El efecto de las pantallas en niños hiperactivos

Las pantallas cautivan a los niños hiperactivos, captan su atención y les entretienen. Pero esto no siempre es positivo. Te contamos los posibles efectos de la tecnología en estos menores.
El efecto de las pantallas en niños hiperactivos
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín.

Última actualización: 12 febrero, 2022

Las nuevas tecnologías han invadido por completo nuestras vidas. Las utilizamos en horario escolar y laboral, para comunicarnos con nuestros seres queridos y en nuestro tiempo de ocio. De hecho, los nativos digitales sienten una especial fascinación por estos dispositivos, pero el mal uso de los mismos en etapas tempranas de la vida puede acarrear algunas consecuencias indeseables. Por ello, te invitamos a conocer cómo afectan las pantallas a los niños hiperactivos.

Padres, profesores y quienes conviven con niños con TDAH pueden dar fe del sorprendente efecto que estas tecnologías provocan sobre los menores. A pesar de ser muchas veces incapaces de concentrarse y de mantener su atención en cualquier actividad, pasan horas frente a la televisión o a los videojuegos sin ningún tipo de problema.

Esta realidad hace que muchos progenitores recurran a las pantallas para que sus niños hiperactivos se entretengan, se calmen o les den un momento de tregua en el hogar. Al fin y al cabo, si este es el único momento en el que están tranquilos, no puede ser tan malo, ¿verdad? En realidad, podemos estar exponiéndoles a varios riesgos. ¿Quieres conocerlos?

El efecto de las pantallas en los niños hiperactivos: ¿a qué se debe?

¿Cómo influye el tiempo de pantalla excesivo en los niños?

Los niños hiperactivos suelen tener serios problemas para sostener la atención en aquellas tareas que requieren un esfuerzo mental. Especialmente, cuando estas resultan aburridas, repetitivas y poco motivadoras.

Pero en general, las pantallas no exigen mucho esfuerzo para satisfacer o estimular al cerebro humano. Y además, le brindan una oferta de colores y de sonidos muy variada, lo que permite aumentar su motivación y el interés por estos dispositivos.

Al jugar a un videojuego se obtienen recompensas inmediatas y de forma continua: cambian los escenarios, las actividades y los desafíos a medida que se avanza de nivel. Y estos estímulos que se renuevan a gran velocidad son lo que logran que la concentración se mantenga durante más tiempo.

Por otro lado, los niños hiperactivos suelen necesitar una mayor estimulación para poder mantenerse atentos. Si no reciben suficientes inputs del exterior, se inquietan y sienten la necesidad de moverse. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, en el colegio, en donde tienen que permanecer sentados ante explicaciones teóricas que no llaman su atención ni satisfacen a sus necesidades.

Como hemos mencionado, las pantallas ofrecen una enorme variedad de estímulos sensoriales de gran intensidad y es esto lo que logra cautivar a los peques durante horas. Y además, lo que les reduce la necesidad de buscar otras fuentes de estimulación rápidamente.

El uso excesivo de las pantallas se relaciona con los síntomas asociados al TDAH

A la vista de lo anterior, y teniendo en cuenta el efecto de las pantallas en los niños hiperactivos, cabría pensar que estos dispositivos constituyen la solución para sus dificultades. Si los dispositivos tecnológicos captan la atención y logran periodos de concentración más prolongados, podrían ser buenos aliados en el día a día. ¿Verdad?

Lo cierto es que el uso excesivo de la tecnología puede causar serios problemas a nivel físico, psicológico y social en cualquier cerebro inmaduro. Entre los efectos perjudiciales más relevantes se encuentran los siguientes:

  • Aumento del sedentarismo. Pasar varias horas frente a las pantallas reduce el tiempo de ejercicio físico en los niños y esto incrementa el riesgo de sobrepeso y de obesidad. Así mismo, puede derivar en otros problemas como la hipertensión, la diabetes o la enfermedad cardiovascular a corta edad.
  • Limitación de la imaginación y de la creatividad. Muchos padres les ofrecen pantallas a sus hijos para que no se aburran, pero en la infancia es necesario aburrirse. Al imaginar, al jugar y al explorar se desarrolla la capacidad creativa y cuando el menor recibe toda la estimulación desde fuera, deja morir su mundo interior.
  • Reemplazo de actividades fundamentales para la infancia. El uso excesivo de la tecnología le resta tiempo a los niños para hacer otras actividades, como el juego compartido, la lectura o el tiempo al aire libre. Así, pueden afectarse las habilidades sociales y hasta el rendimiento académico.
  • Empeoramiento de la sintomatología. Se ha descrito que el abuso de pantallas se relaciona con algunos problemas atencionales en niños y jóvenes. Por lo tanto, el uso desmedido podría acrecentar las dificultades de base de los infantes con TDAH.

Moderación y supervisión para el uso de pantallas

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Ante este panorama, la solución se encuentra en hallar un equilibrio y un saludable término medio. Es posible utilizar las pantallas positivamente con los niños hiperactivos, sobre todo cuando se las emplea con fines educativos o como un refuerzo para motivarlos. Sin embargo, para evitar los efectos indeseables, es fundamental restringir el tiempo y supervisar el uso.

Como padres, hemos de dejar de ofrecerles las pantallas a los niños como un recurso habitual para entretenerlos, callarlos o tenerlos contentos. Hemos de asegurarnos de que hagan un uso consciente y controlado y de que no se excedan las horas recomendadas por los expertos. Y sobre todo, que los dispositivos electrónicos no interfieran con las otras actividades necesarias para su desarrollo.

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