Cómo desarrollar las habilidades motrices gruesas en los niños

Adrianazul · 20 octubre, 2017

Las habilidades motrices gruesas son aquellas que requieren el uso de los músculos grandes de las extremidades del cuerpo; es decir, aquellos que están ubicados en las piernas, brazos y en el torso.

Por lo tanto, las habilidades motrices gruesas incluyen el caminar, correr, desempeñar alguna actividad física, realizar algún deporte y afines. De esta forma, podemos observar que se diferencian claramente de las habilidades motrices finas.

En circunstancias normales, todos los niños desarrollan los músculos grandes a través del juego y el ejercicio. Sin embargo, cuando notamos que esto no ocurre porque presentan una o varias dificultades, es el momento de ayudarlos a través de la estimulación, con ayuda de un especialista.

Normalmente, las habilidades motrices gruesas comienzan a afinarse durante la primera infancia. Su evolución inicia cuando el bebé empieza a erguir su cabeza; y llega a un punto clave cuando el bebé gatea y camina.

Al caminar, subir y bajar escaleras, gatear, saltar, correr, mover los brazos y estirar el torso, el niño va adquiriendo coordinación, trabaja el equilibrio y va adquiriendo dominio del cuerpo en general.

El hecho de no alcanzar cierto control sobre las habilidades motrices gruesas, puede ocasionar problemas en ámbitos como la coordinación, por ejemplo.

En otras palabras, un bebé o un niño con dificultades motrices gruesas puede tener dificultades incluso para (por ejemplo) sentarse, levantarse, y en el entorno escolar, será visto como un niño torpe, lo cual puede ocasionar otro tipo de problemas como aislamiento, baja autoestima, etcétera.

Una clave para desarrollar las habilidades motoras gruesas es entender qué puede hacer el cuerpo.

–Erica Patino–

Un bebé apoyado sobre su abdomen con un peluche.

Hitos de las habilidades motrices gruesas

El desarrollo de las habilidades es un punto a evaluar durante el crecimiento del niño y no solo se trata de que el niño aprenda a caminar. Su importancia va más allá, pues las habilidades motrices gruesas son la puerta para el acceso a otras actividades que implican el dominio del cuerpo, según explica Kate Kelly, escritora especializada en el cuidado parental.

Así, alrededor de los 4 meses de edad, un bebé puede apoyarse sobre sus codos y mantener su cabeza erguida. Con el tiempo, podrá girarse sobre su  propio abdomen. A los 6 meses ya el bebé comienza a sentarse y con ello ejercita los músculos del torso. Alrededor de los 7- 10 meses, comienzan a gatear.

A partir de entonces, utilizan los músculos de sus brazos y sus piernas para poder sostenerse y levantarse hasta que alcanzan los 12 meses de edad y comienzan a caminar. No obstante, el desarrollo de sus habilidades motrices gruesas no termina ahí. 

Después de caminar, los niños aprenden a correr, saltar e incluso mantener el equilibrio durante períodos cortos de tiempo.

¿Cómo ayudarlos a desarrollar las habilidades motrices gruesas?

La respuesta a esa pregunta es muy sencilla: Deja jugar libremente al niño.

Cuando es apenas un bebé y está aprendiendo a sostener su cabeza por sí mismo o a dar la vuelta a su cuerpo, solo debes estar atenta a sus movimientos para que no se golpee y estimular su cuerpo, a través de distintos tipos de ejercicios, ya que de esta forma, se fortalecerán sus músculos.

Cuando está empezando a aprender a gatear puedes dejar al bebé a ratos en el piso. Colócalo boca abajo y deja que el mismo empiece a usar sus brazos y sus piernas para empezar a erguirse.

Poco a poco empezará a gatear y ya cuando comienza a caminar, hay que motivarlo a que siga jugando y divirtiéndose. No obstante, hay cientos de juegos que ayudan a niños y adultos a divertirse y a coordinar su cuerpo. Aquí te dejamos algunos:

Un bebé aprendiendo a caminar.

Jugar a las escondidas

Taparse la cara con las manos y jugar “dónde está el bebé” es una de las primeras actividades que un niño disfruta. A medida que el niño crece y aprende a caminar, a esconderse y a contar, jugar a las escondidas se vuelve un juego cada vez más elaborado y divertido. Sobre todo porque implica habilidades que requieren poder correr.

Bailar un rato

Esta es una actividad excelente tanto para la ejercitación como para el esparcimiento, tan solo hay que motivarlos un poco. Bailar un rato al ritmo de la música es un agradable y completo ejercicio que pueden disfrutar todos los seres humanos a lo largo de su vida y que no solo le ayudan a coordinar el movimiento de sus brazos y piernas sino que además, como cualquier ejercicio, proporciona bienestar.

Columpiarse o jugar a la rayuela

Parece increíble pero actividades tan simples como columpiarse o jugar a la rayuela ayudan a los niños a desarrollar el equilibrio y la coordinación, pues ambas actividades requieren que las piernas balanceen el peso del cuerpo. Y en general, estar en un parque de juegos donde el niño pueda lanzarse de un tobogán o treparse de las barras lo ayudan a desarrollar sus habilidades motrices gruesas.