Cómo conseguir que tu bebé tenga una buena relación con la comida

Que tu hijo/a tenga (o no) una relación sana con la comida está relacionado en cómo te comportas a la hora de comer con tu pequeño. Es muy importante que pienses que tus hijos aprenden de ti y aprenderán a que la hora de la comida es un momento agradable si así haces que sea. En cambio, si montas en cólera cada vez que tu hijo no come, entonces le estarás haciendo que tengan una relación tóxica con los alimentos.

En los dos primeros años de vida de tu hijo/a aprenderá a ponerse de pie, a caminar, correr, a hablar y a comer. Comer va más allá de coger alimentos con los dedos o con la cuchara. Aprender a comer también implica desarrollar el gusto por los nuevos sabores y texturas con la construcción de las habilidades necesarias para convertirse en un buen comedor.

Inculcar unos hábitos alimenticios saludables antes de los 2 años es una especie de ‘medicina preventiva’ contra los caprichos alimenticios. Los bebés que tienen buenas experiencias cuando comienzan los sólidos tienen un gran impacto en los alimentos que después aprecian o desprecian. Los hábitos establecidos en la infancia sobre la comida (sean o no saludables) influirán a lo largo de la vida del pequeño, incluso en la vida adulta.

Es necesario trabajar estos hábitos desde que los niños son muy pequeños ya que es más fácil inculcar una relación sana con los alimentos cuando un niño o niña tiene menos de dos años que hacerlo con un pequeño o pequeña que tiene por ejemplo, 8 años. A medida que los niños crecen es más complicado inculcarles buenos hábitos alimenticios, y siempre, el ejemplo será el mejor maestro.

“La comida que comes puede ser la más poderosa forma de medicina o la forma más lenta de veneno”

– Ann Wigmore-

Cómo potenciar una relación saludable con la comida

buena relación con la comida 2

Cambia tu forma de pensar

Quizá esperas que tu hijo aprenda a comer perfectamente sin esfuerzos y que acepte todos los alimentos, pero la realidad es que te encontrarás con obstáculos normales que deberás afrontar con entereza.

Comer se necesita enseñar y debes mostrar a tus hijos cómo descubrir nuevos alimentos y sabores sin necesidad de obligarle a comer nada que no quiera. Se necesita paciencia, constancia y mucho amor. 

Presenta el alimento muchas veces en diferentes días

Los bebés que comen más de una fruta o verdura en particular es porque antes se les ha presentado el alimento, por lo menos unas 15 veces y lo han rechazado.

Pero después de haberlo rechazado, no ha habido ningún sentimiento negativo, simplemente se les ha retirado el alimento y han comido con normalidad. Sin tensiones, sin nervios, sin tensión ni obligaciones.

Esto fomenta su curiosidad y después son capaces de probar el alimento y descubrir que les gusta. Solo necesitan tiempo.

Ofrece variedad de alimentos

Ofrecer muchos alimentos diferentes con diferentes sabores y texturas durante los dos primeros años de vida de tu pequeño le hará empezar a probarlos y a saber que están buenos. Los bebés pueden rechazar los alimentos pero después los aceptarán. Tendrá sus gustos y habrá alimentos que les gusten más y otros que menos, exactamente como pasa a cualquier adulto. 

Potencia un ambiente tranquilo

buena relación con la comida

Cuando sea la hora de comer deberás dejar los nervios o la tensión detrás de la puerta. En ocasiones los niños pueden rechazar comer solo porque están en una situación tensa. La ansiedad y el estrés le quitarán el hambre. Las comidas familiares es para estar juntos, hablando y conectando unos con otros, sin tener en cuenta lo que come o lo que deja de comer tu hijo de menos de dos años.

Modela el comportamiento que disfrutas de la comida en un ambiente seguro, donde comer significa felicidad y tranquilidad. Te sorprenderás de cómo tu hijo empezará a aceptar las comidas de forma más rápida y podrá comer con la familia como uno más y tú podrás dejar de preocuparte de si come más o menos cantidad. ¡Comer en familia será un placer para todos!

Con estos consejos y con mucha paciencia y amor, te darás cuenta cómo el comer en familia no será un suplicio para nadie y todos disfrutaréis de una comida familiar donde tu pequeño aprenderá buenos hábitos.

Es fundamental que los niños aprendan a tener una buena relación con la comida desde pequeños, así desarrollarán buenos hábitos alimenticios en el futuro.

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