Edulcorantes en niños

01 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la nutricionista Silvia Zaragoza
El debate acerca de cómo afectan a la salud los edulcorantes todavía continúa. Sin embargo, ¿supone algún riesgo ofrecer edulcorantes a los niños?

Los edulcorantes, acorde a la definición del Real Decreto 2002/1995, son aditivos utilizados para dar sabor dulce a los productos alimenticios y que son usados como edulcorantes de mesa.

Por lo tanto, sustituyen al azúcar en los productos para diabéticos, aunque ante la creciente tasa de obesidad, cualquiera los consume. Sin embargo, se han relacionado con alteraciones en la ingesta que repercuten en la salud. ¿Ocurre lo mismo con el consumo de edulcorantes en niños?

Lo que está claro es que son seguros, ya que la EFSA (Asociación Europea de Seguridad Alimentaria) es responsable de evaluarlos y establecer unas cantidades diarias admisibles de cualquier aditivo.

Según este estudio llevado a cabo en Buenos Aires, los niños y adolescentes no acostumbran a superar el umbral establecido. Dado que la gran mayoría poseen una naturaleza sintética, todos los productos destinados a lactantes y niños menores de 3 años no pueden llevarlos.

Niño mirando una montaña de azúcar y un trozo de chocolate.

Otro aspecto a destacar es que su poder para endulzar es mayor al azúcar, por lo que se añaden en menor cantidad. Aun así, ¿sabes que consumirlos a diario mantiene la predilección por alimentos dulces, incluso más energéticos en niños? Por eso, es importante que sepas cómo se desarrolla la percepción del sabor dulce, tal como te desvelamos a continuación.

Percepción del sabor y edulcorante en niños

Al nacer, tenemos una predilección innata por los dulces, ya que la leche materna posee este sabor. Además, se sabe que el sabor dulce activa las áreas cerebrales relacionadas con el placer.

Como consecuencia, el consumo habitual estimula la ingesta de sabores similares, por lo que cuanto menos se acostumbre el paladar, mejor. Recuerda que la infancia es la etapa de la vida en la que se generan los gustos y, por tanto, resulta más fácil enseñarles a los pequeños a comer sano.

Sin embargo, una de las estrategias efectivas para reducir el consumo de azúcar es sustituyéndolo por pequeñas dosis de edulcorantes hasta se reduzca el umbral tolerado.

Ingesta y ganancia de peso

Algunos edulcorantes, como el acesulfamo K y la sacarina, estimulan la formación de grasa, lo que supone un incremento en el porcentaje de grasa corporal, del peso en niños. Como consecuencia, da lugar a un aumento del Índice de Masa Corporal (IMC). Sin embargo, respecto a la estevia todavía no hay estudios hechos en niños.

Además, estos efectos son patentes a partir de los 12 años, cuando su consumo mediante refrescos es excesivo entre los 3 y 5 años de edad.

¿El uso de edulcorantes en niños aumenta el riesgo cardiovascular y de diabetes? 

Solo se dispone de un estudio del 2018 en el que se evaluaron distintos marcadores metabólicos comparando niños y adolescentes consumidores y no consumidores de refrescos edulcorados. De todos los parámetros se observó una subida de la glucosa en sangre.

En los últimos años, se ha visto que es muy marcada con la fructosa usada como endulzante. Por eso, está desaconsejada en personas diabéticas, ya que solía usarse en mermeladas y productos para este colectivo.

Tampoco se recomienda sustituir los refrescos por sus versiones con edulcorantes como prevención de la diabetes. En cambio, no se encontraron cambios en los niveles de colesterol, HDL, LDL y triglicéridos.

Niño añadiendo edulcorante y azúcar a un bizcocho.

Polioles, el nuevo edulcorante de los chicles y caramelos

Los polioles son de los pocos edulcorantes que aportan calorías y, aunque su uso se ha incrementado, no se libran de los efectos secundarios. Poseen propiedades laxantes al consumirlos en exceso. Por esta razón, en el etiquetado es obligatorio mencionarlos si superan el 10 % entre todos los ingredientes.  Además, se han convertido en el motivo principal de consulta por mala absorción, tanto en adultos como en niños.

Mecanismos implicados en los efectos negativos de los edulcorantes en niños

Por último, el riesgo aumentado de padecer obesidad y diabetes en el futuro se explica por los cambios producidos en la microbiota. Aunque la mayoría de estudios son en ratones, la sacarina y la sucralosa inducen una intolerancia a la glucosa, ya que dificultan la sensibilidad a la insulina.

En resumen, es preferible acostumbrar a los niños al sabor natural de los alimentos por su salud y para evitar lo que se conoce como “el efecto halo”. Se refiere al hecho de comer más cantidad por creer que son alimentos saludables. Por lo que la mejor opción es que beban agua y consuman la fruta fresca a mordiscos en lugar de los zumos de frutas.

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