El síndrome del nido vacío

Fernando Clementin · 3 junio, 2018
El momento en el que un hijo se va del hogar puede dejar secuelas en sus padres. Una de ellas es el síndrome del nido vacío, sobre el que profundizaremos a continuación.

Una madre y su hijo están unidos por un estrecho vínculo, que es incomparable y, generalmente, inalterable con el paso del tiempo. Sin embargo, hay un momento en la vida en la que los hijos abandonan el hogar, por el motivo que fuere. En este momento, la mamá puede padecer el famoso síndrome del nido vacío.

Cuando los hijos se van de casa, tanto el padre como la madre pueden manifestar síntomas tanto físicos como emocionales. Estos están causados por el cimbronazo emocional que significa afrontar el hecho de que los niños del ayer ya son personas adultas y pretenden salir en busca de su propio destino.

El síndrome del nido vacío es más común en las mujeres, pero puede darse en ambos sexos. Además, este trastorno es más visible en las sociedades occidentales, en las que los ancianos acostumbran a vivir solos. No así en Asia o África, donde son cuidados por las generaciones más jóvenes, con quienes generalmente conviven.

Síntomas del síndrome del nido vacío

No todas las personas los experimentan igual, puesto que no se dan con la misma intensidad o de manera inexorable. Cada persona es distinta y tiene su propia manera de percibir, interpretar y responder a los problemas. Entre las muchas emociones que pueden atravesar los padres que padecen del síndrome del nido vacío, podemos enumerar:

Tristeza

Se trata de una consecuencia lógica y entendible. Los padres están cerrando una etapa de sus vidas que, entienden, nunca volverá a repetirse. Por eso, resulta totalmente natural que sientan pesar y nostalgia por los años que ya han finalizado.

Soledad

Viéndolo de la manera más concreta posible, debemos comprender que desde el momento en el que un hijo se va, hay una habitación desocupada, un plato menos en la mesa y un individuo menos rondando la casa. Esta visión puede resultar desoladora para muchos padres. Algunos, incluso, pueden llegar a creer que sus hijos los olvidarán o que ya no tendrán tiempo para visitarlos.

Culpa

En ciertas ocasiones, al presentarse el síndrome del nido vacío, muchas personas experimentan cierta culpa por esos conflictos pasados. De hecho, hasta pueden considerar que han hecho un mal a sus hijos y que ellos se han marchado por su responsabilidad.

Depresión

Si el ánimo del padre o de la madre se ve demasiado afectado tras la partida de un hijo, es aconsejable buscar ayuda profesional. Esta situación bien puede ser el origen de un cuadro depresivo; por supuesto, es importante tratar este problema a tiempo.

Otros síntomas

Además de los mencionados, puede que los padres experimenten ansiedad, aburrimiento, insomnio, desgano e irritabilidad. La mejor solución para estos casos es intentar a cambiar la rutina, progresivamente, para procurarse distracción y así romper con la cadena de pensamientos negativos.

¿Cómo superar el síndrome del nido vacío?

Un primer paso fundamental para sortear esta difícil etapa es entender que esto no significa que el hijo se marchará por siempre de la vida de sus progenitores. Se trata de un momento que todo ser humano debe afrontar: es algo prácticamente instintivo dejar el hogar para trazar su propio camino.

Por lo tanto, los padres deben trabajar para aceptar este nuevo modelo de vida y sobrellevarlo de la mejor manera posible. Al fin y al cabo, también es una señal de que el proceso educativo se ha llevado a cabo con éxito y que el amor mutuo entre padres e hijos ha sabido atravesar las circunstancias de la vida.

Una excelente herramienta, además de la inconmensurable ayuda de la unión de la pareja, es emprender actividades para distraer la mente. Así, socializar con otras personas que atraviesen momentos similares y centrar la atención en algo que los apasione puede ayudar a tomar otra perspectiva de la situación.

La preparación es esencial

Como para cada acontecimiento importante, es conveniente trabajar con anticipación para hacer frente a la partida de un hijo. ¿Qué quiere decir esto? En los años previos a que este cumpla su mayoría de edad o cuando se empieza a dialogar la idea de que deje la casa paternal, debemos darle mayor libertad. Es decir, estar ahí pero sin solucionarle todos los problemas.

El síndrome del nido vacío puede causar profunda tristeza en los padres.

Este simple acostumbramiento facilita dos cuestiones: primero, los padres evaluarán qué tan preparado está el joven para dejar la casa. Segundo, servirá para que este se vaya habituando a los desafíos que le esperan ‘allá afuera’. Otras acciones que ayudan a pasar este momento:

  • Mantener la relación de la pareja saludable, así como también la vida social en el caso de los padres divorciados o las madres solteras.
  • Hacer la transición de manera progresiva, si es posible. Esto quiere decir que se puede comenzar por los fines de semana, para luego hacer la ausencia por períodos más prolongados.
  • Evitar dejar el hogar cuando se estén atravesando momentos personales difíciles, que es cuando se necesita la unión familiar.

Finalmente, vale la pena remarcar la importancia de este último punto. En todo momento, el diálogo, la comprensión y el respeto deben primar desde todas las partes para atravesar estos momentos con la mayor serenidad posible.