¿Cómo ven los colores los bebés?

Por si no lo sabías los bebés no ven los colores como nosotros los adultos. Un estudio de la Universidad de Sussex desvela por qué y explica las fases por las que pasa un niño hasta distinguir todos los colores de forma uniforme. Un niño empieza a hablar entre los 18 y los 24 meses, por lo tanto, comprender cómo perciben el mundo que gira a su alrededor es todo un reto que el Laboratorio de Bebés de la Universidad de Sussex Inglaterra se planteó descifrar a través del Rainbow Project.

El proyecto ha conseguido entre otras cosas descifrar cómo los bebés ven los colores de su alrededor y, al contrario de lo que muchos creían, no ven en blanco y negro. Para un bebé el mundo cambia de manera rápida y constante. Cuando nacen, en realidad lo ven todo borroso, con una agudeza visual de solo el 5% en relación a la de los adultos.

Que un niño vea no significa que ve perfectamente bien, su visión los primeros meses es muy limitada y a medida que pasa el tiempo va distinguiendo más colores y va enfocando más la vista, por eso los recién nacidos se ponen bizcos, porque ven bien aquello que está a una distancia de unos 30 cm, pero no son capaces de enfocar objetos o personas más lejanos.

La visión estereoscópica que es la técnica capaz de recoger información visual tridimensional aún no está al alcance del niño, además de ser incapaces de percibir profundidad de campo, por lo tanto lo ven todo en dos dimensiones. Un dato interesante es que pasados varios meses disciernen las caras a 30 cm de distancia, la distancia aproximada entre el pecho y la cara de la madre.

La visión madura con el tiempo

Que podamos ver el mundo en color es gracias a células especializadas de la retina, conocidas como conos, que existen en tres formas. A pesar de que los bebés nazcan con los tres tipos de conos, lleva tiempo para que estos maduren y para que el cerebro entienda las señales que recibe.

A los dos meses los bebés son capaces de distinguir entre rojo y verde y más adelante entre azul y amarillo. Pero en cualquiera de los casos tienen que ser colores saturados, llamativos. En caso de enseñarle un verde difuminado al bebé no será capaz de percibirlo aunque sí pueda detectar un verde intenso.

Con la ayuda de 400 bebés de entre cuatro y seis meses y cerca de tres años de pruebas llegaron a la conclusión de que a los cuatro meses los bebés ven diferentes tonos de verde como el mismo color. A diferencia del adulto que tiene la capacidad de distinguir entre un verde agua o un verde oscuro.

Tecnología para ver colores

Obtener estos datos sobre los bebés no hubiese sido fácil sin ayuda tecnológica. Gracias a un sistema de registro visual habiendo colocado a los niños frente a una pantalla que mostraba un fondo de un color determinado con un círculo en el centro de otro color, se pudieron captar los reflejos de su córnea y la posición de sus pupilas.

Lo que estaban tratando de ver era si la mirada del bebé se redirige al punto central de la pantalla con colores más o menos saturados. El resultado fue que los colores cuanto más llamativos más captaban la atención. Los colores iban cambiando en cuanto el niño dejaba de prestar atención al punto central.

Pero esta no fue la única idea ingeniosa. En el momento que se detectaba que el pequeño participante se hartaba del procedimiento, la pantalla reproducía un fragmento de una serie de dibujos animados, y el pequeño, una vez más, se mostraba fascinado con lo que la pantalla le ofrecía.

Actualmente, los expertos en la visión en color de los niños, pueden decir que su investigación ha contribuido al desarrollo de juguetes, obras de teatro y series de televisión destinadas a los más pequeños, además de estar trabajando en unas primeras pruebas que investigan las deficiencias de visión en color.

La capacidad de distinguir colores difuminados también mejora con el paso del tiempo, pero todavía existen dudas sobre si todos los colores tienen que estar igual de saturados para poder ser percibidos. Todavía no se sabe si el bebé puede ver un azul cielo más que un rosa o viceversa.

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