Deshidratación en niños: cómo prevenirla y qué hacer

Si tu hijo presenta vómitos o diarrea, deberás prestarle especial atención a la cantidad de líquido que consume para evitar que se deshidrate.
Deshidratación en niños: cómo prevenirla y qué hacer
Saúl Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias el 12 julio, 2021.

Última actualización: 12 julio, 2021

Durante las estaciones de calor se incrementa la pérdida de líquidos por medio del sudor y esto aumenta el riesgo de deshidratación en los niños. Esta condición de salud es potencialmente peligrosa si no se toman medidas a tiempo, entonces resulta fundamental enseñar a los padres a prevenirla.

Hay que tener en cuenta que los niños presentan dos condiciones especiales que los hacen más vulnerables a la deshidratación:

Por un lado, suelen mantener un nivel de actividad superior al de sus mayores y esto se traduce en mayor sudoración. Por otro lado, a menor tamaño, menor cantidad de agua corporal total. Esto hace que ante pérdidas mínimas, como algunos vómitos, el impacto en su organismo sea más severo que en el caso de un adulto.

En este sentido, es conveniente reponer suficiente cantidad de líquido ante la pérdida, para evitar desequilibrios que puedan condicionar la salud del pequeño.

¿Cuáles son los signos de la deshidratación en niños?

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Los principales factores de riesgo para la deshidratación en los niños son la diarrea, los vómitos, el calor, la sudoración en exceso y la imposibilidad de acceder al agua potable. Normalmente, cuando el niño se deshidrata puede manifestar los siguientes síntomas:

  • Boca seca.
  • Ausencia de lágrimas.
  • Ojos hundidos.
  • Reducción del volumen de la orina.
  • Piel seca.
  • Irritabilidad.
  • Somnolencia o mareos.

¿Cómo tratar la deshidratación?

Resulta fundamental identificar la deshidratación de manera oportuna, para poder poner en marcha una adecuada estrategia de reposición de líquidos. Cuando esto inicia en casa el riesgo de que progrese a un cuadro severo es menor, y se reducen las chances de que el niño requiera asistencia hospitalaria.

El líquido ideal para reponer las pérdidas en los niños es la solución de rehidratación oral, ya que además de agua se compone de sales minerales y azúcares en la cantidad justa. Este producto se puede adquirir en cualquier farmacia sin necesidad de receta y debe ofrecerse en un lapso de tiempo menor a 3 horas desde el inicio de las pérdidas.

Se recomienda comenzar con volúmenes pequeños de forma repetida. Por ejemplo, de a 10 mililitros cada 2 a 3 minutos, normalmente con la ayuda de una jeringuilla. El objetivo será que el niño reciba alrededor de 250 mililitros en el lapso de una hora.

Si el niño acepta bien las sales, el volumen puede incrementarse gradualmente. Lo importante es evitar los vómitos, sobre todo cuando la deshidratación es secundaria a una gastroenteritis.

Hay que tener en cuenta que los bebés pueden mantener la lactancia materna durante el proceso de rehidratación. Pero en el caso de que el niño reciba leche de fórmula, habrá que reemplazarla por alguna fórmula especial para estos casos (como las parcialmente hidrolizadas o las deslactosadas).

Por otra parte, es importante evitar rehidratar a un niño con agua mineral, zumos, refrescos o caldos ya que este tipo de bebidas no tienen una proporción de sales minerales y azúcares apropiada para este fin. Y muchas veces podrán incluso empeorar los síntomas gastrointestinales.

En los casos más graves se optará por la administración intravenosa de líquido, pero esta será una decisión que tomarán los especialistas de urgencias.

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¿Cómo prevenir la deshidratación?

Para prevenir la deshidratación es necesario asegurarse de que el niño consuma agua frecuentemente, principalmente en aquellos días de mucho calor. También en caso de estar cursando alguna enfermedad que se manifieste con vómitos o diarreas, ya que la reposición de líquidos por boca será parte del tratamiento.

Si el niño se niega a beber líquidos por presentar algún dolor (por ejemplo, de garganta o en el abdomen), se le puede ofrecer analgésico común, como el paracetamol o el ibuprofeno. No obstante, ante esta situación será recomendable consultar con un especialista a fin de descartar patologías más severas.

Es importante actuar correctamente ante un proceso de deshidratación en niños

Según todo lo que hemos comentado, es crucial identificar de forma temprana los signos de deshidratación y actuar lo más pronto posible. De lo contrario el cuadro podrá progresar, haciendo necesario acudir al servicio de urgencias para reponer líquidos por vía intravenosa.

Hay que tener especial cuidado con la ingesta de líquido durante el verano, ya que el riesgo de deshidratación es mayor. Asimismo, en caso de diarreas o de vómitos, habrá que estar muy atentos a los síntomas del niño para evitar llegar a situaciones críticas que pongan en riesgo su salud.

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