Cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la autoestima

María José 11 marzo, 2016

La autoestima en las personas es la forma en que nos consideramos a nosotros mismos, por lo que una alta autoestima significa que nos vemos capaces, buenos y que estamos seguros de nuestro valor. En cambio, cuando existe una baja autoestima significa que no nos vemos a nosotros mismos con suficiente valor, pensamos que no somos lo suficientemente buenos y nos sentimos inseguros.

Todos los padres quieren que sus hijos se quieran y se respeten a sí mismos, porque de este modo podrán crecer como personas seguras y felices. Sin embargo, algunos padres se preocupan también porque sus hijos tienen la autoestima demasiado baja o demasiado alta. Pero la realidad es que verse demasiado bueno, demasiado capaz o demasiado valioso es igual de negativo que verse por debajo de todo eso. El secreto está en encontrar el equilibrio.

La autoestima en los niños

Existe cierta preocupación en los padres tanto por una alta autoestima como por una baja, pero hay que estar atentos a diferentes aspectos.

Es posible que como padre veáis en los niños una autoestima demasiado “inflada” hacia sus propias capacidades o quizá piense que es mejor que otras personas. Cuando esto ocurre no es una alta autoestima lo que muestra, es una baja autoestima camuflada, es sentimiento de grandiosidad causada por una gran inseguridad.

La baja autoestima a veces puede expresarse con un comportamiento autocrítico, pero normalmente se expresa con arrogancia o la necesidad de creer que somos mejores que los demás. Esto es una defensa contra el miedo profundo al creer que no somos lo suficientemente buenos, que los demás nos van a criticar o que los otros son mejores.

Por el lado contrario, las personas con una alta autoestima, son lo suficientemente seguros y saben que tienen un buen valor, y lo mejor es que son personas (en este caso niños) que no necesitan compararse con los demás para poder mejorar sus habilidades. El buen concepto que tienen de sí mismos es suficiente para sentirse bien.

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Cómo ayudar a un niño a desarrollar una buena autoestima

Hay dos cosas que se deben tener en cuenta antes de nada y es que el niño debe tener la posibilidad de sentirse capaz ante las cosas. Para ello deberá saber que el esfuerzo es mucho más importante que el resultado, que no importa si tiene éxito o si fracasa, lo que importa es que se esfuerza para conseguir buenos resultados. Cuando un niño se siente capaz podrá satisfacer sus necesidades y alcanzar sus aspiraciones.

La crianza debe responder a las necesidades y emociones de los niños

Es importante que la crianza responda el apego seguro, que ayude al niño a sentirse digno y seguro en todo momento. Los padres deberán estar conectados con el niño incluso cuando éste se vuelve más independiente. Deberán aceptar y afirmar quién es el niño, respetando sus necesidades e incluso respetándole en los momentos más difíciles, cuando los pequeños tienen los sentimientos desordenados.

Todos los padres pueden encontrarse con momentos en los que deben mantener una actitud positiva ante una rabieta, ante un adolescente rebelde o cuando un niño de diez años responde de forma grosera… aunque a veces parezca que es misión imposible ya que la tentación de sacar la ira es demasiado potente. Pero el amor incondicional hacia un hijo te debe impulsar a actuar de una forma determinada, manejando la disciplina positiva para que los niños sepan que estarás a su lado pase lo que pase.

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Con guía y sin castigos

Quizá “sin castigos” suena demasiado idílico pero es posible donde una disciplina positiva y las consecuencias pactadas con los niños se convierten en una realidad. Los niños necesitan límites porque no se les puede permitir correr por la calle o insultar a un padre, pero los castigos socavan la autoestima de los pequeños, entonces… ¿qué hacer?

Es necesario establecer límites a través de la empatía y la asertividad, ayudar a los niños a aprender a manejar las emociones y por lo tanto, a manejar su comportamiento. Así los niños podrán verse a sí mismos como buenos y como capaces de conseguir las cosas, algo que sin duda, les ayudará  a aumentar su autoestima.

En cambio, el castigo no ayuda a los niños a aprender a manejar sus emociones, les empeora y sólo empezarán a sentir emociones negativas como la ira, puesto que no pueden controlarlo y creerán que son malas personas que no son capaces de controlarse. ¡Y esto no es así! Solo necesitan tu guía para conseguirlo y mejorar su autoestima de forma radical.

 

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