Comer poco, ¿debo alarmarme?

Adrianazul · 22 agosto, 2017

A partir de los 2 años de edad, tu hijo crece un poco más lento y también sus necesidades de alimentación son menores. Además como ya está caminando está muchas veces más interesado en descubrir el mundo que interesado en comer.

Cuando los niños aún se encuentran entre los 2 y 5 años de edad, aún se encuentran en la etapa en la cual comienzan lentamente a desarrollar sus hábitos alimenticios, preferencias y gustos en general. Debido a que poco a poco van descubriendo qué alimentos prefieren a los que no, es posible que en algún momento ya no le apetezcan más algunos alimentos que antes comía con frecuencia.

Como todo a estas edades, se trata de un estado transitorio. Si bien debemos prestar atención a la evolución de nuestros hijos, no debemos alarmarnos ante cada cambio que realice. Lo importante es velar porque se alimente y mantenga un peso estable y saludable. Habrá temporadas en las que tienen mucha hambre (en las cuales comerá en grandes cantidades) y otras en las que apenas tendrá apetito. Estos cambios pueden durar inclusive hasta la pubertad.

Los pediatras aconsejan respetar estas fases, en lugar de intentar que coman cantidades que no desean, lo cual contribuye a prevenir el sobrepeso y la obesidad.

Somos lo que comemos, pero lo que comemos nos puede ayudar a ser mucho más de lo que somos.

–Alice May Broc–

Muchos padres se preocupan cuando sus hijos están atravesando esas fases en las que comen muy poco. Se sienten mal cuando los niños no quieren comer o cuando se ponen a elegir la comida y dicen cosas como “esto no me gusta” o “no quiero esto”.

Lo mejor es tener paciencia y también firmeza, pues es fácil ceder ante los caprichos y pataletas de los niños cuando no quieren comer. La paciencia, la firmeza y la constancia serán tus aliados a la hora de enseñarle buenos hábitos como mantener una dieta sana y balanceada.

MI hijo come poco y juega con la comida

¿Comer poco es normal a estas edades?

 

También es bueno que la hora de la comida sea un momento agradable y no una hora en la que se pasan malos ratos. Para ello le puedes aplicar diferentes estrategias:

  • Explícale que para crecer sano y fuerte necesita alimentarse bien y de manera variada
  • También es bueno que establezcas una rutina sencilla en la que se respeten horas y normas a la hora de sentarse a la mesa. Estas no tienen por qué ser tan estrictas
  • Es muy útil que los niños se sienten a la mesa acompañados de sus padres y de sus hermanos, pues, como ya sabes, tú y tu pareja son su principal ejemplo
  • Ten en cuenta que cuando sienta hambre comerá y que ese apetito le va a servir para suplir sus necesidades nutricionales
  • Sírvele cantidades moderadas, es mejor que pida que le sirvan más a que deje comida en el plato y luego haya que desecharla

 

Comer poco no siempre es un signo de alerta urgente

A partir de los 2 años de edad es recomendable que el niño vaya probando diferentes alimentos. Naturalmente, unos le gustarán y otros no. Trata de respetar sus gustos dentro de lo razonable y procurar que su dieta tenga algún alimento de cada grupo.

A esa edad es bueno dejarlos comer solitos. No importa que se manchen un poco o desordenen, ya poco a poco irán aprendiendo normas en la mesa.

Evitar que el niño llegue a la hora de cenar con cansancio y sueño es importante, ya que este factor suele interferir en su apetito. La mayoría de los niños comen mal cuando están agotados y con sueño (aunque en ocasiones, a una minoría les da por comer más cuando están muy cansados).

¿Logrará comer más? Sí, poco a poco

Muchos niños empiezan a comer mucho más cuando cumplen 5 o 7 años porque han crecido un poco y su estómago también ha crecido.

Los especialistas explican que la cantidad de alimentos que una persona necesita es muy variable. Y algunos niños comen más que otros niños de su misma edad y tamaño.

Por otra parte, las expectativas de los padres también varían mucho. Lo ideal es no presionar al niño y tener paciencia si no quiere comer, ya lo hará cuando tenga hambre.

Si no quiere comer, déjalo sin comer hasta la siguiente comida. De forma tranquila. No hay que decirle que es malo, ni castigarlo, pues simplemente no ha comido y ya lo hará en otra ocasión.

Tampoco hay que insistir en que coma un alimento en particular, es mejor animarlo a que lo pruebe, o ponerlo en la mesa para que él mismo lo tome.

También hay niños que comen con mucha lentitud. Al niño no hay que apurarlo. Sus padres deben decidir cuánto tiempo le van a dar al niño para comer y explicarle al niño. Cuando termine, retírale el plato con tranquilidad y dile que puede irse a jugar.