7 maneras de desarrollar la tolerancia a la frustración

Marisol 22 enero, 2018
Las cosas en la vida no siempre salen como uno se las propone. Ante esto, es importante reaccionar de manera positiva y ser tolerantes a la frustración que sentimos. Enséñales esto a tus hijos y les ahorrarás problemas en el futuro.

La inhabilidad para soportar sentimientos desagradables o situaciones estresantes no es fácil de forjar. La ausencia de la tolerancia a la frustración se caracteriza porque las personas buscan resolver sus conflictos con inmediatez.

Es decir, intentan resolver fácil y rápidamente cualquier situación que los agobie. Si esto no sucede, aparece una profunda sensación de intranquilidad y perturbación.

Cuando no hay tolerancia a la frustración, las personas evitan situaciones que los lleven a la confrontación. Esto duplica el estrés y la ansiedad. Para evitar que suceda, es importante ejercitar esta habilidad en los niños.

¿Cómo fortalecer la tolerancia a la frustración en tus hijos?

El sistema inmunitario de los niños se desarrolla mejor cuando son expuestos a factores contaminantes y se crea resistencia a ellos. Por lo tanto, aquellos niños que crecen en entornos estériles tienen más posibilidades de manifestar alergias y otras enfermedades.

Bien, algo similar sucede con la tolerancia a la frustración: se fortalece cuando hay exposición. Este es el primer consejo para los padres.

1.- La exposición a la frustración contribuye al desarrollo emocional

Es normal que quieras proteger a tus hijos de cualquier sensación desagradable. Sin embargo, cuando evitas que se den estas emociones adversas, tampoco les permites desarrollar otras habilidades.

La perseverancia, la determinación y la destreza para resolver conflictos se adquieren, precisamente, cuando se enfrentan conflictos.

Un niño que pone en práctica la tolerancia a la frustración, será un adulto más feliz y exitoso. Podrá entender que las experiencias no siempre son agradables y sobrevivirá a ellas sin ningún trauma.

“Hemos sido colocados aquí para aprender lecciones que nos hacen almas más completas”
–Eric Pearl–

2.- Observa antes de ir al rescate

Sé paciente y no llegues a resolver los problemas de tus pequeños inmediatamente. Confía en sus capacidades para sobreponerse y para encontrar una salida por sí mismo. Los hijos no necesitan que les des todas las soluciones, sino que les ayudes a descubrirlas.

Los niños con baja tolerancia a la frustración reaccionan mal frente a las adversidades.

3.- Ayúdales a expresar sus emociones

Enséñaleo que siempre está bien llorar o reír cuando se está triste o alegre. Expresar lo que sienten es el primer paso para sentirse mejor. Todas las emociones que un niño experimenta son válidas y lo ayudan a formar su carácter.

4.- Establece límites muy bien definidos

A veces los niños necesitan que respondas con un contundente “no”. Probablemente no es lo que quieran, pero es lo que necesitan.

Estás en completa libertad de decir “no” cuando te pidan un juguete muy costoso o quieran ver un programa de televisión a altas horas de la noche. Así, se establece una disciplina y se les demuestra que no siempre tendrán lo que quieren.

5.- Dale estrategias para controlar sus reacciones

Muéstrale que respirar profundo, caminar un poco o escuchar música agradable son acciones que le ayudarán a calmarse. La relajación es fundamental para pasar de la sensación de frustración a la búsqueda de una salida.

También es importante que sepan que, si no encuentran esa salida, no está mal pedir ayuda.

“Si te caes siete veces, levántate ocho”
-Proverbio chino-

6.- Sé un ejemplo

Seguramente ya has escuchado esto muchas veces, pero los niños aprenden más de tu ejemplo que de tus palabras. Si tú actúas de forma tranquila cuando algo no sale como esperas, el niño interiorizará y aplicará esa conducta.

Procura que el niño se desenvuelva en un entorno de personas tolerantes y capaces de comunicarse.

Si no hay tolerancia a la frustración, un niño puede sentirse muy triste.

7.- Deja que experimenten los resultados de sus decisiones

En la convivencia diaria, los niños tienen que tomar elecciones. Lo que van a comer, la ropa que usarán, los juguetes que prefieren y las actividades que realizarán.

Hazles notar que cada vez que toman una decisión, suceden cosas alrededor y hay que aceptarlas, incluso cuando no son agradables. Esto ayudará a que, en el futuro, piensen mejor qué es lo que realmente quieren y es conveniente para ellos.

De la formación que des a tus hijos desde sus primeros años dependerá cómo vean su vida en el futuro. Los valores, la asertividad y la resiliencia son las claves para que tus hijos sean mejores personas y crezcan felices.

Ninguna vida está completamente libre de conflicto o de adversidad. Si eres tú el encargado de desarrollar su tolerancia a la frustración, les evitarás sufrimiento y estrés en la adultez.

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