¿Cuándo deberían preocuparnos las molestias del embarazo?

Amanda 3 junio, 2016

Toda futura madre puede llegar a preocuparse más de la cuenta ante distintas molestias propias de su situación; sin embargo, hay motivos por los cuales es preciso alarmarse y otros no tanto. Aunque el embarazo trae consigo la mayoría de los padecimientos que se ponen de manifiesto, es normal sentir temor ante todos estos.

Por lo general, los síntomas del embarazo afectan durante los primeros meses y pueden ser controlados con el tratamiento adecuado. Las náuseas, mareos o dolores en la espalda, son molestos, pero no representan un riesgo para el proceso.

Muchas de las señales que se perciben durante el embarazo tienen una explicación científica, incluso aquellos que son alarmantes por naturaleza. Ante esto, es preferible mantener la calma y estar en completa comunicación con nuestro médico, en la mayoría de los casos nuestras dudas se pueden resolver con una simple llamada telefónica.

Molestias del embarazo que requieren precaución

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Ciertas molestias son preocupantes pero no siempre representan algo grave, a veces es algo totalmente normal y en ocasiones se presentan complicaciones que requieren precaución. Aunque no exista la necesidad de alarmarse, ante algunos casos es precisa la observación y para mayor seguridad, se puede acudir a un médico.

Las principales molestias que debemos considerar sin prisa pero sin pausa, son las siguientes.

  • Dolor agudo en la espalda, pechos y abdomen
  • Calambres
  • Inflamación de piernas y pies
  • Visión borrosa
  • Estreñimiento
  • Flujo vaginal inusual
  • Repentinos cambios emocionales

Estas molestias del embarazo deberían ser causa de preocupación

En cambio, otros síntomas avisan que algo más grave está ocurriendo, por lo cual se hace imprescindible la atención de un especialista. Pero, ¿Cómo saber de qué debemos preocuparnos en particular? Estas son algunas situaciones por las cuales sí es necesario comenzar a preocuparse.

  • Sangrado vaginal

Cualquier tipo de sangrado anormal es causa de alarma, sobre todo en el embarazo; cuando se produce durante el principio de este, puede ser una señal de aborto espontáneo, pero también una causa probable podría ser una infección o un embarazo ectópico. Un examen médico y la realización de una ecografía, podrían determinar las razones.

Sin embargo, no siempre los sangrados durante el primer trimestre son causa de preocupación; pues a veces estos tienden a ser comunes. En cualquier caso, cuando son remediables y se tratan a tiempo, el embarazo puede continuar con normalidad.

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En caso de que el sangrado vaginal se produzca durante el tercer trimestre de gestación, podría ser causa de un parto prematuro, quizá por placenta previa. Esta condición debe ser tratada de inmediato; por lo general se puede remediar con reposo y requiere que sea tratado para detener las posibles contracciones.

Cuando el sangrado aparece al final del periodo, puede ser ocasionado por la presencia de un hematoma retroplacentario, que representa una complicación que a veces termina en una cesárea de emergencia.

  • Ausencia de movimiento del feto

Lo normal es que a partir del cuarto mes de gestación comience a sentirse el movimiento del feto; sin embargo, con el tiempo el bebé se queda sin espacio y se modifica dicho movimiento. Pero, constituye una causa de preocupación cuando el bebé deja de moverse de manera repentina, en cuyo caso es oportuna la consulta con el médico.

  • Ruptura de la placenta

En caso de la ruptura prematura de la placenta, puede darse la pérdida de líquido amniótico; si esta situación se presenta antes de la semana 24, podría ser una condición muy compleja y delicada. Es obligatoria una revisión del especialista, pues habría riesgo de infección en el feto y una posibilidad de parto prematuro.

  • Síntomas de eclampsia

La eclampsia puede ser muy riesgosa, se trata de una condición que requiere ser tratada de emergencia. Los síntomas son muy notables, se evidencia en un vertiginoso aumento de peso, (más de dos kilogramos por semana) dolor de cabeza y estómago, náuseas y vómitos.

  • Contracciones

Tener contracciones durante el proceso de gestación puede ser algo normal, pero solo cuando estas son poco frecuentes, máximo unas veinte al día. Sin embargo, pueden ser señal de alarma si se presentan acompañadas por sangrado vaginal, con pérdida de líquido, o cuando son muy frecuentes y dolorosas.

 

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