Claves para prevenir los gases del bebé

Los gases del bebé son esperables. A pesar de nuestros deseos por aliviar el dolor, el organismo del pequeño sabrá eliminarlos de manera natural. Te contamos cómo prevenir el exceso y qué hacer para ayudarlos a salir.
Claves para prevenir los gases del bebé
Marcela Alejandra Caffulli

Escrito y verificado por la pediatra Marcela Alejandra Caffulli el 26 mayo, 2021.

Última actualización: 26 mayo, 2021

Las preocupaciones parentales acerca de los gases del bebé son una constante en las primeras consultas pediátricas. Para muchos se tratará de una preocupación real, a partir de una vivencia concreta y difícil de sobrellevar. Para otros será simplemente una duda motivada por el entorno, capaz de sembrar temor ante las manifestaciones habituales del recién nacido sano.

¿Por qué ocurren los gases en el bebé?

El cuerpo del bebé es una maquinaria a estrenar. La puesta en marcha de todas sus funciones se produce rápidamente, aunque alcanzar el funcionamiento óptimo será un proceso gradual.

Al nacer, inmediatamente nos alimentamos con la leche de nuestra madre. Nacemos con reflejos primitivos que nos permiten la búsqueda del pecho y la succión nutritiva. El cuerpo de mamá, a su vez, también habrá desplegado sus estrategias para garantizar la producción láctea. Pero, a pesar de los fenómenos biológicos, existen otros factores que pueden interferir en la alimentación del bebé.

Muchas veces los bebés no se acoplan bien al pecho y, además de leche, ingieren grandes cantidades de aire. Este, sumado al aire que produce el tubo digestivo durante su funcionamiento, irá acumulándose en el intestino con cada mamada. Después de la alimentación, el cuerpo buscará eliminarlo de manera refleja a través de orificios naturales como la boca y el ano.

Madre con depresión posparto porque su hijo no para de llorar.

¿Cómo ayudar a disminuir los gases de tu bebé?

Como hemos comentado, la producción de gases en el intestino es un fenómeno normal que no requiere ayuda extra para resolverse. No obstante, la ingesta excesiva de aire a través de una técnica inadecuada de lactancia es algo que puede evitarse y corregirse. Por este motivo, es muy importante la observación y el seguimiento de la diada mamá-bebé durante las primeras tomas, para garantizar el éxito futuro de la lactancia.

Técnicas de lactancia

No existe una técnica de lactancia “antigases”. Lo que sí existe son formas de asegurar una buena técnica, para evitar algunos problemas comunes asociados a la lactancia (dolor o giretas del pezón, ingesta excesiva de aire, entre otros). El éxito de la lactancia dependerá, en gran medida, de que la técnica sea adecuada.

El punto más importante es que la madre adopte una postura que le resulte cómoda. Si bien más adelante ofrecerá el pecho en distintas circunstancias casi de manera automática, las primeras tomas serán las más difíciles. Por este motivo, es importante dejar a la madre elegir su postura y amamantar al bebé en un lugar tranquilo, sin mucha luz ni sonidos.

Hay muchas posturas para ofrecer el pecho y todas ellas son eficaces. La elección de cada una dependerá de las circunstancias y podrá variar a lo largo del día. Es importante solicitar una consulta con alguien experto en lactancia para asesorar a la madre acerca de cada una de ellas y sus beneficios.

Claves para una buen agarre

Madre dando el pecho a su bebé.

El objetivo de una buena técnica es garantizar un buen agarre del pecho. Si la boca del niño no se acopla al pecho de manera apropiada, se desencadenarán varios problemas para la mamá y el bebé. A continuación, presentamos algunas claves:

  • En primer lugar, el niño deberá estar colocado cerca de la madre, con la cara frente al pecho.
  • Debe estar cómodo, con el tronco y la cabeza alineados.
  • La boca tiene que estar bien abierta, con ambos labios evertidos (hacia afuera, como boca de pez).
  • La madre debe introducir todo el pezón y gran parte de la areola dentro de la boca del niño.
  • La punta del pezón de la madre debe alcanzar el final del paladar duro.
  • Comprobar que ambos labios del bebé estén evertidos.
  • La lengua del bebé se proyectará hacia afuera durante la succión.
  • Mientras toma, el bebé moverá rítmicamente la mandíbula y la cabeza y podrá escucharse cómo deglute la leche.
  • La postura del bebé es relajada.

Eructos: ¿sí o no?

Después de la toma, es recomendable mantener al bebé en una postura erguida durante unos minutos. Esto puede ser tumbado al hombro de su cuidador (casi a 90 grados) o bien recostado de panza sobre el antebrazo de su cuidador (a 45 grados). La postura adoptada dependerá del grado de madurez muscular del niño y la confianza de los padres.

Muchas veces los bebés eliminan gases por la boca sin hacer un sonido audible. Esto no debe preocupar, puesto que el mecanismo es el mismo e igualmente eficaz. Se recomienda que el pequeño permanezca 5-10 minutos en estas posiciones antes de acostarlo a dormir boca arriba.

¿Cómo ayudar a tu bebé a expulsar los gases?

Al igual que con los eructos, la eliminación de gases por el ano ocurrirá por un mecanismo natural del cuerpo. Si bien no es necesario hacer nada voluntario para que esto ocurra, podemos ayudarle a sentirse mejor mientras tanto.

El aire ingresa por la boca directo al estómago. De ahí pasará al intestino y, después de un largo trayecto, será eliminado por el ano. Cuando grandes cantidades de aire se acumulan en el intestino, lo distienden y provocan la sensación de dolor. Por este motivo, asegurar el movimiento intestinal es clave para evitar la congestión.

Madre haciendo masaje a su hijo para ayudar al bebé a expulsar los gases.

Después de comer se desencadena el reflejo gastrocólico, que es una onda de movimiento intestinal en sentido hacia el ano. Si después de permanecer erguido para eructar, acostamos al bebé de espalda sobre una superficie firme y ayudamos a relajar el abdomen, favoreceremos la eliminación de gases. Esto se puede lograr flexionando las piernas sobre la barriga o realizando masajes suaves y circulares alrededor del ombligo.

Medicamentos, masajes y posturas

Existen muchos productos en el mercado que se promocionan como soluciones para los gases del bebé. La lista se compone de medicamentos (como la simeticona o la diciclamina), fórmulas lácteas medicamentosas (anticólicos, hidrolizados), hierbas medicinales, prácticas de masajes especiales (como shantala), botellas con contenido gasificado o bolsitas de semillas para calentar en el microondas.

A pesar del marketing, ninguno de estos productos ha demostrado ser eficaz cuando se comparó con el efecto placebo en estudios científicos bien diseñados. Además, ninguno ha superado el efecto positivo que tienen los cambios en la actitud y en la respuesta parental después de la información y el correcto asesoramiento médico.

En definitiva, los gases en los bebés pequeños son un fenómeno natural y esperable. No conllevan ningún riesgo y, a pesar de los esfuerzos por aliviar las molestias, no requieren de ninguna intervención externa para resolverse. Lo más importante es informar a los padres acerca de esta condición y ofrecer las herramientas necesarias y científicamente comprobadas para aliviar el malestar de sus bebés.