¿Cómo hacer preguntas a un niño?

Macarena 2 mayo, 2017

Para quienes aún no sean madres o padres, parece algo tonto o absurdo el planteo. Pero la realidad es que en la labor maternal cotidiana hacer preguntas a un niño resulta una misión imposible. Pues a cada interrogación del adulto, se sucede una respuesta evasiva u ocurrente.

Esto quiere decir que, ante tal dificultad a la hora de entablar un diálogo, no contamos con la información necesaria y relevante que deseamos. Por ello, vale la pena tomarse unos segundos para reflexionar cómo encaramos esta tarea. En Eres Mamá te explicamos cómo debes hacer preguntas a un niño.

Hacer preguntas a tus hijos: el secreto consiste en el modo

Probablemente, el fracaso de tus preguntas resida simplemente en una cuestión de formas. En primera instancia, no adoptes la postura de un oficial en pleno interrogatorio. Será conveniente que respetes un tono tranquilo y amigable que genere en el menor seguridad y confianza.

En segunda instancia, evita el tipo de pregunta que tiende a reprender y reprochar. Un mal muy general entre muchos padres y madres. Conserva la paciencia y pregunta de manera positiva. Recuerda siempre que tu objetivo último no es más que conocer cómo se siente tu hijo y qué ha vivido en su día.

Por otro lado, una de las grandes claves se relaciona estrechamente con el tipo de pregunta a realizar. Quiere decir esto que resulta imperioso cuidar la manera en que elaboramos la interrogación. Si realizamos una pregunta cerrada, que solo se contesta por sí o no, mucho o poco, eso es lo máximo que obtendremos.

Por el contrario, será mejor que efectúes un cuestionamiento preferentemente abierto. De este modo le otorgas al chico la posibilidad de explayarse y brindar detalles sobre que aquello que deseas conocer. Así animas a tu hijo a describir sentimientos y evaluar acciones.

¿Cómo hacer preguntas básicas de la infancia de manera exitosa?

Compartimos a continuación aquellos interrogantes básicos de toda madre. Verás que para cada tópico señalaremos el modo en que por lo general consultamos de manera errónea. A ello contrapondremos la forma correcta para obtener el dato que necesitas para estar tranquila.

  • ¿Cómo fue tu día? No se trata de hacer preguntas puntuales al estilo “¿Jugaste en el jardín?”, “¿Te portaste bien o mal?” y demás. Mucho menos se recomienda apelar a frases negativas como, por ejemplo, “Deja de hacerte el tonto y cuéntame”, “¡Basta de balbucear, habla bien!” y otras. El modo correcto sería compartir qué ha sucedido en tu jornada e invitar al niño a que cuente los acontecimientos del día. En caso de encontrarte con una negativa de su parte, no te molestes, simplemente dile que puede contarte después. No lo presiones a responder, habla tú y verás el efecto que ello provoca hasta en el niño más tímido, silencioso e introvertido.                                        
  • ¿Cómo son tus amigos? Puedes consultar sobre un amigo en particular o bien sobre un grupo en general. Pero jamás mostrando temor o rechazo sobre determinados niños. Ni se te ocurra prohibir la interacción con un pequeño por el solo hecho de no conocerlo. Pues de este modo no lograrás que tu hijo confíe en vos, con lo cual no se sentirá seguro a la hora de contarte sus cuestiones sin miedo. Quizás sea conveniente hacer preguntas tales como “¿Qué es lo mejor de Juan?” o “¿Pedro ha hecho algo especial por vos?”.
  • ¿Pasó algo nuevo? Mantente alejada de la frase “No puede haber pasado nada nuevo, deja de mentir“. Si no quiere contar, o se mantiene en una actitud negativa dado que solo recuerda los acontecimientos malos y no sabe marcar nada bueno, haz un plan especial. Inventa tú misma, de acuerdo a los gustos de tu hijo, un programa exclusivo para compartir juntos. Ya verás como el niño mejorará su humor y podrá ver lo bueno que ofrece la vida, además de abrirse emocionalmente.
  • ¿Te brindo mi ayuda? No alcanza ni es positivo hacer las cosas por el niño sin consultar antes si necesita ayuda. Quizás sea conveniente mostrar la alegría y orgullo que reviste el hecho de que quiera hacer las cosas por sí mismo, siempre recordándole que allí estaremos para cuando requiera de nuestra colaboración, asistencia o consejo.

La base se encuentra en tener oído para escuchar con atención sus necesidades, preocupaciones y carencias. Para ello es vital evitar toda interrupción o prejuicio, así como también cualquier comentario no requerido. Fomenta el contacto físico en todo momento: besa, abraza y toma de la mano a tu hijo constantemente.

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