Cómo cuidar a tu bebé según su temperamento

27 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
¿Tu bebé tiene un temperamento fácil o difícil? ¿Sabes qué necesita de ti y cuál es la mejor forma de dárselo? Abordamos este tema a continuación.

Los padres primerizos pueden enfrentar numerosas dudas respecto al cuidado de su pequeño. Pero haber tenido hijos con anterioridad no garantiza conocer todas las respuestas, ya que cada niño es un mundo y presenta diferentes necesidades. Por ello, en las siguientes líneas vamos a explicarte la importancia de cuidar a tu bebé según su temperamento.

Quienes hayan sido madres más de una vez podrán fácilmente ratificar las enormes diferencias que pueden presentarse incluso entre hermanos. Lo que con un niño es muy efectivo con otro puede no dar ningún resultado o hasta resultar contraproducente. Por lo mismo, conocer el temperamento de tu bebé te ayudará a comprender qué necesita de ti.

Madre con su hijo en brazos porque no sabe cuidar a su bebé según su temperamento.

¿Qué debes saber para cuidar a tu bebé según su temperamento?

El temperamento es la parte innata de nuestra personalidad. Está marcado por la biología y la genética y puede identificarse fácilmente desde las primeras semanas de vida del bebé. Este determina la tendencia del niño a experimentar cierto tipo de emociones o reaccionar de manera concreta.

Así, se establecen tres tipos de temperamento en los que se puede englobar a la mayoría de los infantes. Sin embargo, muchos de ellos no encajan al 100 % en ninguna de estas alternativas.

Temperamento fácil

Aproximadamente, un 40 % de los bebés presenta este temperamento. Se caracterizan por ser niños equilibrados, con tendencia al buen humor y una disposición abierta. Sus estados de ánimo no suelen ser muy intensos y toleran bien la frustración.

Igualmente, presentan ritmos biológicos bastante regulares, por lo que resulta sencillo instaurar rutinas con ellos. Además, reaccionan positivamente a nuevos alimentos y a personas desconocidas y están abiertos a experiencias nuevas.

Temperamento difícil

Un 10 % de bebés pertenece a la categoría de los denominados “niños difíciles”. A estos pequeños les cuesta mantener ritmos regulares en sus patrones de sueño y alimentación, y tienen una mayor tendencia a experimentar emociones negativas.

Sus estados emocionales suelen ser extremos y tienen dificultades para tolerar la frustración, por lo que suelen reaccionar con rabietas y berrinches. Además, les cuesta aceptar alimentos nuevos y adaptarse a situaciones y personas que no les resultan familiares.

Temperamento apático

También denominados “de reacción lenta”, los niños de temperamento apático ocupan, aproximadamente, un 15 % del total. Podría decirse que se hallan en un punto intermedio entre los niños fáciles y difíciles pero se caracterizan principalmente por mostrarse poco entusiastas y faltos de reactividad ante el entorno.

Son niños muy tranquilos, extremadamente conformistas, que no protestan, pero tampoco manifiestan en exceso emociones positivas. Se adaptan fácilmente a los cambios, aunque en ocasiones requieren algo más de tiempo que el resto de los niños.

¿Cómo cuidar a tu bebé según su temperamento?

Para una madre resultará sencillo, teniendo en cuenta las anteriores indicaciones, reconocer en qué grupo se halla su hijo. Ahora, si quieres aprender a cuidar a tu bebé según su temperamento, piensa qué es lo que necesita en función de sus características.

Así, el niño de temperamento fácil, por su buena disposición, resulta el bebé ideal para implementar todas las pautas de crianza de una manera sencilla. Aprovecha, entonces, para introducir nuevos alimentos en su dieta, establecer rutinas adecuadas y exponerle a diversas estimulaciones, pues todo esto podrá hacerse sin esfuerzo.

Padre cambiándole el pañal a su bebé.

Por su lado, los bebés con temperamento difícil suponen un reto y, por ende, requieren grandes dosis de paciencia y comprensión. Es importante que no pierdas los nervios y no culpes a tu bebé; por el contrario, ayúdale a gestionar sus estados emocionales negativos y a aprender a tolerar progresivamente la frustración. Estos pequeños necesitan más amor, implicación y esfuerzo por parte de sus padres.

Por último, los niños de temperamento apático pueden mostrarse indiferentes ante la estimulación externa, pero aun así la necesitan. Por ello, asegúrate de nutrirlo física, psicológica y emocionalmente, aunque el pequeño no lo demande. Además, respeta sus tiempos cuando vayas a implementar un cambio y no le presiones, pues ellos llevan su propio ritmo.

Adáptate a tu bebé

En definitiva, se trata de observar al bebé, comprenderlo y adaptarse a sus necesidades. Muchas veces, los adultos queremos que sean los niños quienes se ajusten a nuestras normas, pero todo resulta más sencillo si nosotros somos lo suficientemente sensibles y empáticos para actuar acorde a sus características. Tomarte el tiempo de conocer y comprender a tu bebé será la mejor decisión que podrás tomar como madre.