El emocionario, un cuento para niños

El emocionario es un libro en el cual se presenta la explicación de muchas emociones propias del ser humano. Por ello, se trata de un útil instrumento para fomentar la interacción y la comunicación entre padres e hijos. ¿En qué consiste esta herramienta emocional?

En los últimos años, El emocionario se ha puesto de moda por su capacidad enlazar a padres e hijos desde las emociones. Su primera edición data del año 2013 y en la actualidad es recomendado por psicopedagogos y maestros.

La mayoría de sus conocedores identifican a este texto como un “diccionario de emociones”. Y ciertamente, el libro les da a nuestros niños y preadolescentes un punto de inicio para reconocer su estado emocional.

Todo esto convierte a este conocido libro en una herramienta de comunicación afectiva de gran utilidad para los padres. Utilizada con un poco de inteligencia, puede ayudarnos a forjar mejores relaciones con nuestros hijos hacia el futuro.

El emocionario, ¿en qué consiste?

El emocionario es un libro en donde se presenta la explicación de 42 emociones propias del ser humano. Cada una está bien descrita, para que los niños puedan interiorizar como se sienten; además, los lectores cuentan con una ilustración que les permitirá conceptualizarlas mejor.

De esta forma, el pequeño se encontrará frontalmente con su sentimiento. Al leerlo podrá racionalizarlo y generar un concepto para poder entender mejor lo que le sucede. Esta es la misma mecánica didáctica que utilizamos para enseñar colores, animales y letras.

Lo mejor es que, lo mismo que ocurre con los colores, podemos hacer dinámicas para reforzar el aprendizaje y la comunicación emocional del menor. De esta forma, este texto nos ofrece a los padres la oportunidad de enlazarnos emocionalmente con nuestros hijos.

Existen dinámicas para trabajar la inteligencia emocional en niños.

Cambiando la comunicación emocional

Por lo general, los padres siempre hacemos a nuestros hijos las mismas preguntas: “¿Cómo te fue en el colegio?”, “¿cómo están tus amigos?”. Al principio puede que obtengamos alguna información, pero con el paso del tiempo esto cambia.

Siendo autoridades y bajo la convivencia reiterativa, caemos en una atenuación de la comunicación con nuestros chiquillos. El emocionario ayuda a nuestros pequeños a describir lo que les ocurre y les permite establecer un clima para comunicarlo.

Para ello rompemos los patrones normales de la conversación y tratamos realizar una actividad didáctica.  En un primer momento, debemos conseguir que nuestros hijos lean el libro y se acostumbren a utilizarlo como una herramienta comunicativa.

Una dinámica para comunicar lo que sentimos

En vez de hacer la típica pregunta, se puede cambiar la dinámica. Cuando el pequeño haya llegado a casa y esté un poco más calmado podemos invitarle a tomar El emocionario. Lo siguiente será decirle que busque una emoción que haya sentido durante el día.

En el caso de los más pequeños, podemos pedirles que nos describan la sensación en función de la ilustración; a continuación, nosotros o ellos mismos leeremos la descripción del concepto seleccionado.

Seguido de esto podríamos hacer las preguntas de rigor: “¿Te sentiste hoy así por algo en especial?” o “¿podrías explicarme ese sentimiento mediante un ejemplo?”. De esta manera, los padres podrán explorar cómo se ha sentido el niño y el porqué.

Los padres también pueden comentar lo que piensan

La comunicación emocional padre-hijo también puede enfriarse cuando esperamos que solo ellos nos abran sus emociones. En este sentido, El emocionario puede ser una herramienta que nos permita explicarles a nuestros hijos cómo nos sentimos los padres.

Es así como los padres podemos realizar la dinámica: tomamos el libro, le mostramos al niño la emoción que sentimos y leemos su descripción. La curiosidad del pequeño lo llevará a preguntar, o nosotros mismos podemos buscar formas de exteriorizarlas.

Lo bueno de esta modalidad es que los niños se sentirán intrigados por las emociones que pueden sentir sus padres. Y al establecer una comunicación bidireccional y rutinaria, fomentaremos la confianza mutua a partir de este ejercicio.

Es fundamental enseñar a los niños a expresar sus emociones.

¿Cómo leer El emocionario según los rangos de edad?

En el segmento de niños de tres a seis años, lo recomendable es utilizar el recurso de las ilustraciones. En estos casos, los padres se encargarán de leer las descripciones y explicarlas sucesivamente a sus hijos.

Con los niños de siete a nueve años la comunicación puede desarrollarse en su máxima expresión. Es a estas edades cuando los adultos podemos compartir con moderación nuestros sentimientos; el resultado ideal es la creación de vínculos mucho más fuertes.

Ahora bien, de 10 a 12 años El emocionario puede convertirse en una lectura más privada para los chicos. En estos casos podemos complementar con El Diario de la Gratitud. El objetivo de este segundo libro: que los niños escriban lo que sienten.

Categorías: Cuentos infantiles Etiquetas:
Te puede gustar