¿Cómo afecta la depresión materna a los hijos?

4 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Cuando una madre sufre depresión, las consecuencias se trasladan a sus hijos. En este artículo te contamos cómo reducir ese impacto.

La depresión durante el embarazo o tras el parto es una realidad más común de lo que nos gustaría suponer. Pero, además, muchas mujeres continúan con esta enfermedad durante años, influyendo en su labor de crianza. Conocer cómo afecta la depresión materna a los hijos es el primer paso para poder tomar medidas.

Muchos de los síntomas de la depresión son fácilmente confundibles con las vivencias normales del embarazo y el posparto. Por ello, existe un gran riesgo de que muchas mujeres no sean diagnosticadas a tiempo y la severidad de su enfermedad empeore.

Sin embargo, las consecuencias de la depresión no solo afectan a la mujer que la padece, sino que se trasladan a sus hijos. Dado que la primera infancia es una etapa clave del desarrollo, las experiencias tempranas pueden mantener su influencia hasta etapas posteriores de la vida.

¿Cómo afecta la depresión materna a los hijos?

Ya desde el embarazo, los niños de madres deprimidas presentan una mayor tasa cardíaca. Existe más riesgo de nacimientos prematuros y bajo peso al nacer. Más adelante, estos bebés se muestran menos activos y menos sensibles a las expresiones faciales y vocales. Además, presentan un nivel más elevado de hormonas del estrés que el resto de infantes.Madre con depresión con su hijo en brazos.

Por otro lado, estos pequeños son más propensos a desarrollar trastornos del estado de ánimo y a presentar dificultades de adaptación a nivel social y académico. También es probable que la depresión materna influya en el cociente intelectual del niño y en la calidad de su estado de salud. Especialmente, cuentan con un riesgo incrementado de desarrollar depresión a lo largo de su vida.

Sin embargo, no todos los niños de madres deprimidas muestran estas dificultades. Esto nos indica que la relación no es directa y unívoca, sino que existen ciertos factores mediadores.

¿De qué manera se produce esta influencia?

La calidad del vínculo

Establecer una relación de apego adecuada es vital para el bienestar del pequeño. Sin embargo, las madres deprimidas tienen dificultades para percibir de forma correcta las necesidades de sus niños e interpretar sus comunicaciones. Esto repercute en una menor sincronía madre-hijo y genera una gran confusión en el bebé.

Bien sea porque la madre no satisface las necesidades del niño o porque responde a ellas de forma incongruente, el apego que se establece es inseguro. Es este vínculo inadecuado el que va a acarrear consecuencias emocionales para el pequeño. Pero es la depresión la que impide que la madre perciba y responda correctamente a las señales del bebé.

Conflictos matrimonionales

Otra de las áreas que mayor relevancia tiene en la transmisión de consecuencias a los niños es la relación entre los padres. Cuando uno de los miembros de la pareja tiene una enfermedad como la depresión, su vida en común se ve inevitablemente afectada.

En estos casos, la comunicación positiva entre ambos se reduce casi al mínimo mientras predominan las peleas y reproches. Además, por lo general, no se pone en práctica la resolución de conflictos, por lo que la situación va escalando. Observar el conflicto parental afecta considerablemente el funcionamiento del niño en diversas áreas.Mujer sentada en el suelo con depresión materna.

Estimulación inadecuada

Por último, las madres que padecen depresión se muestran menos implicadas en la crianza. Debido a su propia apatía y desánimo, proporcionan menos experiencias y materiales de aprendizaje a sus hijos, y dedican menos tiempo a estimularlos sensorial e intelectualmente.

Además, constituyen un modelo de conducta poco apropiado para el infante. El pequeño crece observando unos patrones de conducta en los que prima el decaímiento, la falta de interés y de vitalidad. En mayor o menor medida, la presencia continuada de este modelo durante su crecimiento tendrá un impacto en su propia personalidad.

Evitar que la depresión materna afecte a los hijos

Si queremos evitar esta situación, lo primero que hemos de hacer es abordar la depresión en la madre. Es importante que estemos alerta ante cualquier síntoma, especialmente tras el parto, y que no tengamos miedo de pedir ayuda.

Pero, además de recibir tratamiento profesional podemos tratar de minimizar el impacto en los niños a través de los factores mediadores. Proporcionar a los pequeños estimulación y respuesta a sus necesidades y procurarles un ambiente familiar positivo ayudará a mitigar la influencia de la depresión en la crianza.

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