¿Cómo afecta la depresión a la relación entre madre e hijo?

Corina González 4 abril, 2018
La estabilidad emocional de la madre transmitirá seguridad y confort a su hijo. El procurar ayuda si se detecta alguna afección de este tipo debe ser prioridad para que el vínculo materno se mantenga intacto.

Cuando una mujer trae al mundo a un niño, entre ellos existe una conexión realmente mágica. Sin embargo, este importante vínculo se puede quebrantar por diversos factores; por ello es importante conocer cómo afecta la depresión a la relación entre madre e hijo, ya que esta es una de las patologías más frecuentes en estos casos.

Las mujeres, después de dar a luz, experimentan un carrusel de emociones que las pueden llevar desde el punto más álgido de alegría a la más profunda tristeza el mismo día. Son variadas las causas que pueden provocar dichas variaciones; por ende, la criatura se ve afectada de manera positiva o negativa por estos cambios.

Sobre todo en madres primerizas, es frecuente que en los primeros días desempeñando su rol como progenitoras se manifiesten miedos y frustraciones. Estos pueden llegar a afectar directamente a la criatura, además de su entorno familiar y social.

Lo importante al detectar algún cuadro depresivo es buscar ayuda profesional para evitar que se prolongue y cause daños en el desarrollo del bebé. Incluso si ocurriera ya cuando el chico está un poco más grande, la conducta natural de este será buscar la manera de complacer a la madre, a pesar que eso le produzca sufrimiento.

¿Cómo afecta la depresión a la relación entre madre e hijo?

El psicoanalista inglés Donald Winnicott demostró avances importantes en el tratamiento en cuadros depresivos de las madres y de sus efectos en la relación con sus hijos. El interés por el estudio de esta patología en este escenario particular se incrementó luego de atender una paciente y observar los motivos causantes de la misma.

La madre en cuestión comunicaba preocupación por la pérdida de peso de su hijo y escondía con ello otras situaciones que la aquejaban. La realidad en el hogar de la paciente era delicada; sufría maltrato por parte del marido, y el niño, al estar presente ante esa situación, presentaba inapetencia.

A pesar de que el chiquillo recuperó el apetito, el psicólogo recomendó a la mujer que recibiera tratamiento psicológico. De este modo, le hizo entender cómo afecta la depresión a la relación entre madre e hijo.

Es importante conocer cómo afecta la depresión a la relación entre madre e hijo, ya que esta es una de las patologías más frecuentes.

Perjuicios de la depresión en la relación entre madre e hijo

Cambios en la conducta

La depresión en una madre puede provocar disminución en la entrega de afecto a su hijo. Son variadas las consecuencias que puede provocar la falta de entrega afectiva de una madre a su hijo, sobre todo a causa de cuadros depresivos.

Muchos casos de niños violentos derivan de que en el hogar no reciben suficiente afecto y hay una completa desatención a sus necesidades. Otro tipo de problemas que afectan a las madres las hacen suprimir de su lista de prioridades la atención afectiva a sus hijos, sin considerar las terribles secuelas de ello.

Inseguridad

Este es uno de los efectos más significativos de cómo afecta la depresión a la relación entre madre e hijo. La mujer, en su rol de madre, es la encargada de ofrecer seguridad, tranquilidad y calma al niño. Esto le procura una zona de confort y reduce las posibilidades de alterarse emocionalmente.

Al encontrarse en un cuadro depresivo, sus prioridades cambian y deja de lado la protección emocional que debe entregarle a su descendiente. Esto puede traerle al niño consecuencias a lo largo de su vida, como por ejemplo, el retraerse en el entorno social, sentirse rechazado y no tener confianza en las personas.

“Jamás en la vida encontraréis ternura mejor y más desinteresada que la de una madre”
—Honoré de Balzac—

Alteración del vínculo natural entre madre e hijo

Cuando la madre padece de depresión, descuida las atenciones que debe tener el bebé y se debilita el vínculo entre ellos. El niño, entonces, no podrá establecer una conexión semejante con nadie más; solo aquella mujer que lo albergó por nueve meses en el vientre tiene ese privilegio.

En ese caso, estos requerimientos deberán ser atendidos por una persona diferente sin esa conexión mágica establecida naturalmente entre madre e hijo. Puede que sus necesidades primarias sean cubiertas, pero jamás sera igual viniendo de una persona diferente a su madre.

Muchas madres ignoran cómo afecta la depresión a la relación entre madre e hijo.

Ensimismamiento materno

En este estado, la mujer se encuentra incapacitada para interpretar de manera correcta las señales del bebé. Por eso, la sensibilidad a sus necesidades disminuye considerablemente. Al aislarse en sus propios pensamientos sin prestar atención en lo que le rodea, la progenitora no asimila ni siquiera cómo afecta la depresión a la relación entre madre e hijo.

Una madre depresiva tendrá una vida inestable e insalubre y, además, transmitirá sus consecuencias negativas a su hijo. Es necesario adquirir asistencia para superar este problema cuanto antes al momento de su detección; así, se podrán prevenir algunas de sus problemáticas secuelas.

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