¿Cómo se tratan las vegetaciones de oídos en niños?

Francisco María García · 21 junio, 2018
Las vegetaciones en los niños son también conocidas con el nombre de adenoides. Se trata de un parche de tejido situado en la zona alta de la garganta, en torno a las amígdalas. En los primeros años de vida del pequeño, existe un mayor riesgo de contraer esta enfermedad.

Las vegetaciones de oídos en niños, también conocidas como adenoides, son un parche de tejido ubicado en la parte alta de la garganta, detrás de la nariz. Junto con las amígdalas, forman el eje superior del sistema linfático, entre cuyas tareas se cuenta la de eliminar infecciones.

Estos tejidos empiezan a crecer desde que el bebé está en gestación dentro del vientre materno. Durante los primeros seis años de vida, son responsables de atrapar todos los gérmenes y las bacterias que entren al cuerpo por boca y nariz.

Una vez que se cumple esta etapa, el cuerpo humano se vale de otros métodos de defensa. Por ello, en condiciones normales, la vegetación va disminuyendo progresivamente su tamaño. Para la adolescencia, ya debería haber desaparecido por completo.

El origen de las vegetaciones

Este tipo de vegetaciones generan linfocitos, un tipo de glóbulos blancos presentes en la sangre. Cuando entran en acción, lo común es que las vegetaciones de oídos en niños se hinchen y ocasionen un problema también denominado como adenoides hipertróficas.

Señales de que algo va mal con los adenoides

Comúnmente, estos tejidos tienen mucha acción en niños de entre tres y seis años de edad. Durante esta etapa, el sistema inmunológico está finalizando su desarrollo; un exceso de trabajo puede generar que permanezcan hinchadas, incluso cuando no presentan infección.

En este escenario es cuando suelen presentarse mayores dificultades. Se genera un círculo vicioso que, en ocasiones, no se puede romper con la simple medicación.

Los adenoides hinchados no permiten la correcta circulación del aire, lo que provoca infecciones. Los cuadros de infección que no ceden frente a los antibióticos terminan por provocar hinchazón, lo que a su vez dificulta el flujo de aire.

Las vegetaciones de oídos en niños suelen inflamarse por la acción excesiva.

Otros síntomas

  • Dificultad para respirar: los pacientes que se ven afectados lo hacen por lo general por la boca, ya que el tránsito de oxígeno a través de las fosas nasales se ve seriamente obstaculizado. Esto, a su vez, genera mal aliento, resequedad general de la boca, labios cuarteados y ‘voz nasal’.
  • Alteraciones en el sueño, con episodios de apnea: puede producirse la interrupción total de la respiración por algunos segundos, mientras el niño permanece dormido. Aparecen los ronquidos, sonidos que son proporcionales al grado de obstrucción.
  • La abundante mucosidad nasal es otra de las señales frecuentes, así como dificultad para ingerir alimentos sólidos y hasta líquidos. Los casos más persistentes pueden devenir en deformaciones del paladar duro y de la arcadia dentaria; esto, a su vez, aumenta el riesgo de padecimientos por déficit de la mordida.

Vegetaciones de oídos en niños y la otitis

Los episodios repetidos de otitis son una constante en pequeños con hipertrofia de adenoides continuada. Es preciso extremar las precauciones, porque que se trata de una situación relativamente común.

La otitis media, en la que se produce una inflamación del oído medio en la parte posterior del tímpano, es la patología más común. Si la enfermedad evoluciona sin control, puede conducir a la secreción de líquido de tipo ceroso (acuoso), mucoso o purulento (pus).

“Durante los primeros seis años de vida, estas vegetaciones son responsables de atrapar todos los gérmenes y las bacterias que entren al cuerpo por boca y nariz”

Tratamiento

Cuando las vegetaciones de oídos en niños terminan en otitis media, se prescribe un tratamiento con antibióticos durante un periodo de 10 a 12 días. Si la aparición de estas infecciones es frecuente, los especialistas pasan al siguiente nivel.

La misma determinación se toma cuando la hipertrofia de adenoides genera problemas frecuentes en la respiración, cuadros de sinusitis, rinitis o episodios constantes de fiebres altas. En todos estos casos, se procede a una intervención que consiste en raspar o extirpar las vegetaciones que sobresalen de la mucosa.

Se considera que la edad idónea en los niños para someterlos a este procedimiento es a los dos años. Cuando se trata de otitis graves muy frecuentes, los especialistas proceden a intervenir sin importar la edad del afectado.

En los casos de bebés que aún no cumplen el año de nacido, el procedimiento que se aplica no es propiamente una operación. El otorrinolaringólogo aplasta estos tejidos utilizando su dedo; después, y dependiendo de la evolución de estos pacientes, se evalúa si es necesario realizar la intervención.

Cuando las vegetaciones de oídos en niños terminan en otitis media, se prescribe un tratamiento con antibióticos.

La adenoidectomía

Este es el nombre que recibe la intervención mediante la cual se extirpan las glándulas adenoides. Por lo general, a la par de este procedimiento también se ejecuta la amigdalotomía —extracción de las amígdalas—.

Se trata de una operación de tipo ambulatorio, casi siempre aplicada a niños, en la que el paciente recibe anestesia general. El pequeño regresará a su casa el mismo día y la recuperación total tardará un máximo de dos semanas.