7 emociones que se entienden cuando te conviertes en madre

Si tienes un hijo debes saber que es normal sentir emociones encontradas, pues conocer el amor verdadero implica mucho más de lo que crees.
7 emociones que se entienden cuando te conviertes en madre
María José Roldán

Escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán.

Última actualización: 01 mayo, 2022

Cuando te conviertes en madre algo cambia en tu corazón y toda tu vida se transforma para siempre. Los sentimientos son diferentes, pero también se comprenden de otra manera. En algunas ocasiones son contradictorios y abrumadores, pero eso también es una parte normal del proceso. No estás sola en esto y por eso, hoy vamos a hablarte sobre algunas emociones que solo se entienden cuando te conviertes en madre.

El amor de una madre es el más grande de todos

Es posible que alguna vez hayas oído que no hay amor más grande que el de una madre, lo cual es absolutamente cierto. No significa que aquellas mujeres que no tienen hijos no puedan experimentar esta sensación hermosa con otras personas, pero el amor materno es algo indescriptiblemente especial.

Cuando una madre ama a sus hijos, no puede imaginar sentir un amor más grande y profundo que ese. De hecho, más de una vendería su alma al diablo con tal de asegurar el bienestar de sus pequeños.

Ese amor tan intenso se conoce cuando una mujer se convierte en madre y para los hijos es fundamental recibirlo, ya que impacta positivamente en su crecimiento y en su desarrollo integral. Muchos niños que carecen de este afecto, no aprenden a manejar sus emociones negativas y esto acaba por ocasionarles graves problemas en su salud emocional.

mama deprimida preocupada desolada junto a bebe solo en el sofa sillon
Las emociones existen, sean positivas o negativas. Negarlas no nos ayuda a gestionarlas mejor y, por el contrario, acaban por afectarnos aún más.

Emociones que te invaden sin esperarlo

Las madres quieren lo mejor para sus hijos y ellos serán su prioridad durante toda la vida. Sin embargo, esto hará que a veces sienta emociones fuertes e incluso, muchas veces contradictorias. Estos sentimientos no tienen por qué despertar rechazo o vergüenza, pues son auténticos y tan válidos como cualquier otro. Solo hay que conocerlos, entenderlos y trabajarlos.

Si eres una madre que ama a sus hijos por encima de todo, seguramente comprendas algunas de las siguientes emociones a la perfección.

1. Miedo

Cuando te conviertes en madre, sientes miedo muy a menudo y a veces, da la impresión de que esa sensación desagradable está adherida a tu piel. Cuando estás embarazada ya lo empiezas a experimentar, por ejemplo, cuando vas a las revisiones o te realizas una ecografía. Cruzas los dedos para ver que tu bebé está bien y que se desarrolla con normalidad.

Desafortunadamente, el miedo te acompañará toda tu vida de madre, en cada etapa de la vida de tus hijos. Pero aprende a dominarlo, pues el malestar intenso y permanente te impedirá disfrutar de las cosas maravillosas que tiene la maternidad.

2. Amor infinito

El amor infinito es esa sensación indescriptible que sientes cada vez que miras a tus hijos. Es supremo, incondicional y eterno. A veces, ocurre a primera vista, tal como en las películas. Pero otras, tarda más en llegar. Sin importar el tiempo que demore, cuando por fin lo experimentes, entenderás por qué es la sensación más pura que puede existir.



3. Felicidad

La felicidad es un sentimiento que no se alcanza, sino que se siente cada día, cuando se sabe disfrutar de los pequeños regalos de la vida.

Si eres capaz de deleitarte con el mero hecho de contar con la presencia de tus hijos, entonces conocerás la verdadera felicidad.

4. Culpa

La maternidad no es todo color de rosa y esta emoción es más habitual de lo que crees. Todas las madres nos sentimos culpables en algún momento y a veces la culpa camina a nuestro lado más de lo que desearíamos.

Queremos llegar a todo y hacerlo perfecto, pero esto solo nos carga de presiones mentales que nos conducen al malestar y a la frustración. Debemos cambiar esta mirada, porque cada día trae una nueva enseñanza y merece la pena ser vivido y disfrutado sin estrés. 

5. Empatía

La empatía es fundamental para poder ser una buena madre y a veces tenemos que aprender a ponernos en el lugar del otro. Incluso, ¡implementarlo más seguido! Solamente con una mirada empática entenderemos las emociones, los sentimientos y todo lo que le ocurre a nuestros hijos sin que nos lo digan con palabras.

El instinto materno es crucial, pero la empatía no puede faltar para enseñarle a los niños a gestionar sus emociones de la mejor manera.

Madre escuchando a su hijo de manera empática.
La empatía es una virtud que se transmite a los hijos en las pequeñas situaciones del día a día. Dale el ejemplo y verás los resultados.

6. Fortaleza

Si eres una madre que lucha por sus hijos, eres una mujer fuerte. Tienes la fortaleza dentro de ti y eso es innegable. Cuando eres madre notas ese poder que desconocías. Podrás con las rabietas de un infante, con los desafíos de la adolescencia y con todo lo que te presente la vida.

7. Gratitud

La vida está para disfrutarla y hay que vivirla con gratitud. Además, con tus hijos cerca tienes motivos de sobra para estar agradecida.

Ten presente que tus hijos ven en ti la mayor referencia, así que si quieres que sean agradecidos con la vida, debes empezar primero tú.

Prepárate para experimentar algo completamente distinto

Como ves, son muchas las emociones que experimentas cuando te conviertes en madre. Algunas son contradictorias, otras generan bienestar, pero todas y cada una de ellas son importantes para llevar adelante una buena maternidad. Eso sí, es necesario reconocerlas, aceptarlas y trabajarlas a tiempo, para que no afecten nuestra calidad de vida ni la de nuestras familias.

Te podría interesar...
¿Cómo afectan las emociones de una madre a su bebé?
Eres Mamá
Leerlo en Eres Mamá
¿Cómo afectan las emociones de una madre a su bebé?

Las emociones de la madre afectan al bebé en el vientre y durante la lactancia, por eso es importante tener una óptima regulación emocional.