Cómo afecta la falta de sueño en la crianza

Un descanso insuficiente afecta al estado físico y anímico de la madre y además, repercute sobre su capacidad para atender y educar a sus hijos. Te contamos más al respecto.
Cómo afecta la falta de sueño en la crianza
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín.

Última actualización: 07 febrero, 2022

La llegada de un recién nacido a la familia o el hecho de tener hijos pequeños afecta profundamente al descanso de las madres. Sus horas de reposo se ven reducidas, su sueño se vuelve fragmentado e inquieto y siempre se mantienen en estado de alerta ante las posibles necesidades infantiles.

Como consecuencia, la actividad diaria se torna agotadora y esto repercute sobre su bienestar. Además, el cansando puede impedirles ejercer adecuadamente el rol materno. Por todo esto, queremos contarte cómo afecta la falta de sueño en la crianza.

¿De qué maneras afecta la falta de sueño en la crianza?

Cualquier mamá puede afirmar que criar a un hijo es un trabajo a tiempo completo. Uno que requiere entrega, paciencia y altas dosis de amor. Sin embargo, dormir lo suficiente es fundamental para poder integrar estos ingredientes de manera adecuada. Y es que la falta de sueño puede, fácilmente, llevarte a actuar de formas que nunca escogerías.

Cuando se tiene un bebé el sueño es una de las áreas que más se afectan. Los despertares nocturnos son muy frecuentes y esto hace que el descanso siempre sea insuficiente. Sin embargo, esta privación de sueño puede prolongarse durante los primeros años de la infancia de los hijos, especialmente para las mujeres.

Aunque hayas normalizado esta situación y te resignes a vivirla, debes saber que tiene un fuerte impacto negativo sobre tu vida. A continuación, te vamos a detallar algunos aspectos sobre los que el cansancio crónico repercute significativamente. ¡No dejes de leer!

Madre cansada porque su bebé no duerme por las noches.

Agotamiento físico

Sin un adecuado descanso, el organismo no logra recuperarse ni recargar las energías consumidas durante la jornada previa. Así, la mujer puede sentirse agotada e incapaz de afrontar sus tareas, ya sean domésticas, laborales o de cuidado infantil.

Además, tiene menos capacidad para seguir el ritmo de sus hijos y para jugar con ellos. Incluso, su estado de salud puede verse afectado seriamente.

Estado de ánimo

Por supuesto, la privación del sueño afecta al estado anímico. Así, es común sentirse irritable, impaciente y susceptible o lo que es aún peor, presentar síntomas de ansiedad o de depresión.

Es indudable que el bienestar emocional de los niños está muy relacionado con el de sus madres, por lo que ambos se verán afectados por el cansancio crónico.

Una mujer que se siente triste no puede mostrarse tan sensible a las necesidades infantiles ni estar a disposición para responder de la mejor manera.

Funciones cognitivas

Varias investigaciones han encontrado que la falta de sueño interfiere en la comunicación neuronal. Ante la privación de sueño, las neuronas comienzan a responder con mayor lentitud: tardan en activarse y prolongan el tiempo de transmisión de las señales. A raíz de esto, pueden sufrirse lapsus de memoria, de atención o de percepción.

Esto conlleva a importantes riesgos, especialmente cuando se tienen niños a cargo. Y es que no solo pueden olvidarse las llaves o los pañales en casa, sino que también puede verse afectada la capacidad de reacción ante algún peligro.

Paciencia y tolerancia

Una de las principales manifestaciones de la falta de sueño es la impaciencia y la intolerancia. Por eso, es probable que te salgas de tus cabales con frecuencia y que recurras más de lo que desearías a los gritos o a las amenazas. Incluso, cuando no sea el estilo educativo que desees implementar.

¿Cómo combatir la falta de sueño en la crianza?

Durante los primeros meses o años de vida de tus hijos será inevitable que tu sueño se vea afectado. Aún así, hay ciertas medidas que puedes tomar para paliar los efectos del mal descanso:

  • Procura dormir cuando tu bebé duerma. No importa si es de día o si solo te da tiempo a echar una pequeña siesta. Trata de aprovechar estos momentos para descansar y para reponerte. Las tareas domésticas pueden esperar.
  • Un buen reparto de tareas entre la pareja es fundamental. El padre ha de implicarse y de contribuir con las tomas nocturnas del bebé, a fin de que no seas siempre tú la que deba despertarse. Incluso si das el pecho, puedes extraerte leche para que el padre se la ofrezca por la noche al bebé.
  • Practicar colecho facilita la alimentación nocturna, hace que te desveles menos y que sea más sencillo volver a dormirte. Esta puede ser una buena opción para prevenir la privación de sueño.
  • Establece rutinas y ayuda a tu bebé a diferenciar el día de la noche, a fin de que sus ciclos de sueño se regulen y su descanso nocturno se prolongue poco a poco. La técnica conocida como dream feeding también puede ayudar a que el niño descanse más horas seguidas, sin despertarse tanto para comer.
  • Reduce la autoexigencia y prioriza el sueño. Debes recordar siempre que el descanso es una necesidad de tu cuerpo y que no puede quedar relegada a un segundo plano. No importa si tienes la casa desordenada o si hay otras tareas de las que ocuparse, prioriza tu sueño por encima de todo y procura dormir lo suficiente.

¡No te descuides!

En suma, aunque a veces el descanso suele banalizarse, tiene una enorme importancia para el bienestar físico y mental de las personas. En especial, para criar y cuidar adecuadamente de los niños.

Así, aléjate de la imagen de madre exhausta y sacrificada y no dudes en priorizar tu sueño, en delegar o en pedir ayuda para poder descansar. No es un acto de egoísmo sino de autocuidado. Finalmente, para poder ofrecerle lo mejor a tu hijo debes asegurarte de estar bien tú primero.

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