Educar con corazón paciente e intuición es educar en sabiduría

Valeria 30 abril, 2017

Educar en sabiduría es entender la crianza de nuestros hijos desde ese corazón paciente e intuitivo que respeta tiempos, que sintoniza con las necesidades del niño, que nutre con afectos disfrutando del aquí y ahora sin prisas, sin presiones. Porque nada importa más que ese momento presente donde los más pequeños lo necesitan todo de nosotros.

Es muy posible que a lo largo de tu ciclo vital te hayan caracterizado siempre una serie de dimensiones: tu premura por experimentar ciertas cosas, tu anticipación, tu impulsividad, tu capacidad por conseguir determinados objetivos… Sin embargo, ahora que eres madre o padre sientes, seguramente, que la vida ha puesto su freno y que tu realidad acontece a otro ritmo, con otros tiempos y otra melodía.

Por otro lado, algo de lo que se sorprenden los padres primerizos es de cómo la sociedad y las presiones de nuestro entorno resultan tan poco armoniosas con  la crianza de un niño. Al poco de dar a luz, la mamá, por ejemplo, ya está obligada a tener que volver a su trabajo. Cuando un pequeño entra a la escuela se le exige también asumir cuanto antes competencias como la lectura y la escritura.

Vivimos en un mundo de prisas y presiones, en un entorno de exigencias, de obligaciones pautadas, de objetivos que cumplir cuanto antes para no quedarnos atrás. Es casi como el personaje de la Reina Roja en “Alicia detrás del espejo”, apremiando a la protagonista a que corriera más rápido porque solo los que avanzan a mayor agilidad que los demás, logran llegar a algún sitio.

Cambiemos el enfoque. Eduquemos desde la paciencia y la intuición, eduquemos sin prisas disfrutando al máximo del momento presente con nuestros hijos. Porque jamás volverá a repetirse.

El mundo te pedirá que lo hagas todo deprisa, pero recuerda, ¡haz oídos sordos!educar con corazón paciente

¿Tu hijo aún lleva pañal? ¿Aún no anda? ¿Aún no lee? ¿Aún no va solo al colegio? Si hay algo de lo que debe armarse una madre o un padre es de paciencia. En especial cuando nuestro entorno empieza a presionarnos con lo que supuestamente es normativo en el crecimiento y la madurez de un niño.

  • Entiende que cada pequeño tiene sus tiempos y eso es algo que solo tú sabes y entiendes.
  • No importa que los demás te pregunten por qué lo llevas aún en carrito o si ya ha aprendido a dividir o multiplicar. Tu pequeño dará sus primeros avances y la adquisición de determinadas competencias cuando sea el momento.
  • Tú serás su ayuda y su guía, lo alentarás a que asuma esos logros, pero el corazón paciente entiende y sabe que no es bueno presionar, que no es adecuado “adelantar etapas” ni frustrar al niño innecesariamente.

El corazón paciente disfruta del momento presente

La mamá y el papá que se caracterizan por un corazón paciente e intuitivo le regalan a sus hijos la mayor ofrenda que tienen en sus manos: su tiempo. Para ellos el minutero de los relojes se detiene cuando tienen a sus niños en brazos, porque adoran tenerlos cerca, escuchar sus voces, llevarlos de la mano y acariciar sus cabellos mientras les cuentan historias, mientras les hacen reír.

  • A su vez, se caracterizan por esa calma sabia que entiende que los niños, en ocasiones, son difíciles, que cometen errores, que reaccionan mal y que estallan en pataletas cuando el mundo no es capaz de satisfacer sus caprichos.
  • Los papás y las mamás pacientes atienden y orientan, calman y gestionan sin enfadarse, comprendiendo en todo momento la perspectiva del niño pero orientándoles a su vez hacia ese equilibrio donde lograr que maduren día a día y poco a poco.
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Consejos para educar a los niños en el arte de la paciencia

Como madre o padre paciente, tienes entre tus propósitos iniciar cuanto antes a tus niños en esta misma dimensión. Por ello, estos consejos te serán sin duda de gran ayuda.

Sé un modelo de paciencia donde se vean inspirados

Ser paciente no significa sólo ser capaz de “esperar”, esto es algo que los niños deben entender cuanto antes. Significa ser capaz de esperar con calma (sin suspiros, sin malas palabras, sin movimientos repetitivos).

Debemos ser capaces de servir como modelos a los más pequeños y para ello, debemos procurar que no nos vean nunca perder los nervios o impacientándonos.

Haz uso de la escucha reflexiva con ellos

Haz sentir a tu hijo que cada cosa que dice, piensa y siente es importante. Enséñale a  verbalizar sus sentimientos, a utilizar una voz tranquila, a mantener el contacto visual, y ante todo, atiéndeles de forma auténtica evitando que perciban en ti el estrés o las prisas.

Inícialos en actividades que requieran invertir atención y paciencia

La nuevas tecnologías, los juegos de los móviles, las tabletas y los propios videojuegos actúan como voraces estimulantes donde los niños se acostumbran desde bien temprano a la gratificación inmediata. Sin embargo, como todos sabemos la vida real no nos gratifica de forma tan rápida, de hecho, a veces ni tan solo lo hace.

educar con corazón paciente

Somos nosotros quienes nos gratificamos sintiéndonos orgullosos de nuestros logros. Para ello, proporciona a tu hijo juegos que le permitan practicar la paciencia, como pueden ser los puzzles, recortar cosas, pintar mandalas, plantar plantas, modelar en arcilla e incluso lograr que aprendan cuanto antes a jugar a la ajedrez.

Son entretenimientos enriquecedores que los ayudarán a desarrollar la reflexión, la paciencia y la creatividad. ¡Ponlo en práctica!

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