Cómo dar medicinas a los niños

Dar medicinas a los niños puede ser muy complicado. No esperemos a que los pequeños entiendan fácilmente que necesitan algún fármaco para mejorar, nos podrán difícil esta tarea. Siempre queremos lo mejor para nuestros hijos, por lo que las intenciones en este caso son buenas. Sin embargo, es común que tengamos que obligarlos o engañarlos para que accedan.

Cuando todavía están pequeñitos, es sencillo que tomen sus medicinas. También es posible que algunos niños no den quehacer en esta materia. Sin embargo, el mal sabor de algunos productos impide que quieran tomarlo sin problemas. Como no queremos hacerles daño, insistimos, pero no siempre lo hacemos de la mejor manera.

Es comprensible que los pequeños le teman a los hospitales, procedimientos médicos y medicinas en general. Debemos comprenderlos, porque a muchos adultos nos pasa lo mismo. Abordar este proceso de manera calmada y firme, es muy necesario, pues de ello depende su salud.

Consejos para dar medicinas a los niños y no morir en el intento

A veces somos los adultos quienes complicamos todo. Algunos padres evitan darles medicinas a sus hijos, en especial si son antibióticos o consideran que son muy fuertes. Sin embargo, la resistencia de los niños tiende a ser la principal causa de que no se cumplan los tratamientos.

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Aunque estos no quieran tomas sus medicinas, no debemos dejar de dárselas. Podemos intentar explicarles la necesidad de tomarlas y su forma de actuar. Recordemos que ellos pueden temer sobre los efectos de la medicina. Los niños tienen muy desarrollado el instinto de supervivencia, por lo cual pueden estar protegiéndose a sí mismos.

Los pequeños desconocen cómo funcionan las medicinas en su cuerpo. Intentemos ayudarlos a confiar en nosotros y en que no queremos lastimarlos. Cuando es un medicamento preventivo podemos decirles que es un producto para hacerlos más poderosos. En el caso de que estén enfermos, es conveniente recordarles lo que se están perdiendo por no tomar las medicinas.

Jugar al avioncito, sigue estando vigente. Pocos niños se resisten al juego, por lo tanto, es una manera adecuada de dar medicinas. Si podemos conseguir que el niño acceda a tomar el producto por este medio, las siguiente tomas serán más sencillas.

En este sentido, es preciso echar mano de las técnicas recomendadas por los expertos. Es posible evitar escenas de llanto, gritos, amenazas y forcejeo inadecuado. Para ello, podemos tomar en cuenta las siguientes recomendaciones.

Mejora el sabor de la medicina

A veces, el hecho de que sean medicinas, ya las hace saber mal. Sin embargo, en algunos casos es posible mejorar su sabor. En cuanto sea posible, añade un sabor distinto al producto. El cambio de sabor es un truco que vale la pena intentar, en especial cuando estos todavía no dan mucha batalla.

Camuflaje y premio

Si tu pediatra te dice que puedes dar la medicina con las comidas, se puede camuflar el medicamento en estas. A veces es posible mezclar el producto con el yogur, la papilla o algún zumo. También, se puede hacer uso del premio, donde se les ofrece alguna golosina o remuneración preferida por ellos, a cambio de tomar sus medicinas.

Crea una rutina

Los tratamientos no suelen ser tan largos, pero pueden demorar al menos una semana. Siendo así, podemos aprovechar para crea una rutina a la hora de dar medicinas. Acostumbremos a darle el medicamento en el mismo lugar y a la misma hora, esto le ayudará a comprender que es lo que le toca hacer.

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Para mejorar la técnica, te invitamos a diseñar una programación, donde aparezca el lugar y la hora en los cuales tomará su medicina. Conviene colocar dicha programación, siempre a la vista del niño y si es posible, que sea interactiva. Es decir, que el mismo pueda marcar en el papel, que ya cumplió con esta tarea.

Calcula pequeñas dosis

Habla con el médico para gestionar la extensión del tratamiento. Si el pediatra accede, puede distribuir las dosis en medidas más pequeñas. Esto hará más largo el proceso, pero al final se obtendrá el mismo resultado.

Calcular dosis más pequeñas puede evitar que el niño no desee tomarlas, porque todo pasará muy rápido. Además, se repetirán con más frecuencia, lo que mejora su rutina y genera más probabilidades de que se acostumbre.

Ofrécele alternativas diferentes

Sabemos que no podemos negociar si consume o no el medicamento. Sin embargo, podemos darle a elegir ciertos parámetros. A los niños les gusta sentir que toman la decisión y que nada es impuesto. Por ejemplo, se le puede poner a elegir el lugar o momento de tomar las medicinas. Pregúntale dónde quiere tomar su medicamento, si prefiere tomar un baño antes o esperar a que llegue su papá.

 

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