Consumo de alcohol en adolescentes

12 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la nutricionista Silvia Zaragoza
Aunque el consumo de alcohol en adolescentes es una rutina aceptada, supone riesgos de cara a su desarrollo.

¿Sabías que el alcohol es la sustancia más consumida por los adolescentes entre los 14 y los 18 años? Además, cada vez empiezan a consumirlo antes, siendo la media entre los 12 y los 13 años. A pesar de que se conocen los riesgos que supone para su salud, el consumo de alcohol en adolescentes está normalizado por motivos de ocio y para entablar relaciones sociales.

Incluso un 30 % de los jóvenes practica el binge drinking, que consiste en tomar más de 4-5 copas en un periodo de 2 horas según el Instituto Nacional Americano sobre el Abuso de Alcohol y el Alcoholismo.

Es importante tenerlo en cuenta, ya que puede favorecer el desarrollo de alcoholismo en la edad adulta. También de cara a que pueden experimentar un coma etílico y poner en peligro su capacidad respiratoria con riesgo de muerte si no se actúa con rapidez.

Pero antes conviene que sepas que es un compuesto soluble en grasas cuya absorción se produce en el estómago e intestino y es metabolizado en el hígado. También atraviesa la barrera hematoencefálica, por lo que los síntomas neurológicos son los más comunes.

Adolescentes bebiendo alcohol debido a la deseabilidad social.

Falta de memoria, el efecto a largo plazo del consumo de alcohol en adolescentes

La adolescencia es una etapa en la que la función cerebral todavía se está desarrollando, por lo que el alcohol, al ser neurotóxico, está desaconsejado. Lo que hace es deteriorar la funcionalidad del hipocampo, un área relacionada con la memoria  y el aprendizaje. Por eso, los recuerdos a corto plazo se pierden y cuesta más concentrarse, ya que se reduce el número de neuronas.

Además, existe evidencia acerca del alcohol en la aparición de alzhéimer, puesto que actúa como inflamatorio al favorecer la creación de depósitos de la proteína beta-amiloide.

Incluso, se observa una pérdida en la coordinación y lentitud en los movimientos mientras los niveles permanecen en sangre en grandes cantidades.

¿Cómo afecta el consumo de alcohol sobre el estado de ánimo?

Otro de los efectos del alcohol es la sensación de euforia producida por la liberación de endorfinas, aunque a corto plazo. Además, se activa la zona cerebral relacionada con el placer, ya que se secreta la dopamina. Como consecuencia, se crea dependencia por seguir consumiéndolo dejando varias secuelas como las que te mencionaremos en el siguiente apartado.

Asimismo, se ha descubierto que predispone al riesgo de padecer depresión por abuso, aunque se desconoce cuál de ambos trastornos aparece antes.

Como consecuencia, incrementa el riesgo de suicidio e irritabilidad, que dificulta las buenas relaciones sociales entre familiares y amigos.

Las secuelas posteriores del consumo de alcohol en adolescentes 

Pero no todo acaba en el momento en el que se consume, sino que al día siguiente aparece dolor de cabeza y cansancio. El motivo principal es que tarda varias horas en eliminarse del cuerpo y es responsable de bloquear la enzima DAO (diaminooxidasa).

Esta enzima se encarga de eliminar la histamina que facilita la transmisión neuronal, la secreción gástrica y los movimientos intestinales. Sin embargo, el exceso por acúmulo es nocivo y genera migrañas. También es responsable de regular el ritmo de sueño y, por lo tanto, afecta al descanso.

A su vez, produce molestias digestivas como náuseas y vómitos en proporción a la cantidad ingerida, el tiempo y la ingesta simultánea de comida. A la larga, la pared estomacal se irrita pudiendo generar úlceras y gastritis.

Estos síntomas demuestran la relación entre el riesgo para padecer cualquier tipo de cáncer digestivo, como de esófago, de colon, de estómago, de faringe y de páncreas.

¿Cómo evitarlo?

En resumen, hay que recordar que no hay dosis segura del consumo de alcohol en adolescentes por todos los riesgos ya mencionados. Es importante hablar con ellos y ser un ejemplo a seguir para que adquieran conciencia y dejen de verlo como un hábito normal en su vida. Aunque no lo parezca, es una droga a la que es fácil que se genere adicción y de la que cuesta desengancharse.

También, como padres, podéis enseñarles que pueden rechazar las invitaciones de sus amigos y optar por otras bebidas, sin importarles lo que piensen. Además, existen múltiples planes en los que se lo pueden pasar bien sin que el alcohol esté presente.

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