El juego como terapia psicológica

Francisco María García · 24 septiembre, 2018
En psicología infantil, se valora mucho la importancia del juego en el desarrollo mental del niño, así como en su psicomotricidad. ¿Cuál es la influencia del juego como terapia psicológica en los pequeños?

En lo que respecta a los niños, la psicología tiene metodologías específicas. El juego como terapia psicológica implica que el terapeuta se conecte con el lenguaje infantil. Mediante estas actividades,el niño comienza a procesar sus estados anímicos y logra afianzarse como sujeto en relación a uno mismo y a los demás.

La transferencia o empatía entre paciente y profesional tendrá lugar cuando el niño logre expresar por medio del juego simbólico aquello que le provoca ira, miedo, angustia o incertidumbre.

La necesidad de expresar los sentimientos es propia del ser humano, sea cual sea su edad. Sin embargo, el niño no posee aún suficientes herramientas discursivas o cognitivas para comprender sus propios sentimientos.

Una entrevista psicológica en niños no se basa en preguntas y respuestas directas, sino que el juego como terapia psicológica ofrece mecanismos teóricos que posibilitan al niño expresarse de manera espontánea.

El juego como terapia psicológica en los niños

Como hemos visto, las actividades lúdicas permiten al niño expresar de manera simbólica sus sentimientos más profundos. Este hecho redunda no solo en que permite al terapeuta accionar estrategias de abordaje del problema; también ayuda al niño a liberarse de lo que le duele o le causa intranquilidad.

El juego como terapia psicológica no consiste simplemente en jugar. El profesional debe estar atento a la manifestación de ciertos rasgos, evaluando no solo el juego en sí, sino también los gestos y las actitudes del niño al llevarlo a cabo.

Sin embargo, el rol del terapeuta infantil debe ser activo. El psicólogo debe participar del juego, proponer posibles actividades e involucrarse en las propuestas de sus pacientes. Según la corriente teórica con la que se proceda, será uno u otro el tipo de intervención y el tipo de nota que el terapeuta tomará.

Por otra parte, la terapia infantil requiere de una constancia rigurosa, así como un mínimo de tiempo en el que el niño logrará desplegar su juego abiertamente. En cada situación, el terapeuta evaluará, mediante entrevistas tanto con el niño como con los padres, la frecuencia y duración estimativa de la terapia.

Durante el juego como terapia psicológica, no importa tanto el tipo de juguete que el niño elija, sino el modo en que se desenvuelve con este. Es por ello que el profesional suele tener a disposición algunos juguetes posibles e invitar al niño a que elija y juegue con el que desee.

Los nombres compuestos para niños ofrecen la posibilidad de llamarlos por ambos o por alguno de los dos.

Cómo influye el juego como terapia psicológica en el tratamiento 

Mediante el juego, el terapeuta puede recaudar mucha información acerca de la realidad y los sentimientos del niño. Además, se evalúan elementos propios del contexto del juego en sí.

Entre otras cosas, puede averiguarse la capacidad de abstracción, el uso del lenguaje, las reacciones durante el juego, la inclusión o exclusión hacia el terapeuta o la relación entre el juego de una sesión y la siguiente. Estos son algunos factores que hablan de manera lateral de la situación del sujeto.

“El juego como terapia psicológica no solo permite al terapeuta accionar estrategias de abordaje del problema; también ayuda al niño a liberarse de lo que le duele o le causa intranquilidad”

Parte del juego y de la terapia resulta también el modo en que la actividad se abre y se cierra. Algunos niños, por ejemplo, necesitan destruir lo que construyeron durante el tiempo de la sesión.

En cualquier caso, todas estas acciones no tienen por qué ser lineales. El terapeuta sabe que, entre sesión y sesión, el niño experimentó varias sensaciones. Se necesita mucho más que una o dos sesiones para poder realizar al menos un informe estimativo.

Características del juego como terapia psicológica 

Los principales rasgos del ejercicio lúdico como parte de una terapia psicológica son los siguientes:

  • Favorece el sano desarrollo emocional: La labor de elaboración de conflictos, junto a la utilidad terapéutica que significa la comprensión del juego, hacen de esta metodología un recurso indispensable.

El contexto lúdico puede promover mejoras, incluso en niños diagnosticados autistas. En estos casos, a pesar de no implicarse en el juego abiertamente, sí pueden llegar a comprender y verbalizar lo que sienten. La dinámica de la terapia mediante juegos produce una interpelación a cada niño de manera diferente.

Jugar con arena moldeable para niños es sumamente positivo para su desarrollo.

  • El juego sirve al niño como un puente entre la realidad y la fantasía: A través de un juguete, el niño podrá experimentar sus miedos, expresarlos y, finalmente, vencerlos. Se utilizan en estas terapias para niños desde juguetes diversos hasta los ‘juegos de ingenio‘, para los más grandes.
  • Mediante el juego como terapia psicológica, también es posible promover una mejor adaptación del niño al entorno.

En conclusión, el niño que experimente el juego como terapia psicológica irá venciendo sus temores poco a poco y ganando confianza sobre sí mismo y sobre el entorno dentro en el que habita.