6 maneras de calmar a un niño enfermo

Eva Maria Rodriguez 5 febrero, 2016

Cuando un niño está enfermo se encuentra en una situación de vulnerabilidad que le cuesta aceptar. El dolor, el malestar o el cansancio son síntomas con los que no está acostumbrado a lidiar y que hacen que se rebele. De ahí que proteste, llore e incluso se muestre arisco, malhumorado, exigente o protestón.

Calmar a un niño enfermo requiere paciencia y saber hacer. Las siguientes estrategias te mostrarán como conseguirlo que tu hijo enfermo esté más tranquilo, lo cual os beneficiará a todos.

Deja que tu hijo decida dónde y cuándo quiere descansar

A muchos niños, cuando están enfermos, no les apetece quedarse en la cama. Deja que tu hijo elija cuándo se quiere acostar y dónde quiere reposar. Puede que en el sofá o en un sillón se sienta más a a gusto.

Si el niño quiere jugar un poco o hacer algo, como leer o ver la televisión, deja que lo haga. Eso le mantendrá entretenido y distraído. Lo único que deberías evitar es que se agite demasiado. Los niños suelen tener mucha energía, pero no saben administrarla.

Prepara comidas que le apetezcan

Los niños enfermos no suelen tener apetito y suelen rebelarse cuando tienen que tomar algo. Pero tienen que comer, aunque no sea mucho, especialmente líquidos. Por eso, en el momento de ofrecerles el desayuno, la comida o la cena es mejor darles algo que les guste y que sea fácil de comer.

Cuando tu hijo esté enfermo prepara comidas con alto contenido en agua, como caldos sopas o purés. Ofrécele también zumos naturales. Los niños enfermos suelen tolerar también muy bien los yogures. Pero, sobre todo, no lo fuerces. Si come poco ofrécele alimentos varias veces al día, cada dos o tres horas, incluso menos.

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Ayúdale a tomar las medicinas

Algunas medicinas pueden ser muy desagradables para los niños. Para ayudarles, una buena estrategia es enmascarar el sabor o la textura mezclando el medicamento con zumos o purés de frutas.

Si el niño se muestra reacio a tomar la medicina, simplemente no le digas que se las vas a dar o dile que es otra cosa.

Mantén su nariz despejada

Los niños pequeños no suelen tener la costumbre de limpiarse la nariz tan a menudo como es necesario. Cuando están enfermos y congestionados no suelen ser conscientes de lo importante que es eliminar la mucosidad.

Para ayudarlos a respirar mejor y para despejar su nariz, utiliza suero o solución salina. Aplícasela varias veces al día y suénale la nariz. Este alivio hará que el niño esté de mejor humor y también que se recupere antes.

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Leéle cuentos sobre niños enfermos

A los niños les encanta la compañía cuando están enfermos y también les gusta mucho que les lean cuentos. Aprovecha cuando tu hijo esté enfermo para leerle cuentos de personajes que estén en su misma situación. Esto no solo lo aliviará sino que también le dará una pauta de comportamiento.

A través de cuentos también puedes explicarle cómo funciona el cuerpo y el sistema inmunológico, qué hacen los médicos, cómo funcionan las medicinas y otras muchas curiosidades que le encantará saber.

Prepárale un baño especial

El baño relajará a tu hijo. También lo mantendrá un rato entretenido y le ayudará a que le baje la fiebre. Añade al agua aceites esenciales que le ayuden a relajarse y que también favorezcan que se le abran la vías respiratorias.

Recuerda que debes secarlo bien al salir, insistiendo en la cabeza y en las orejas. El cuarto de baño debe estar caliente para que no note mucho contraste al salir. También puedes aprovechar para darle crema hidratante acompañada de un buen masaje. Seguro que le encantará.

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