¿Cómo debe ser la cuna del bebé?

Francisco María García 12 marzo, 2018
¿Qué características debe tener la cuna del bebé? Además de la estética y la comodidad para el pequeño, la seguridad debe ser la cuestión prioritaria.

Elegir los muebles para decorar la habitación del futuro bebé es una tarea que entusiasma. Una de las decisiones más importantes es la compra de la cuna del bebé, y existen cada vez mayor cantidad de tipos y colores. Es conveniente conocer bien todos los detalles, para identificar cuál es la mejor opción.

Puede ser fácil determinar el color que se elegirá para combinar con el resto del mobiliario. Pero existen ciertos requisitos que se deben cumplir para satisfacer las necesidades del niño.

Los pediatras recomiendan que este lugar donde los pequeños pasarán sus horas de descanso sea amplio y cómodo. Además, existen varios accesorios funcionales a los que también hay que prestar atención.

¿Qué requisitos debe cumplir la cuna del bebé?

  • Libre de pinturas, barnices y astillas. El pequeño puede chupar o morder las partes de la cuna y esto podría provocarle algún tipo de intoxicación e incluso alergias. Con los muebles de madera hay que asegurarse de que no tengan astillas para evitar lesiones.
  • Altura óptima. Lo recomendable es que la cuna tenga una altura de 60 centímetros desde la base hasta la parte más alta. De lo contrario, cuando los niños comienzan a jugar y a moverse, podrían caer por encima. No hay que olvidar que el crecimiento es rápido y los pequeños suelen ser grandes trepadores.
Existen diferentes tipos de cunas para bebés.

  • El colchón especial. Es necesario que el sea semirrígido y transpirable, con una altura de aproximadamente de 10 centímetros.
  • Base de la cuna rígida y recta. El colchón tiene que apoyarse sobre una base sólida. De esa forma, se cuida el desarrollo de la columna vertebral del bebé; es necesario tener en cuenta que el pequeño pasará muchas horas en este lugar.
  • Barrotes paralelos. Si la cuna tiene barrotes, la separación entre ellos debe tener entre cuatro y seis centímetros. De esta manera, se evita que pase su cabecita entre los mismos.
  • Ruedas con sistema de frenos. Algunos tipos de cunas de bebé poseen ruedas para su traslado. Hay que comprobar que por lo menos dos de esas ruedas cuenten con un sistema de frenos. Esto evitará desplazamientos o accidentes ocasionados por movimientos imprevistos.

Como vemos, la cuna del bebé debe ser cómoda y segura. En el momento de elegir hay que tener claro que la estética es importante, pero lo es todavía más la seguridad del niño, su comodidad y la facilidad para que reciba los cuidados adecuados.

Una vez que están claros los factores claves para seleccionar la cuna del bebé, lo siguiente será seleccionar qué modelo es el más adecuado. Según sea el espacio o los viajes que realice la familia entre otros factores se puede optar por diferentes tipos.
Existe un tipo de cunas para bebés que se pegan a la cama de los padres.

Tipos de cunas para bebés

  • Cuna tradicional de madera o caño con barrotes; por su tamaño se estima que el niño la utilizará hasta los dos años. Las creaciones más modernas incluyen doble altura para colocar el colchón e incluso otros muebles anexos.
  • Para padres activos y muy viajeros existen las cunas fáciles de transportar, que se desarman y arman con extrema facilidad. Son más pequeñas que las convencionales y pueden ser utilizadas para dormir o como parque para jugar. En el caso de optar por esta cuna como permanente, es recomendable anexar otro colchón.
  • Muchos padres optan por hacer una extensión de su propia cama para tener al lado al pequeño. Este dispositivo tiene tres partes y se adapta a la cama.

En ocasiones, los padres consideran que debe haber un buen número de juguetes al alcance del niño en su habitación. Pero hay cuestiones más importantes que deben prevalecer sobre la estética. La cuna del bebé tiene que estar libre y despejada.

Juguetes y ubicación de la cuna

Los peluches y cojines pueden ser bonitos, pero no es aconsejable que estén dentro de la cuna. A modo de ejemplo, en los momentos en que el niño se duerme la presencia de objetos se transforma en un serio peligro; entre otras cosas, por riesgos como la posible asfixia del pequeño, alergias cutáneas, etc.

Con respecto a la ubicación de la cuna del bebé, lo importante es que esté alejada de objetos; nada que pueda caerse y provocar una lesión debe quedar al alcance del niño. El cuarto en el que se ubique es decisión pura y exclusiva de los padres, aunque es positivo que los primeros meses permanezca cerca de ellos para controlar su sueño.

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