Deja que tus hijos tengan sus propios sueños

Adrianazul · 7 octubre, 2016

Todos los niños tienen una vocación innata que los lleva a levantarse muy temprano y deseando que llegue pronto el futuro para materializar estos sueños. Esta vocación sin duda es la gasolina para que el motor del interés y la superación se mantenga siempre encendido. Pero ¿qué pasa cuando a estos niños les toca ser guiados por padres con sueños rotos, con la aspiración de realizarse a través de sus hijos?

Los padres siempre quieren que sus hijos triunfen en la vida, que sean los mejores en todo y no tengan ningún impedimento para ello. Pero exigirles demasiado y convertir esos sueños en un calvario para los niños solo puede acarrear grandes frustraciones, en especial cuando los padres se convierten en una especie de impulsadores fuera de control, en personas que parecen movidas solo por la intención de completar sus sueños frustrados.

Siempre es bueno recordar que los sueños de un padre jamás pueden ser realizados a través de sus hijos, que su hijo es un ser pensante y que deben verlo como un ser único con identidad propia, una que es digna de ser aceptada incondicionalmente.

Los sueños son individuales

Existen padres que por muchas circunstancias no pudieron lograr sus metas. Estos al notar en sus hijos un pequeño ápice que conecte con sus frustrados sueños se ven reflejados en ellos y, a veces de manera inconsciente, quieren guiar al niño por el camino que ellos debieron seguir, por lo que les muestran de manera insistente cómo deben hacer las cosas para lograr el éxito que ellos no pudieron alcanzar.

Así, por ejemplo, si el niño tiene destreza con los números y el padre quiso ser contador pero no pudo lograrlo, comienza a afirmar desde temprano: Cuando seas grande, serás un contador, pero esa destreza con los números no determina en nada la verdadera vocación del niño, puede que para el niño sean fáciles los números como muchas otras cosas más, pero en realidad solo desea ser un pintor.

Para cualquier persona es de suma importancia aprender a descubrir su vocación así como definir sus metas, además de desarrollar métodos de planificación y trabajar en dicho plan para avanzar todos los días en la dirección correcta. Todo esto le ayudará al niño a tener mejores resultados en la escuela, en sus exámenes y también en otras actividades como el deporte, programas de música o de arte, o lo que sea que su vocación les motive. También le servirá para aprender a utilizar mejor el dinero.

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Enseñarles a tus hijos a que aprendan cómo lograr sus sueños les dará una sensación de que son capaces de hacer todo lo que deseen, y eso es muy valioso.

Los padres que están levantando hijos para el futuro, aspiran a que sus hijos les superen o al menos tengan éxito como personas, ese éxito implica el ámbito emocional y profesional. Eso no está mal, el problema surge cuando no dejan que sea el niño quien defina cuáles serán los sueños que lo llevará a alcanzar sus metas.

Está bien guiarlos, asesorarlos y opinar, pero procura que sea mínima la influencia que causas en ellos; así ellos mismos podrán estar seguros de que están siendo guiados por sus propios sueños en lugar de seguir la influencia de terceros.

Entre las cosas que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos alcanzar sus sueños están:

  • Invítales a encontrar alternativas. Al cometer errores o no obtener los resultados deseados de manera inmediata, muchos niños prefieren “tirar la toalla”. Ayudarles a encontrar alternativas, esta es una manera de darles luz en el camino y de ver las cosas desde una perspectiva diferente. Puede ser que alguno de nuestros hijos se sienta avergonzado por no poder lograr lo que se propone. Y si toda la familia está constantemente  proponiéndole soluciones, él puede perder la concentración en la meta y empezar a tratar de complacer a los demás. Pero, si en cambio le damos “espacio” y tiempo, mantendrá su concentración y seguramente alcanzará su objetivo.
  • Permíteles tomar decisiones. Pocas cosas en la vida son más contraproducentes que recibir instrucciones sobre cuestiones en las que uno no está convencido. Si nosotros les orientamos y permitimos que ellos tomen las decisiones sobre cómo atacar algún problema, entonces se sentirán comprometidos con su decisión y será mucho más probable que la sigan.
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  • Ayúdales a definir sus metas. Mientras más concreta, específica y medible sea su meta, mucho más fácil será saber qué hacer y a darse cuenta qué tan cerca están de ella.
  • Sé paciente y comprensivo. Para muchos adultos los problemas de los hijos son cosa de niños; creen que solo los adultos tienen problemas verdaderos. Es importante validar sus emociones y darse cuenta de que a su corta edad los problemas que tienen son verdaderos. Si vemos las cosas desde su punto de vista podremos comprenderlos y darles la importancia que tienen ciertas situaciones para ellos. Hay que recordar que la forma de afrontar estos “pequeños” problemas los está preparando para enfrentar mayores retos en la vida.
  • Elogia cada pequeño progreso. Cuando tus hijos estén haciendo algo nuevo, o cambiando de hábitos, pueden llegar a sentirse muy frustrados con sus tropiezos. Si los animas con cada pequeño adelanto y los alientas a seguir adelante a pesar de los tropiezos, a aprender una lección de lo sucedido y a buscar alternativas, hay mayores posibilidades de que tengan éxito.
  • Celebra sus logros. Una vez que logran lo que se propusieron ¡hay que celebrarlo! No es necesario hacer una fiesta, ni hacer gastos suntuosos. Con una pequeña reunión familiar en la que se le dé reconocimiento por el logro alcanzado es suficiente. Esto sirve para afirmar sus capacidades y para ayudarles a cerrar esa etapa e iniciar o prepararlos para superar nuevos retos. También puedes aprovechar ese evento para ayudarle a reflexionar sobre las lecciones aprendidas.