Mentira infantil: ¿cómo actuar si tu hijo te miente?

No hay nada más molesto que la mentira infantil. Peor aún si el embuste de tu hijo continúa a pesar de haber sido descubierto. Los niños mienten y en esos engaños pueden denotar tanto frustración como ganas de llamar la atención, aunque en ocasiones delatan un exceso de exigencia por parte de los padres.

Este mecanismo surge con la necesidad de ser queridos y aprobados por los demás. No olvidemos que los padres enseñamos a nuestros hijos la forma en que sus conductas influyen en nuestro bienestar o malestar. Entonces, para lograr la aprobación, se recurre a la mentira.

Esa es una razón por la que el chico puede mentir, intentando volver agradable la realidad ante la visión de sus afectos. Por eso, en este artículo, te contamos por qué mienten los pequeños y cómo actuar para frenar sus embustes.

Motivos de la mentira infantil

“En el colegio me castigaron y yo no hice nada. Quien rompió la ventana con una piedra fue Javier”. Tú le crees hasta que descubres que él fue responsable y te engañó. No debes preocuparte por esta mentira, mas debes procurar que no se convierta en hábito, pues tu hijo podría tener baja autoestima e inseguridad.

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Foto cortesía de educapeques.com

¿Cuántas veces estuviste frente a la mentira de un niño? Ya sea de forma inocente o con premeditación, para el menor es un modo de comunicación. No obstante, esos embustes pueden evidenciar situaciones que van desde la fantasía hasta carencias afectivas. Pero, ¿por qué mienten los infantes?

  • Frustración. Por ejemplo, el menor presume tener muchos juguetes cuando, en realidad, posee muy pocos.
  • Llamar la atención. Es el caso del niño que inventa una dolencia o falsea sobre posibles problemas. Con ello, busca llamar la atención del adulto, ya que se siente desatendido.
  • Exceso de exigencia. El pequeño miente para no defraudar a sus padres y que los mismos crean que él está en el nivel exigido.
  • Imitación. Si el chico ve el modo en que los adultos utilizan el engaño para obtener algún beneficio, imitará esa treta.
  • Miedo al castigo. Se trata de uno de los principales motivos de la mentira infantil y tiene origen en el temor a la reprobación o reprimenda por parte del adulto.

¿Cómo actuar ante la mentira infantil?

Existen etapas de la infancia donde las frases “yo no fui”, “se cayó solo” o “lo rompió mi hermano” son comunes e imposibles de evitar. Se trata de embustes inocentes pero que deben controlarse. Para ello, explica al niño que el engaño no soluciona sus problemas y que sus actos traen consecuencias.

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El primer paso ante la mentira infantil es determinar de qué tipo de invención hablamos y, sobre todo, qué factor la está motivando. Desconociendo la causa de ese “grito desesperado” del niño, corremos el riesgo de equivocarnos en la medida a adoptar. Compréndelo, la actitud que tomes será determinante.

  • Da el ejemplo. No puedes pedir que no te mientan si tú lo haces habitualmente. Evita frases que confundan al niño, como por ejemplo “Si viene Ana, di que no estoy”.
  • Crea un clima de confianza. Así se sentirá seguro y podrá contarnos todo con tranquilidad y sin miedo.
  • Explica con claridad la diferencia entre la verdad y la mentira. Arranca desde edades tempranas, ajustando siempre la explicación a su edad.
  • Felicítalo cuando diga la verdad, sobre todo si esta implica la posibilidad de ser castigado. Esto no significa que no haya que tomar medidas si obró mal, sino que debes valorar que haya confesado su error sin recurrir a la mentira.
  • No reacciones de forma desmedida ante una invención. Comenta lo ocurrido en privado, nunca en público. Explícale lo que esperas en cuanto a normas y beneficios, y así comprenderá la relación entre su conducta y las consecuencias.
  • Fomenta oportunidades para que se maneje con sinceridad. Confía en él, pero para eso, debe ser honesto contigo y ganar esa confianza. Así aumenta también su libertad y autonomía.
  • Mantén una proporción entre la conducta y sus consecuencias. No debes castigar excesivamente un error, como así tampoco premiar sobradamente un acierto. Se recomiendan castigos medidos y acordes a su falta ya que si siempre son severos, nunca dirá la verdad para evitarlos.
  • Libérate de actitudes neuróticas. “¿Habrá dicho la verdad?”. Evita reaccionar con ansiedad ante una mentira. Al descubrir un engaño, no acoses al pequeño sometiéndolo a una suerte de interrogatorios policiales, pues así denotas desconfianza.
  • No te comportes como si no te estuvieran mintiendo. No es necesario ponerse nerviosos y rogar que no mienta, pero tampoco ignorar lo que sucede. Si te engaña, no le preguntes nada, ve directo a la fuente: para conocer las notas, acude a profesores; si el hecho involucra a un amigo, habla con su madre.
  • Aunque algunas mentiras resulten graciosas, nunca te rías ni las admires. Esto es para que el niño no aprecie ningún tipo de aprobación o reconocimiento ante su embuste. Tampoco lo ridiculices ni exageres tu reacción ante el engaño.
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