Las sensaciones que debes despertar en tu niño

Macarena · 14 septiembre, 2016

Amar lo es todo en la maternidad, pero lamentablemente no es suficiente a la hora de criar un hijo. Cuando llega el momento de llenar esas pequeñas vasijas, nace una madre que debe saber amar. Esto implica por un lado evitar ciertas conductas indeseables pero, por otro, conocer las sensaciones que debes despertar en tu niño.

Por eso, en este artículo de Eres Mamá te contamos cuáles son aquellas sensaciones que debes despertar en tu niño, así como todos los actos que necesariamente tienes que evitar y erradicar de tu vida si no quieres incurrir en actitudes tóxicas.

Las sensaciones que debes despertar en tu niño para ser feliz

El saber amar de toda madre es precisamente la inmensa capacidad de generar una sensación de conexión tan única y especial para quienes tienen la dicha de haber dado vida y, al mismo tiempo, tan inexplicable para quienes han decidido que aún no es el momento de traer vida a este mundo.

Este enraizado y arraigado vínculo madre e hijo precisamente sucede cuando el pequeño se siente incluido dentro de la familia conformada, por lo cual puede sentir que tiene su lugar dentro del hogar. A todos nos gusta que los demás nos tengan en cuenta y nos consideren, por supuesto, los niños no escapan de esa regla.

Por supuesto, otra de las sensaciones que debes despertar en tu niño para que se sienta pleno y feliz es la aceptación. Esto implica asumir las diferencias y amarlo como el ser único que es, con virtudes y defectos. Dejar de lado las hirientes comparaciones y evitar las dolorosas expectativas de cambio.

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Al contrario, el niño debe sentirse siempre valorado, para lo cual se torna fundamental demostrarle de manera constante lo importante que es en nuestra vida y lo que vale como persona, destacando sus puntos fuertes y potenciando capacidades.

Paralelamente, el respeto es otra sensación que necesariamente requiere el niño. No importa su edad, temperamento, gustos personales o comportamiento: nada lo hace inferior o no digno de opinar, de elegir y de crecer siendo absolutamente libre.

Claramente, el menor debe sentirse en todo momento contenido, sabiendo así que se aceptan y respetan sus emociones. El diálogo y la comprensión son aquí pilares fundamentales para poder acompañar al infante en los momentos más delicados que deba afrontar durante la etapa más plástica de su vida.

Sensaciones que hablan de amor

Pero todas esas sensaciones que debes despertar en tu niño que acabamos de recapitular no son las únicas. Pues existen unas adicionales, de igual relevancia. Por ejemplo, el chico debe sentirse reconocido en sus aciertos y logros, demostrando así un profundo interés por quién es y por lo que consigue en cada paso, sea mucho o poco.

Es preciso además que el pequeño se crea un nene amado con incondicionalidad y contra cualquier circunstancia. No importa lo que pase ni los errores cometidos, el menor siempre precisa escuchar ese “te amo” que le devuelve el alma o bien percibir esos gestos que hablan el idioma amor. Cánsalo de repetírselo, jamás lo des por sentado.

Por eso mismo, el niño debe sentirse siempre tocado, besado, abrazado, atendido, visto, acariciado y, por qué no, amamantado y cargado. No importa el qué dirán, sino lo que sientas y consideres mejor para la crianza del pequeño. Si a fin de cuentas, nunca buscaste un hijo perfecto, sino una criatura feliz.

Comienza desde temprano a despertar sensaciones en tu hijo

Actos que nos alejan de ese bienestar

Como ya hemos dicho, los padres deben saber amar a sus hijos, y hacerlo siempre. Por ello, aún atravesando los miles de conflictos que ofrece nuestra vida cotidiana, tenemos que hacer lo mejor para ser padres presentes, amorosos y dejar así una huella imborrable en su corazón.

Entonces se recomienda darles espacio, pero jamás alejarlos con una serie de actitudes negativas o comportamientos tóxicos que pueden tener un precio muy alto a futuro. Por eso, debes considerar evitar aquellas acciones que sin querer alejan a tu hijo de ti, por ejemplo:

  • Gritar, castigar, pegar o manipular
  • Ridiculizar en público
  • Criticar en exceso
  • Comparar innecesariamente
  • Etiquetar y rotular con un título que no le corresponde
  • No escucharlo
  • No jugar.

Ahora bien, a sabiendas de que la crianza de tu hijo está en tus manos y que el futuro de esa vida que forjaste con amor y sacrificio se debate en estos pequeños sentimientos formadores de su personalidad, ¿de qué lado estarás?