Crisis alérgica en niños: síntomas, causas y tratamiento

Francisco María García 24 noviembre, 2017
Las crisis alérgicas en niños no suelen estar acompañadas de fiebre, malestar general, ni poner en riesgo su vida. No obstante, es recomendable conocer sus síntomas y saber cómo actuar ante ellas.

Más de cuatro estornudos seguidos son una alerta. Mucosidad transparente y ojos que pican y lloran obligan a tomar previsiones. Una inflamación exagerada en la piel, la nariz, los bronquios, los ojos o el intestino del niño son otros de los síntomas. En estos casos es preciso averiguar por qué se producen estas señales y saber cómo actuar ante una crisis alérgica en niños.

Síntomas de una crisis alérgica en niños

La alergia es una respuesta inmune exagerada del organismo ante determindas sustancias como el polen, los ácaros del polvo doméstico, los hongos y los epitelios de gatos, perros o conejos, llamados alérgenos.

Las crisis alérgicas en niños no suelen estar acompañadas de fiebre, malestar general, ni poner en riesgo su vida. Pueden, sin embargo, presentar varios síntomas a la vez. Un niño con asma puede tener, además, rinitis o dermatitis alérgica.

Es preciso estar atentos a reacciones intensas que podrían desencadenar anafilaxia, que es la afectación por alérgenos a varios órganos. Conocida como shock anafiláctico, es de una gravedad extrema, y obliga a acudir a urgencias.

Eliminar los mocos de tu hijo es bueno para que pueda respirar y no ahogarse.

En los casos graves, estas alergias pueden provocar asma, caracterizada por “pitos” en el pecho que se agudizan con las infecciones respiratorias. Un tratamiento a tiempo puede evitar este tipo de crisis. Antes de los cuatro años, el asma puede ser causada por inhalación de sustancias irritantes, como perfume, pintura, amoníaco, lejía o insecticidas, que estimulan los bronquios. A partir de esa edad, los estornudos se atribuyen a cuadros alérgicos.

Las causas

Al inhalarse, los alérgenos ocasionan congestión nasal, prurito en garganta y nariz, dolor de cabeza, tos seca, sibilancias y conjuntivitis. Los responsables son los ácaros del polvo doméstico, los hongos, el polen de las hierbas o los árboles.

El dolor abdominal, los cólicos, las diarreas, las náuseas y los vómitos son síntomas de alergia a la comida. Hay que tener cuidado con la leche de vaca, huevos, fresas, chocolate, mariscos, frutos secos, aditivos o medicinas como penicilina y aspirina.

La erupción cutánea o urticaria es síntoma de alergia a las plantas, pero también de ingesta de alimentos. Cuando se trata de medicamentos, se compromete a todo el cuerpo.

La anafilaxia o choque anafiláctico es la derivación más grave. Abarca ronchas, hormigueo, picor y calor en cara y ojos, dificultad para tragar y respirar y pitos en el pecho. Puede haber también dolor abdominal, vómitos, diarrea, malestar y pérdida de conocimiento. Esta requiere atención médica de urgencia.

Cuando el sistema inmune reacciona ante esos alérgenos fabrica inmunoglobulina E (IgE), una proteína que rompe las células epiteliales y libera histamina, responsable de la inflamación en zonas afectadas.

La predisposición genética influye en las crisis alérgicas en los niños, al igual que la contaminación del medio ambiente o la alimentación del recién nacido, vinculada a los primeros alimentos tras la lactancia materna.

¿Cómo debemos actuar ante una crisis alérgica en niños?

Saber cómo actuar ante crisis alérgicas en niños obliga a estar atentos a detalles que ayudarán al médico a establecer un buen diagnóstico. Analizaremos si ocurre por la noche, si es todo el año, si puede deberse a la presencia de mascotas etc. También puede deberse a la picadura de algún insecto, a la ingesta de un alimento nuevo o la reacción a cierto medicamento o vacuna.

El asma en los niños se manifiesta de numerosas formas.

Los pediatras pueden recurrir a pruebas específicas en sangre contra alérgenos en particular o exponer al niño a esa sustancia, pinchándolo o por vía oral, en busca de una reacción. Detectado el alérgeno, se deben prevenir nuevos contactos. Eliminar el polvo y con ello los ácaros, reubicar mascotas o evitar el moho y el polen.

Actuar ante una crisis de alergia en los niños conlleva el uso de corticoides en jarabe, inyectados, en crema o inhalados. Sus potentes hormonas reducen la inflamación, pero los efectos secundarios obligan a un uso limitado en el tiempo.

Los antihistamínicos disminuyen la inflamación y la picazón en casos de rinitis, dermatitis y urticaria. No lo hacen en el asma, para la cual se aplican broncodilatadores.

“La predisposición genética influye en las crisis alérgicas en los niños, al igual que la contaminación del medio ambiente o la alimentación del recién nacido, vinculada a los primeros alimentos tras la lactancia materna”

Una crisis alérgica en niños suele manifestarse de manera repetida. Se trata de enfermedades crónicas o de larga duración que desaparecen, con o sin tratamiento, en menos de una semana. Pueden llegar hasta la adolescencia o hacerse menos frecuentes en la edad adulta.

La mejor manera de actuar frente a una crisis alérgica en niños es tranquilizarlos. Es fundamental que las madres les den cariño, los abracen y les hablen para disminuir su angustia, que empeora los síntomas.

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