maniobra de Kristeller se practica solo en casos de emergencia.

En definitiva, hay que tener en cuenta que, durante el parto, la mujer no puede decidir con mucha claridad y lucidez cuando  el personal sanitario procede a realizar la maniobra de Kristeller. En ese sentido, es muy importante que la futura mamá esté bien informada sobre el tema para evitar ataques de pánico.

Las parteras suelen minimizar esta maniobra llamándola ”una pequeña ayuda para complacer la salida del bebé” pero, en realidad, se trata de una operación muy delicada que presenta múltiples riesgos y que debe realizarse con competencia y atención.

Por último, es necesario destacar que la ejecución de la maniobra de Kristeller debe anotarse en el registro médico de la mujer, como lo indican las directrices de todos los hospitales.

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