Conductas agresivas en niños

Corina González · 18 marzo, 2019
Las conductas agresivas en la infancia deben ser controladas y superadas a tiempo para que no se conviertan en problemas de interrelación personal en un futuro.

Existen muchos padres y docentes a los que les cuesta controlar las conductas agresivas en niños. Una de las razones que podrían provocar esta limitación es que sencillamente se ignoran las causas que ocasionan este comportamiento.

Por otro lado, es cierto que hay adultos que simplemente por comodidad dejan pasar cada uno de estos episodios, sin tener en cuenta las consecuencias que esos actos pueden traer en el futuro para el pequeño y su entorno.

Las conductas agresivas en niños, generalmente, no comienzan de manera natural ni repentina, sino que tienen causas bien especificas. Un ejemplo puede ser el carácter del infante o la influencia que tenga del medio donde se desenvuelve. Es sorprendente lo fácil que se manifiesta el comportamiento agresivo en los infantes y la falta de herramientas para reconducirlo.

Maltratar físicamente a sus iguales, ofenderlos, burlarse, tener rabietas, usar palabras inadecuadas para dirigirse a los demás, llamar la atención a toda costa para que sean complacidos sus caprichos, incluso por encima del bienestar de otros, son características comunes de la agresividad infantil.

¿Por qué se manifiestan las conductas agresivas en niños?

La agresividad infantil es normal en el desarrollo del niño en manifestaciones de bajo impacto y controladas, aunque esto parezca extraño. Muchas veces se observa cómo el pequeño toma sus juguetes o los de sus compañeros de clase y les da patadas, los arroja fuertemente al suelo o los golpea.

Los pequeños están durante su crecimiento en constante desarrollo de sus habilidades cognitivas y sociales. Esto le supone un nuevo reto y, si siente que no lo puede lograr, puede arremeter contra la persona que esté más cercana a él. La frustración en los niños agresivos es la principal causa de sus arranques violentos.Conductas agresivas en niños.

Lo que sea que propicie las conductas agresivas en niños es muy probable que se supere a medida que avance su capacidad de comprensión y lenguaje para resolver las dificultades o retos que se le presenten en la vida.

Lo importante es que los padres se encuentren en todo momento en calma y con la templanza suficiente para lograr mantener siempre el control de la situación y aplicar los correctivos que sean pertinentes.

Causas de las conductas agresivas en niños

Disciplina en casa

La familia es el primer y más importante grupo social donde se incluye al niño. En ella se aprenden, desde temprana edad, las normas básicas de convivencia y los valores universales. Si se proporciona en casa una educación poco exigente o demasiado rígida, se pueden fomentar comportamientos agresivos.

La agresividad infantil también es influenciada por los patrones de conducta que los niños reciben de sus padres. Los pequeños suelen imitar lo que ven en casa por lo que, si conviven en un entorno hostil, adoptarán ese modelo y repetirán esas actitudes como su respuesta primaria.

Factores orgánicos

Otras causas que modifican la conducta de manera agresiva son de índole orgánico. Ejemplo de ello son el descontrol hormonal, la deficiencia nutricional y la alteración de mecanismos cerebrales, como los lóbulos frontales, que hacen que el comportamiento varíe y se vuelva violento.

Dificultad para las habilidades sociales

No todos los niños son capaces de desarrollar habilidades para encajar en algún grupo social. La mayoría de las veces, esto puede desencadenar una tendencia a responder violentamente.

Al sentirse frustrado e incomprendido, el pequeño buscará la manera de desahogarse y muy probablemente lo hará de manera agresiva.

¿Cómo se debe actuar ante las conductas agresivas en niños?

Mantener la compostura

Es importante evitar el maltrato físico y verbal hacia al niño. La mejor manera de enseñarle a modificar una conducta agresiva es dando el ejemplo.

Lo que deben hacer los padres, aunque les parezca muy complicado llevarlo a cabo, es mantener el control, respirar profundamente y mostrarle a su hijo que la agresión física o verbal no es la solución.

Respuesta inmediata

Cuando el niño manifieste un arrebato de agresividad, lo mejor es responder con rapidez. Se debe conversar y hacerle entender que lo que hace está mal y que esos actos traen consecuencias.

Las restricciones que se puedan aplicar tras cada uno de estos episodios, como disminuir el tiempo de ver televisión, algún juguete preferido o salir a jugar, arrojarán, con el tiempo, buenos resultados.Conductas agresivas en niños.

Reforzar el buen comportamiento

Así como son reprendidos sus arrebatos y actitudes agresivas, hay que reforzar con igual énfasis e importancia las conductas positivas y cualquier vestigio de modificación de respuesta ante las situaciones que, por lo general, desataban episodios de agresividad.

El reconocimiento de sus logros y buen comportamiento abrirá el camino correcto para el autocontrol de las respuestas conductuales.

Modificar las conductas agresivas en niños es tarea de todos los miembros de la familia. En la unión y trabajo en equipo estará la clave, como también en la constancia, paciencia y disciplina que deben tener especialmente los padres para conseguir cada día, a través de pequeños avances, modificar dichos comportamientos.