El maltrato psicológico en los niños y sus consecuencias

Naí Botello · 6 junio, 2018
El maltrato psicológico en los niños causa retrasos en el desarrollo de sus funciones cerebrales, aunado a múltiples problemas para desenvolverse socialmente. ¿Por qué es necesario reparar en estas relaciones nocivas con los pequeños?

El maltrato psicológico en los niños puede generarse cuando los padres o los encargados de cuidarlos cometen acciones que les generen estrés, miedo o sensación de abandono. Todo esto influye de forma negativa en su bienestar emocional.

Muchas veces, el maltrato psicológico en los niños genera consecuencias graves, que inciden en el desarrollo de múltiples habilidades en los pequeños. De allí que en todos los países el mundo existan leyes que se abocan a la protección de los niños e intentan garantizar su protección y bienestar.

Como padres, siempre se debe estar alerta a las señales que emiten los niños y cuál es su respuesta al intercambio social, tanto en la escuela como en el hogar. Es primordial evitar que, por omisión o ignorancia, se genere un maltrato psicológico que afecte su desarrollo integral como individuo.

El maltrato psicológico en los niños y sus consecuencias

El maltrato psicológico en los niños se entiende como un acto cruel en el que los padres o personas cercanas a ellos. De este modo, despiertan sentimientos de abandono, temor, vergüenza, miedo, discriminación, humillación y ridiculización.

Esto se concreta a partir de insultos, gritos y malos tratos; también mediante la omisión de las buenas formas para conducirse hacia los niños.

Uno de los aspectos más devastadores del maltrato psicológico en los niños es que este tipo de violencia familiar, en la mayoría de los casos, ocurre como repetición de un patrón del que los propios padres también resultaron víctimas.

No obstante, el maltrato psicológico en los niños no recae totalmente en las manos de los padres. Existen casos considerables del llamado bullying escolar en edades entre los 8 y los 12 años en los que los niños manifiestan recibir vejaciones por parte de sus compañeros, como por ejemplo burlas y rechazos.

Asimismo, es importante acotar que los padres pueden reeducarse para romper con las cadenas de malos tratos y las formas correctas de educar a los niños. Con una correcta guía psicológica o buscando ayuda en organizaciones que trabajen con el bienestar de los grupos familiares, esto es posible.

Para criar buenos hijos no es necesario gritarles.

Manifestaciones del maltrato psicológico en los niños

El maltrato psicológico en los niños puede hacerse visible de múltiples formas. Algunas de las manifestaciones más evidentes son:

  • Estar retraído en la escuela o negarse a asistir a clases si su maltrato proviene de sus compañeros de clase.
  • Mal comportamiento que se traduce en rebeldía, negarse a cumplir sus obligaciones.
  • Tener rabietas o ataques de ira.
  • Expresar que no quiere a sus padres o que no siente un vínculo afectivo hacia ellos.
  • Manifestar temor cuando se encuentra con adultos.
  • Timidez excesiva.
  • Ansiedad, pesadillas o llantos constantes.
  • Tomar una actitud sobreprotectora con otros niños.
  • Mostrar actitudes en exceso infantiles.

“El maltrato psicológico en los niños genera consecuencias graves; la mayoría de ellas incide en el desarrollo de múltiples habilidades en los pequeños”

Herramientas para combatir el maltrato psicológico en los niños

Existen acciones muy sencillas que pueden servir para menguar el maltrato psicológico en los niños; estas también refuerzan su tranquilidad emocional y su autoestima. Los primeros consejos se dirigen hacia la autoevaluación de las maneras en las que nos comunicamos con los niños. 

Es importante considerar nuestro nivel de paciencia a la hora de educarlos y cómo es la retroalimentación en la comunicación. Se debe partir del principio de que cualquier cosa que no nos guste que nos hagan, como los gritos o desprecios, tampoco debemos hacérselo a los niños.

El maltrato psicológico en los niños es una forma más de violencia familiar.

Acciones a evitar

  • Ignorar al niño o hacerlo sentir disminuido o no importante para el núcleo familiar.
  • Burlarse de los niños cuando lloran o cuando expresan sus sentimientos.
  • Gritarle.
  • Usar apodos peyorativos como ‘tonto’, ‘feo’, ‘malo’ o ‘bobo’.
  • Humillarlo en público.
  • Atemorizarlo  en exceso o amenazarlo con abandonarlo si no se porta bien.
  • Propiciarle castigos que los hagan sufrir.
  • No reconocerle sus logros y avances.

Además de esto, es importante que reforcemos el amor, la comprensión y la solidaridad en los niños desde edades tempranas.

Valerse de las vitaminas emocionales y de las expresiones de apoyo constante e incentivar valores relacionados con el respeto hacia los demás, el valor de las diferencias y la compasión hacia las personas que sufren servirá como una base sólida para reforzar su amor propio. Todo esto lo hará extensivo hacia los demás.