Aprende cómo decir no de forma positiva

Inés Gómez 9 febrero, 2018
A nadie le gusta negarle algo a un niño pequeño. Por desgracia para nosotros, es algo necesario para ellos, así que es importante que lo hagamos con astucia y determinación.

Los niños tienen el don de ser adorables, pero también el de sacarnos de quicio. Aunque suelen ser risueños y alegres, pueden ponerse caprichosos y cuando se les mete algo en la cabeza… ¡No hay quién les lleve la contraria! Ante estas situaciones, es necesario que aprendamos cómo decir no de forma positiva, pero a la vez firme.

Sean propios o ajenos, a la mayoría nos cuesta mucho negarle algo a un niño. Son tan inocentes, puros y dulces que verles tristes o enfadados por nuestra culpa nos resulta insoportable. Aun así, debemos ser responsables y hacerles entender que la vida no es un parque de juegos hedonista.

Cuanto antes aprendan esa lección, más temprano aprenderán a vivir. Tienen que comenzar a desarrollar su tolerancia a la frustración. Y si es gracias a personas que les quieren, mucho mejor.

No temas que te odie o que se enfade contigo: para saber cómo decir no a un niño no hace falta mucha práctica. Solo tienes que respirar hondo y mantener la mente fría: todo lo que haces será siempre por su bien, así que no te sientas culpable.

Claves para saber cómo decir no de forma positiva

1.- Explícale bien lo que ocurre

Antes de tomar cualquier decisión, habla con él. Explícale por qué vas a negarte a su petición y cuáles son tus motivos. Hazlo de una forma tranquila y sin alzar la voz, porque si no se pondrá muy nervioso. 

A veces es mejor tratar a los más pequeños de una forma algo más adulta. Deben ir adquiriendo responsabilidades y aprender a comportarse. Si le explicas lo que ocurre de forma tranquila y pausada es posible incluso que lo entienda.

Saber cómo decir no de forma positiva es fundamental para toda madre.

2.- Mantente alerta

Es posible que llore, que chille o que apele al chantaje emocional. Para evitar caer en sus redes, procura ir alerta sabiendo que es posible que algo así pueda ocurrir. Los niños saben perfectamente que los mayores sentimos debilidad por ellos y cómo sacarle partido a la situación.

Aun así, no seas demasiado duro con él. No deja de ser una persona pequeña con sentimientos que pueden ser heridos, así que si reacciona mal sé comprensivo y demuéstrale que no se acaba el mundo porque se le deniegue una petición.

“La vida es la infancia de nuestra inmortalidad”
–Johann Wolfgang von Goethe–

3.- No te sientas mal

Aprender cómo decir no a un niño es muy difícil y precisamente por ello debes sentirte muy orgulloso. Imponer límites evitará que se convierta en un adulto maleducado y que descubra que las cosas no siempre van a ser como él quiere.

No te sientas mal al respecto aunque te de lástima. Está en nuestras manos educar a las nuevas generaciones y posiblemente él haga lo mismo cuando sea mayor. Y no, estate tranquilo: no eres una persona tóxica para tu hijo, solo te preocupas por él.

Negarle algo a un hijo puede ponerlos muy tristes; aún así, debemos mantenernos firmes.

4.- Sé coherente

Nada de decirle primero una cosa y luego otra. Una vez tomada tu decisión no hay marcha atrás, aunque haya rabietas y lágrimas de por medio. Si cambias de idea una y otra vez, confundirás al niño y no sabrá como reaccionar.

Un “no” es un “no”. Sé coherente y procura no focalizar en él tus dudas y confusiones o puede que deje de hacerte caso. Si piensa que tus decisiones varían dependiendo de tu estado de ánimo no te tomará en serio y a medida que crezca vuestra relación podría complicarse. Y eso es lo último que quieres, ¿verdad?

5.- Sé asertivo

Es importante que seas asertivo con él. Puedes decirle que “no” a una cosa pero “sí” a otra. Así sabrá que no tienes nada contra él y que tu negación ha sido por su propio bienestar. También puedes hacer un trato con él: si acepta y obedece, le regalarás una golosina.

Igualmente, cuando lo haga, no olvides decirle lo orgulloso que estás de que sea tan responsable. Eso le hará sentirse bien consigo mismo y considerarse una persona de valía.

En conclusión, es responsabilidad nuestra que aprendan que, a lo largo de su trayectoria, van a pasarles cosas malas y que no todo el mundo va a querer facilitarles la vida.

Afrontar situaciones de decepción y frustración en la infancia los hará madurar y empezar a sopesar la importancia de sus reacciones.

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